Por Federico Ganz y Victoria Vergara Gallo
Diagnóstico de la natalidad en Uruguay
Breve diagnóstico de la natalidad que contextualiza las políticas de protección de la maternidad
Breve diagnóstico de la natalidad que contextualiza las políticas de protección de la maternidad
Por Federico Ganz y Victoria Vergara Gallo
En una anterior columna celebramos el hecho de que la protección de la maternidad está tomando la relevancia que merece en la agenda parlamentaria. Destacamos el consenso entre los partidos políticos sobre su importancia, y la creación de un grupo de trabajo en el parlamento que tiene como fin aprobar una ley de protección a la maternidad. En esta columna presentamos un breve diagnóstico de la natalidad que contextualiza estas políticas.
Entre 2015 y 2020 Uruguay pasó de casi 49 mil a poco menos de 36 mil nacimientos por año y la caída fue generalizada: se observó en todos los departamentos, para todos los niveles educativos, estados civiles y grupos de edad de la madre. Esto se da a pesar de que la mitad de los uruguayos declara, al final de su edad reproductiva, haber tenido menos hijos que los deseados (ENCOR, 2015).
Fuente: elaboración propia en base a datos del MSP. Nota: los embarazos del año se definen como la suma de los procedimientos IVE y nacimientos en el año. Los procedimientos IVE se asume son embarazos no planificados.
¿Qué explica tamaña y generalizada caída? Hay dos enfoques para responder esta pregunta: el contable y el de las causas últimas.
El enfoque contable consiste en descomponer el crecimiento de los nacimientos considerando la variación en los embarazos y abortos. Tres causas inmediatas de la caída en la natalidad emergen de este análisis. Primero, hay menos embarazos planificados en mujeres adultas (contribución de 44% a la caída de los nacimientos desde 2015). Segundo, la baja en los embarazos no planificados, más en adolescentes (23%) que en mujeres adultas (16%). Tercero, hubo un crecimiento en el porcentaje de embarazos que culminan en abortos (tasa de aborto) que explica 15% de la caída en la natalidad. Un comentario respecto a esto último: de no haber mediado cambios la tasa de aborto, estos habrían caído aproximadamente 20% en el período (junto con los embarazos). Sin embargo, la tasa de aborto creció considerablemente en el período (ver Figura 1), a tal punto que no solo el número de abortos no disminuyó entre 2015 y 2020, sino que creció 6%.
Las causas últimas de la caída de la natalidad refieren a las razones de fondo que generan cambios en las conductas reproductivas. Entre ellas se encuentra la mejora en el acceso a métodos anticonceptivos modernos: Ceni et al. (2021) muestran que esto representa aproximadamente un sexto de la caída total. ¿Qué explica el resto? Algunas hipótesis son el aplazamiento de la maternidad, el deterioro del mercado laboral, la caída en el número de matrimonios, los cambios en la propensión a abortar, entre otros.
Fuente: elaboración propia en base a datos del MSP, de The World’s Abortion Laws y del Johnston Archive.
¿Cómo se compara la natalidad en Uruguay con otros países?
Uruguay es uno de los países con menor tasa de fecundidad en el mundo porque, en comparación con otros países, tiene pocos embarazos no planificados (en parte como consecuencia de la larga y extendida tradición en el uso de métodos anticonceptivos modernos), pocos embarazos planificados (a pesar de los subsidios a la reproducción asistida), y una alta tasa de abortos (ver Figura 2).
Resumiendo, parte de la caída en los nacimientos se puede atribuir a una mayor disponibilidad de métodos anticonceptivos modernos y a la caída en el embarazo adolescente. Otra parte revela una dura realidad: un porcentaje creciente de las mujeres que quedan embarazadas se encuentra en una situación suficientemente adversa como para tomar la difícil decisión de recurrir a un aborto. Las causas del resto de la caída (principalmente la baja en los embarazos planificados en mujeres adultas) no las conocemos, pero probablemente estén influenciadas por aspectos coyunturales (ciclo económico), aspectos estructurales (cambios en la organización de la familia), y por decisiones de política que afectan los incentivos (costos y beneficios) de tener hijos.
La literatura del impacto de las políticas de familia muestra que, en general, las políticas que disminuyen los costos de la crianza y que fomentan la natalidad tienden a mejorar la equidad de género en el mercado laboral y el desarrollo infantil. O sea, ya sea que queramos que los nacimientos aumenten para que los uruguayos estén más conformes con el número de hijos que tienen, que queramos mejorar la equidad de género en el mercado laboral, o incrementar la productividad de las nuevas generaciones, debemos poner el foco en las políticas de familia. Esto es lo que haremos en la próxima columna.