El shock del covid-19 fue duro pero hay una recuperación que alienta expectativas. El saldo de la crisis y los problemas que se arrastraban de años determinan una agenda tan desafiante como compleja. Veamos algunas claves de la evolución de la economía en esta entrega de Rincón & Misiones.
La realidad de los números
Un temporal sacude la economía mundial y Uruguay aparece como un país que logró menor afectación que otros de la región, lo que no significa que no sea tremendo golpe lo ocurrido en 2020, con la primera caída fuerte desde la recesión 1998-2003. Hay luz al final del túnel, con una recuperación de indicadores de producción y empleo, pero estos fenómenos dejan consecuencias duras que se prolongan en el tiempo.
Veamos 10 claves para entender cómo va la economía.
1. La economía uruguaya está en caída de producción: se contrajo 9% en abril-junio respecto al trimestre inmediato anterior, quitando efectos de estacionalidad, y comparado con un año atrás fue 10,6% menor, un dato más fuerte que en 2002. La recesión se había instalado a fines de 2019, luego de un estancamiento largo. La encuesta del Banco Central arroja una caída del PIB de 4,3% para este año, aunque la ministra Arbeleche dijo que el gobierno estima una baja de 3,5%.
Por sectores, hay muchos datos de este segundo semestre.
2. La Producción Industrial dio caída interanual de 5,8% en julio-setiembre y de 6,2% en lo que va del año, debido fundamentalmente al impacto de la pandemia en otoño, pero desde mayo se registra una mejora en cada mes. El “núcleo manufacturero” (sin la refinería ni las tres zonas francas) dio baja de 3,5% en julio-setiembre, y de 8,7% en el acumulado enero-septiembre, pero el repunte desde mayo muestra que el dato puntual del último mes computado ya da por superada la caída de abril.
El Índice de Personal Ocupado (IPO) y el Horas Trabajadas por obreros (IHT) dan caídas de 10% y 14% respectivamente, en enero-septiembre, pero ambos indicadores muestran recuperación sostenida desde junio.
3. En el comercio y los servicios ha seguido la recesión, según la encuesta de la cámara del sector (CNSC), aunque la baja de ventas, que fue de 0,8%, es más suave que en trimestres anteriores. En algunos casos hay situaciones dramáticas en servicios, lo que está dentro de lo esperado por la crisis sanitaria, como hoteles (-53%) y agencias de viaje (-36%), o en restaurantes (-22%); pero también en comercios como indumentaria (-16%), ópticas (-20%), y papelería y oficina (-12%).
Pero hay algunos sectores comerciales con suba de ventas, como informática (+13%), muebles y accesorios para el hogar (+1,5%) y fundamentalmente supermercados (+3,6%). La encuesta abarca a 39 supermercados, con 197 locales y un personal ocupado de 10.029 personas. Este sector venía con baja interanual de ventas en todo 2019 y el primer trimestre de 2020, pero pegó la vuelta y tuvo un aumento de 2,8% en abril-junio y ahora de 3,6% en julio-setiembre.
Camilo dos Santos
4. El mercado laboral tiene un año durísimo y perspectivas complejas, pero los últimos números dan cierta mejora luego del punto crítico de la pandemia. Pero esto ya venía mal desde hace años (el desempleo comenzó a subir en 2013 y el empleo baja sostenidamente desde 2015).
La oferta de mano de obra –medida por la Tasa de Actividad que había cerrado 2019 en 63,1%– cayó en abril a 57,7% y se recupero para quedar en septiembre a 60,8%. La demanda de mano de obra, medida por la Tasa de Empleo –que había cerrado 2019 en 57,7% y en abril tuvo el pico más bajo en 52,1%– ha subido y quedó en septiembre a 54,1% La Tasa de Desempleo había cerrado 2019 en 8,5% pero trepó a 10,5% en febrero, antes del efecto del virus. Está en septiembre en 11%.
El dato positivo ha sido que dentro de ocupados, la categoría de “ausentes” (que no están en puesto laboral) era 23,7% en abril y fue bajando hasta quedar en 6,4% en septiembre.
El subsidio por desempleo amortiguó el impacto de la plaza laboral y en mayo llegó a abarcar a 190 mil trabajadores pero a setiembre quedaban unos 85 mil. La cantidad de beneficiarios del subsidio por desempleo en el mes de octubre (85.528) se contrajo 14,8%.
5. Las solicitudes de exportación dieron una baja de 14,6% enero-octubre, por menores ventas de celulosa, carne y soja. El arroz continúa siendo el de mayor incidencia positiva. Es un año con restricciones de demanda ajenas a ciclo económico y afectación de pandemia, pero hay repunte de precios de granos que generan expectativas en el sector agrícola.
6. El poder adquisitivo de las familias se había contraído en 2018 y 2019, y este año lo hará más, porque incluso habrá baja real en el componente salarial. El Salario Real de enero-septiembre da una contracción interanual de 1,5% (2,1% en privados y 0,3% en estatales).
Camilo dos Santos
7. La inflación sigue alta pero con menor presión de la que tuvo hasta mayo cuando la tasa anual llegó a 11,05% y en octubre quedó en 9,74%, muy lejos del objetivo del Banco Central.
8. El déficit fiscal global fue 5,8% del PIB a septiembre pero se estima que cierre en 6,5% a fin de año. Hay un dato que no cambia la magnitud del déficit pero si el ratio sobre el PIB, porque el recálculo de base que se hace determina un producto mayor al que se manejaba hasta ahora y eso implica que baje esa relación, pero obviamente no soluciona el problema de fondo.
9. El Estado colocó deuda a baja tasa y mantuvo la calificación crediticia de grado inversor, que este año ratificaron DBRS en enero, R&I en febrero, S&P en abril y Fitch en octubre.
La prima de riesgo se mantiene estable en los 150 puntos.
10. El dólar en pesos uruguayos había subido hasta $ 46 en marzo pero luego bajó y desde julio oscila entre $ 42,5 y $ 43, sin sobresaltos.
En el sistema financiero, los depósitos han subido este año unos USD 3.000 millones.
Entonces:
–la economía venía en recesión antes del shock de covid-19, con baja de inversión desde 2013 y pérdida de empleos desde 2015;
–la inflación está alta desde 2011. Salvo algunos meses de 2017, siempre fuera del objetivo;
–la caja del Estado daba un déficit alto desde hace años y antes del pandemia era del 5% del producto;
–la pobreza había bajado mucho entre 2014 y 2017, pero había subido en 2018 y 2019;
–hay confianza en Uruguay y no hay sobresaltos en lo financiero, lo que da calma para actuar.
En este marco, el 2020 es un año de recesión dura y de recuperación gradual, pero algunos problemas prepandemia están instalados y exigen resolución: la pérdida de competitividad, el déficit financiero y el aumento de la deuda pública, el deterioro de empleo y el aumento de pobreza. Muchas tareas en la agenda, hace difícil marcar las prioridades.
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