La situación carcelaria y la Constitución parecen corresponder a países diferentes. El artículo 12 de nuestra ley fundamental establece que nadie puede ser confinado sin sentencia legal, en tanto el 26 prohíbe que las cárceles sirvan para mortificación y que deben asegurar a los presos "su reeducación, la aptitud para el trabajo y la profilaxis del delito". Pero de los más de 11 mil reclusos hacinados actualmente en el sistema, el 60% carece de sentencia y está confinado bajo el abusado régimen de prisión preventiva. Y la totalidad tiene escasas perspectivas de rehabilitación social y vive en condiciones denigrantes de enfermedades, desatención médica, drogadicción y violencia. El resultado es que dos de cada tres reclusos son reincidentes, luego de períodos de encarcelamiento que los inducen a persistir en el delito, con el consiguiente aumento de peligro para el resto de la sociedad.
Denigración carcelaria
Un reciente informe sobre la situación de las prisiones uruguayas demuestra que la deshumanización es moneda corriente