The Sótano > The Sótano / Eduardo Espina

El aislamiento uruguayo

Viajar desde Uruguay puede ser una odisea

Tiempo de lectura: -'

26 de abril de 2018 a las 05:00

Una nota publicada ayer en El Observador, "Dormir en el piso, viajar en aviones militares y eternas escalas, el rival oculto de los uruguayos en la Copa", hacía referencia al largo periplo que representó el viaje de Defensor a Venezuela para jugar un partido de fútbol.

Para un uruguayo, ir de Montevideo a Caracas es hoy más problemático y puede llevar más tiempo, que para un estadounidense hacer un viaje a la Luna. El primer viaje que hice fuera de Uruguay, en 1982, tuvo como destino Quito. Siguiendo la lógica, la cual en este país para muchas cosas se aplica de otra manera, vi enseguida en el mapa que el lugar a donde iba no quedaba tan lejos.

Después de todo, Uruguay y Ecuador se encuentran en el mismo continente, en la misma parte sur de América. En el mapa, la distancia, medida con la regla que tenía en casa, eran apenas unos centímetros. El viaje, sin embargo, fue interminable.

Tuve que viajar un día antes a Buenos Aires y pasar la noche en el aeropuerto de Ezeiza, durmiendo en el piso igual que los futbolistas de Defensor, pues el avión salía de madrugada. Hicimos escala en Santiago de Chile, y después tuvimos que cambiar de avión en Lima. Al regreso fue lo mismo. Una odisea interminable.

Pasaron más de 35 años desde entonces, pero algunas cosas, tal como la nota firmada por Jorge Señorans lo destaca, no han cambiado mucho. Seguimos siendo un país aislado. Tal vez en este aspecto, solo Paraguay nos gana en toda América. ¡Ay, qué solos y lejanos estamos!

El hecho de no tener mucha población, ergo, por ser pocos los viajeros que salen, y de carecer de una aerolínea de bandera nacional, convierte a cada uruguayo en una especie de Robinson Crusoe, al cual le lleva una enorme cantidad de tiempo parecida a la eternidad llegar a cualquier destino, así se encuentre este en un país de la región.

La condición de aislamiento y de país clase B que tiene Uruguay en cuanto a viajes, no solo se constata en el hecho de que el único vuelo directo a Miami hay que hacerlo en vetustos aviones Boeing 767, sino asimismo en que a varios países de Sudamérica no hay vuelos directos, y que incluso de indirecta manera es extremadamente complejo llegar.

Comentarios