Dejó el alma, las piernas, el sudor, todo. Egidio Arévalo Ríos fue enorme el sábado en el Maracaná, en ese estadio que le dio tanta alegría a Uruguay en otros tiempos.
Egidio, el del corazón de oro
El volante se doblegó de gran forma en la mitad de la cancha en un partido que se hizo cuesta arriba