El dólar terminó el año pasado apenas por encima de los $ 40 y después no volvió a cruzar ese umbral. El año transcurre en un contexto de estabilidad permanente y la sensación de estar nadando en dólares. En ese escenario cuáles son las perspectivas que manejan los analistas.
La moneda estadounidense cerró la semana a $ 38,115 en el promedio interbancario, con una baja mínima de 0,24. Así acumuló 12 jornadas cotizando cerca de los $ 38. Había terminado el 2022 con un descenso de 10,3% y en lo que va del año la retracción es de 4,88%. El valor más bajo fue el 2 de julio con un precio de $ 37,408.
En la última encuesta de expectativas realizada por el Banco Central (BCU) correspondiente a agosto (último dato disponible) los analista situaron al dólar en $ 39,80 para fin de año. Los consultados vienen moderando sus previsiones desde principios de este año. En la primera encuesta de enero, habían ubicado a la moneda en $ 42,1.
“Estamos nadando en dólares”, resumió el economista de PwC Ramón Pampín.
Eso fue provocado por un fuerte ingreso de divisas por inversión extranjera directa (IED) y exportaciones de servicios no tradicionales, como los servicios globales. Durante 2022 se exportaron servicios globales por US$ 2.902 millones, con un incremento interanual de 15%.
“Hay muchos dólares en la economía y si eso pasa el tipo de cambio va a tender a estar donde tiene que estar”, agregó Pampín.
En entrevista con El Observador, el presidente del BCU, Diego Labat reconoció que el tipo de cambio tiene actualmente un cierto desfasaje. “Capaz bajó más de lo esperado por los fundamentos. Básicamente productividad, relación de términos de intercambio y gasto público y privado”, dijo. Labat indicó que el desalineamiento actual ronda entre el 12% y 15%.
El decano de la UCU Business School, Marcos Soto, sostuvo que hay un desajuste entre la oferta y la demanda. “Una carencia de incentivos en los agentes (empresas y personas) de atesorar o invertir excedentes monetarios en dólares”, señaló.
Otro aspecto que pesa es que el riesgo cambiario no está en el horizonte de expectativas, según su visión. Entonces, eso retroalimenta la idea de la no necesariedad de adquirir moneda estadounidense. “Con una demanda débil, frente a una oferta constante, el precio se deprime”, explicó.
Diego Battiste
Banco Central
Pese al reconocimiento del fortalecimiento del peso uruguayo, el BCU ha tomado la decisión de no intervenir en el mercado de cambios. La última operación la realizó el 31 de agosto de 2021 con operaciones spot por US$ 31,2 millones. Labat dejó clara su postura al respecto. “Cosas que nos pudieran hacer pensar que es necesario intervenir no están pasando. No vamos a intervenir porque sí”, indicó.
Para Pampín las intervenciones en el mercado de cambios deben ser bien pensadas y para hacerlas hay que ponderar todos los riesgos. “Es bien complicado querer ponerle un precio al dólar”, afirmó.
Pampín expuso que el año pasado los factores externos perdieron la batalla con los factores internos. “La suba de tasas en Estados Unidos, que en otros países hizo que el tipo de cambio subiera, no le ganó la batalla a los factores internos de Uruguay”, dijo. Y ese mismo contexto es el que se observó en el primer tramo de este año.
Por tanto, el economista no percibe un cambio de escenario en el corto plazo. En la misma línea opinó Soto. “La expectativa para los próximos meses es de absoluta estabilidad. No se visualiza ningún cisne negro que haga disparar la cotización. Aunque en un mundo incierto y volátil no se puede descartar nada”, expresó.
El dólar y los exportadores
El Centro de Estudios para el Desarrollo (CED) organizó días atrás un evento sobre tipo de cambio al que tituló “Atraso cambiario: causas y alternativas”.
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Dólar en Uruguay
Allí expuso la economista de la Unión de Exportadores (UEU), María Laura Rodríguez.
“No hay duda que tenemos un problema muy grave y que necesitamos resolver. Tenemos un tipo de cambio real desalineado”, mencionó.
Las exportaciones de bienes cerraron con números positivos el 2022 pero impulsadas por las ventas del primer semestre. Allí jugaron los precios internacionales de los commodities al alza como resultado de la guerra entre Rusia y Ucrania. Pero el escenario cambió. “Ahora hay precios internacionales a la baja con un dólar en el subsuelo que está afectando a los exportadores”, señaló.
Rodríguez preguntó si había fundamentos macroeconómicos para que el peso uruguayo estuviera fortalecido como lo está. “Creo que no. No hubo cambios para tener esta realidad. Por lo tanto, hay un desalineamiento importante”, concluyó.