Este 2016 que termina aparece como un punto de inflexión histórico en Occidente en general y en el Occidente del Primer Mundo en particular (1). Es el año de los "exit": el Brexit o salida del Reino Unido de la Unión Europea por decisión referendaria; el Trumpezo en los Estados Unidos; las salidas de escena de los dos últimos presidentes franceses (el tercer lugar para Sarkozy en las primarias republicanas primero y el retiro de Hollande a la reelección), el balotaje austríaco entre dos desafiantes al sistema (el triunfante ecologista Alexander van den Beller y el extremista de derecha Norbert Hofer) con el relego a terceras y cuartas posiciones de los partidos tradicionales socialdemócrata y cristianodemócrata; el espectacular avance de los partidos protestarios en España (Podemos en la izquierda, Ciudadanos en la derecha, Esquerra Republicana Catalana y EH Bildu) y finalmente el estruendoso triunfo del NO en Italia. Cada uno de los referendos o elecciones tiene su propia explicación, pero la sucesión de actos electorales en un sentido anti establishment requiere poner atención a la existencia de causas comunes.
Del brexit al referéndum italiano, 2016 configura un punto de inflexión
Hay una rabia en los pueblos desarrollados y una formidable pérdida de credibilidad en las dirigencias políticas