El presidente de EEUU, Barack Obama, afirmó este lunes que su país "está dispuesto a hacer su parte" para resolver la crisis de la deuda en la eurozona, hoy por hoy la mayor amenaza contra la recuperación económica global.
La Unión Europea y EEUU mantienen la relación económica y comercial "más fuerte del mundo" y por lo tanto es necesario que ambos adopten "acciones firmes para atajar preocupaciones de crecimiento a corto plazo, así como vulnerabilidades fiscales y financieras", indicó el presidente del Consejo Europeo.
Por su parte, el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, expresó su "completa confianza" en que los líderes europeos harán lo posible por salir de la crisis y apuntó: en ocasiones "las decisiones llevan tiempo, pero ahora nos encontramos en el buen camino".
El encuentro, el primero en el formato de cumbre desde la celebrada en noviembre del año pasado en Lisboa, se produce en medio de un pulso desesperado de los gobiernos europeos por devolver la calma y la confianza a los mercados.
De momento, ninguna de las decisiones tomadas por los líderes y las instituciones de la zona euro ha logrado impedir el contagio de la crisis, que empezó en Grecia pero que ya se ha cebado en economías mucho mayores como Italia o España, mientras la Eurozona entera sufre las consecuencias de la huida de los inversores.
Dentro de 10 días, los gobernantes de los 27 países de la Unión Europeea celebrarán en Bruselas un Consejo Europeo en el que podrían dar forma a un nuevo pacto fiscal, que preparan con la máxima reserva la canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente francés, Nicolás Sarkozy, y que endurecerá la disciplina presupuestaria dentro de la zona euro.
Ello podría abrir la vía a una intervención más contundente del Banco Central Europeo en apoyo de la deuda de los países más acosados.
Antes de las declaraciones de Obama, Van Rompuy y Durao Barroso, la Casa Blanca había indicado la importancia de que Europa "actúe con fuerza y determinación" para atajar la crisis de la eurozona.
En su rueda de prensa diaria, el portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney, indicó que "es muy importante que Europa se mueva ahora con fuerza y determinación, especialmente con la llegada de nuevos Gobiernos a Italia, Grecia y España".
Obama, Van Rompuy y Barroso abordaron, además de la crisis de la deuda en la eurozona, asuntos como el programa nuclear de Irán, la guerra en Afganistán o los acontecimientos en Oriente Medio y el Magreb.
Según indicó Obama, las dos partes acordaron asegurarse de seguir "manteniendo la presión" sobre Irán de modo que ese país cumpla los compromisos relativos a su programa nuclear.
También examinaron cómo apoyar mejor los procesos de cambio en Oriente Medio, pues "estamos de acuerdo en que las aspiraciones de Libia, Túnez o Egipto no son sólo cuestiones políticas sino también económicas", declaró Obama.
Otros asuntos tratados fueron la situación en Bielorrusia, donde reclamaron el retorno del estado de derecho, y en Ucrania, donde indicaron que quieren ver cómo continúa el proceso de reformas.
En un comunicado conjunto al término del encuentro, que incluyó dos rondas de conversaciones y un almuerzo de trabajo, Estados Unidos y la Unión Europea exigieron asimismo al régimen sirio el fin de la violencia de inmediato y que autorice la entrada de observadores internacionales.
Los profesores nucleados en la Asociación de Docentes de Educación Secundaria (ADES) no aceptaron la propuesta del Ministerio de Trabajo, y seguirán ocupando el edificio público de la Inspección Técnica de Secundaria en protesta por la aplicación del Plan Promejora por parte del Codicen.
Luego de la ocupación, decidida este lunes, el Consejo de Educación Secundaria pidió intervención a la cartera, que propuso a los trabajadores levantar la ocupación para luego sentarse a negociar.
ADES entiende que la discusión debe centrarse en el ámbito del Ministerio de Trabajo ya que el Promejora, la iniciativa ideada por el consejero de la oposición en Codicen, Daniel Corbo, transforma sus condiciones laborales. De todos modos, no aceptará la condición de sentarse a negociar, con un levantamiento previo de la ocupación.
Ahora los trabajadores se enfrentan a la posibilidad de ser desalojados por la fuerza pública, de acuerdo al decreto que en 2010 firmó el presidente de la República José Mujica, que prohíbe la ocupación de edificios públicos.