La joven trabajó 14 años en una empresa. Durante siete aguantó ser acosada laboralmente, terminó en manos de psicólogos, psiquiatras y al final uno de esos profesionales estampó la palabra mobbing. Pero la persecución continuó de parte del dueño de la compañía y de su hija, incluso durante los 18 meses que estuvo bajo tratamiento. Y continuó luego cuando se encontró que, en un mercado chico donde todo se sabe, otras compañías le cerraban las puertas cuando iba a pedir trabajo.
Ahora consiguió un empleo y a pesar de que esa historia quedó en el pasado, ayer en una sala del Palacio Legislativo, contó llorando su caso ante un grupo de personas que proponen que haya una ley para frenar el acoso laboral.
Denuncian que el acoso laboral crece en silencio
Partido Nacional trabajará en un proyecto de ley