La eficacia de un gobierno depende de la idoneidad de quienes ejercen cargos de dirección, como ocurre en cualquier emprendimiento de cualquier sector. Esta exigencia elemental ha sido reiteradamente ignorada por el Frente Amplio al repartir cargos por cuotificación entre los sectores partidarios, en vez de guiarse por el camino lógico del nivel individual de competencia. Es una práctica asumida en aras de la unidad de una compleja alianza política de 28 partidos, sectores y grupos, con enfoques diferentes en muchos temas de gobierno. Pero, por un lado, esa meta ha fracasado, como lo evidencia la paralización de obras y de reformas indispensables, debido a los desacuerdos internos. Y por otro, le ha costado caro al país por las notorias claudicaciones de ministros y de otros jerarcas, representantes de algún sector partidario, pero carentes de las calificaciones necesarias.
Cuotas en vez de idoneidad
La eficacia de un gobierno depende de la idoneidad de quienes ejercen cargos