La idea propuesta por el gobierno de encontrar una fórmula que guie los ajustes salariales en el sector privado por un período “puente” de un año hasta mediados de 2021 venía bastante bien encaminada. Pero esta semana salieron a luz algunas diferencias entre empleadores y trabajadores que complicaron el clima y dejan dudas sobre la viabilidad de que esa opción pueda plasmarse en la práctica.
El primer capítulo fue el lunes en el Consejo Superior Tripartito. En esa reunión la representación de las cámaras empresariales comunicó que estaba de acuerdo con los lineamientos dados por el Poder Ejecutivo, al margen de algunos matices con su contenido.
Y el PIT-CNT reconoció avances respecto a la propuesta original pero trasmitió que consideraba insuficiente la pauta salarial, porque implica de antemano pérdida de salario real durante el próximo año. Esa posición fue resuelta por la mayoría de los sindicatos en la Mesa Representativa el viernes pasado.
El panorama que esperaba encontrase el gobierno era otro. Dado los avances y el buen clima de reuniones anteriores el Poder Ejecutivo aspiraba a confeccionar un acta donde las dos partes respaldaran sus lineamientos, para luego ponerlos a consideración de los 24 grupos madre de los Consejos de Salarios, y así poder avanzar.
Como ello no fue posible se conformó una comisión tripartita de seis personas para redactar el documento y en el que cada parte dejaría clara su posición. La primera dificultad radicó en el alcance que tendría lo acordado en el Consejo Superior, dado que no hay un respaldo total del lado de los sindicatos.
Por eso la central sindical quería dejar plasmado que bajo ninguna circunstancia los llamados grupos madre tienen que aplicar los lineamientos a tapa cerrada y que se deberían abrir los subgrupos de negociación en aquellos casos donde cualquiera de las partes lo solicitara. De ahí que alguno de los términos que se manejaba colocar en el escrito del Consejo Superior era el de “sugerir” utilizar los lineamientos o “tenerlos presentes”, pero sin obligación de hacerlo.
El segundo capítulo se dio el miércoles cuando se planteó lo que es hoy la diferencia principal: qué ocurrirá con los beneficios extrasalariales que tienen los convenios.
La posición que trasmitieron las gremiales empresariales es que en el período “puente” caigan los beneficios que se acordaron en la última ronda por única vez y que vencieron el 30 de junio, con la opción de que se vuelvan a negociar en 2021. Aquí están comprendidas partidas de presentismo, antigüedad, útiles escolares, premios por zafra, ventas de fin de año y licencias especiales, entre otros, que varían según cada uno de los convenios.
“En las reuniones con el Poder Ejecutivo y con otras cámaras hablamos que se mantenían los beneficios, salvo los que eran a término. Esa es la posición que seguimos sosteniendo”, dijo a Subrayado el presidente de la Cámara de Industrias, Gabriel Murara.
Es la misma interpretación que se hace inicialmente desde el gobierno, según supo El Observador.
Pero el PIT-CNT entiende que en las reuniones previas lo que se habló fue de mantener todos los beneficios sin excepciones, es decir los acordados por tiempo indeterminado y también los establecidos especialmente en la última ronda de negociación dentro de los convenios que vencieron el 30 de junio.
Al margen de las interpretaciones, lo que está claro es que ninguna de las dos propuestas que entregó el Poder Ejecutivo para la Octava Ronda Salarial abordó el tema para despejar esas dudas.
Lo que viene
La central sindical rechaza la posición empresarial y entiende que para avanzar en un acuerdo deben respetarse los beneficios. De otra manera la postura del PIT-CNT será que se instalen todas las mesas (alrededor de 150) y se negocie como se hace normalmente en los Consejos de Salarios.
“Si no hay acuerdo bajarán los lineamientos a los grupos y se van a abrir todos los subgrupos. Nadie va a dejar de lado los beneficios sin ningún tipo de movilización o defensa. En algunos casos es mucho más el beneficio a veces que el sueldo”, dijo a El Observador el integrante del Secretariado Ejecutivo del PIT-CNT Fernando Ferreira.
“Ya costaba bastante abrir la menor cantidad de grupos posible con una rebaja salarial en el medio. Si además se sacan los beneficios no va a quedar ningún grupo sin abrir”, insistió dirigente.
Una fuente de gobierno dijo a El Observador que existe optimismo para encontrar una salida en las próximas horas. En la tarde del jueves hubo contactos entre el Ministerio de Trabajo y las cámaras por este punto.
Los lineamientos
La fórmula “puente” propone aumento nominal fijo de 3% en enero de 2021 con opción de diferirlo al 1º de abril en aquellos sectores con mayor afectación del empleo. Y propone un aumento adicional de 1% para aquellos trabajadores con salarios nominales iguales o inferiores a $ 22.595 (5 Bases de Prestaciones y Contribuciones al 1º de enero de 2020).
A eso se suma un correctivo final equivalente a la inflación del año móvil descontando el aumento salarial otorgado en el período y la caída del Producto Bruto Interno (PIB) en el 2020 (alrededor de 3% según lo estimado por las autoridades).
La propuesta establece que la pérdida de poder adquisitivo que se verifique entre el 1 de julio de 2020 y el 30 de junio de 2021 comenzará a recuperarse a partir de enero de 2022 si la evolución de la economía el año próximo indica crecimiento. No está especificado en qué plazos se debería procesar esa recuperación.