Las proyecciones de precio surtidor, tomando en cuenta el precios de paridad de importación (PPI) y otras variables que incorpora el Ministerio de Energía, como las bonificaciones que reciben las estaciones de servicios, marcaban un valor de $ 76,8 para el litro de nafta Súper. Es decir, había espacio para una baja algo más amplia, de $ 4,08 en este producto.
En gasoil la proyección de precio al público era de $ 66,29, lo que indicaba que ese combustible debía subir $ 1,3 por litro respecto a su valor actual de $ 64,99. Finalmente, el gobierno optó por bajar la nafta $ 1 menos de lo que se podía, de acuerdo con sus números, y por no aumentar el gasoil.
“Estamos compensando ambas cosas con una baja importante de $ 3 para gasolinas y manteniendo el gasoil que impacta mucho más en todos los precios de la cadena”, afirmó el ministro de Industria y Energía, Omar Paganini, en rueda de prensa este miércoles.
Crítica de los arroceros
El presidente de la Asociación de Cultivadores de Arroz, Alfredo Lago, cuestionó la decisión adoptada por el gobierno y expuso tres argumentos. Lago escribió en su cuenta de Twitter que la medida “no contempla la realidad de la ecuación económica de la cadena de combustibles” y “el ajuste podía ser mayor y general”. Añadió que tampoco “se ajusta a la situación financiera de Ancap”. Por último, expresó que “se genera pérdida de competitividad” porque “la región tiene precios muy por debajo”.
Al respecto: 1- No contempla la realidad de la ecuación económica de la cadena de combustibles, el ajuste podía ser mayor y general. 2- No se ajusta a la situación financiera de @AncapUruguay. 3- Se genera perdida de competitividad, la región tiene precios muy por debajo. https://t.co/YAhV5tdKgM