Una frase que se repite con asiduidad es que toda crisis también trae oportunidades. Los problemas de abastecimiento por el coronavirus y sus consecuencias en el freno económico nacional y global han provocado que en las últimas semanas se den vínculos más estrechos entre empresas nacionales como alternativa para cubrir algunas necesidades. Para algunos se trata de una nueva etapa que puede marcar un antes y un después; para otros es un fenómeno transitorio.
Según explicó a El Observador el director ejecutivo de Deres (organización empresarial que promueve prácticas de sostenibilidad), Ferdinando Cuturi, las limitaciones de abastecimiento que provoca el covid-19 implicarán, a su vez, un proceso interactivo más intenso de ida y vuelta entre las organizaciones locales y regionales, “que irán hacia adelante y hacia atrás para poder llegar recién a lo que se define como la nueva normalidad".
Para Cuturi, la serie de transformaciones que van a ocurrir en las condiciones de trabajo y de comercialización, incluirá “seguramente al abastecimiento”, fortaleciendo el desarrollo de los vínculos entre posibles proveedores regionales y locales con sus clientes.
El ejecutivo comentó que en esta situación en que se dieron algunos problemas con China, principalmente por los plazos de entrega de mercadería que se prolongaron aún más (en general los pedidos deben ser hechos con 60 o 90 días de anticipación). En paralelo, también se dio la aparición de “oportunistas” que han generado problemas en los negocios "a través del engaño", y que han llevado a la reacción del gobierno de ese país.
“Empresas que salían a buscar abastecimiento en China –que se supone se empieza a recuperar– se encontraron con piratas que armaron situaciones muy infelices. En base a esa desconfianza y a los tiempos de respuesta que se han vuelto más largo de lo habitual, ahora algunas empresas (locales) optaron por estrechar su relacionamiento con otras más cercanas en lo geográfico”, explicó.
Para Cuturi, si bien ahora esta situación se está dando para artículos de primera necesidad con una importante demanda de tapabocas, alcohol en gel o uniformes que debieron ser adaptados, también en muchos casos se está dando para insumos en las líneas de producción.
“Tiene que haber un tránsito necesario hacia el concepto de la compra con impacto”
Ferdinando Cuturi
“Si tomamos en cuenta factores como la confianza o la seguridad y la certidumbre sobre el abastecimiento, le podemos agregar los casos de aquellas empresas que tienen un comportamiento responsable y encontrar que para la provisión de algunos insumos están en condiciones de poder analizar líneas de abastecimiento mucho más próximas”, explicó Cuturi.
Un nuevo esquema
Para el director ejecutivo de Deres, una institución conformada por 125 empresas que promueve el desarrollo sostenible, esta nueva realidad “son noticias muy buenas en esta situación de crisis social y económica”.
“Solo la utilización de medios de transporte para traer cosas desde lejos afecta el ambiente, por el acortamiento de brechas en la producción de gases de efectos invernaderos. Lo segundo es el impacto local y social que puede tener. Hay empresas que tienen consciencia que su acción de compra genera impacto”, sostuvo.
Cuturi aclaró que si bien se está viendo esta situación en particular para el abastecimiento de insumos "para la crisis que afecta el hoy", con compañías a nivel global que decidieron poner su línea de producción al servicio de colaborar con la comunidad ante la crisis, estos cambios de comportamiento pueden prolongarse en el tiempo.
“En Uruguay por ejemplo hubo empresas que se sentaron a conversar con un grupo de talleres. De esta forma se puede generar valor a materiales que quizás estaban considerados como residuos, incluso alargando la vida útil de un producto. Además hay un impacto en el desarrollo territorial y social al abastecerme con el productor más cercano", explicó.
Añadió que ello puede implicar relegar en calidad o en costos que pueden ser un poco más elevados, pero se considera que existe un verdadero valor, que tampoco es filantrópico o de ayuda social, sino que se empieza a entender que el rol de la empresa más allá de generar beneficios, también es el del impacto desde el punto de vista social en la comunidad que se está inmersa.
Cámaras un poco más escépticas
El presidente de la Cámara de Industrias del Uruguay, Gabriel Murara, fue un poco más escéptico al respecto de que estos vínculos se mantengan en el tiempo más allá de la situación atípica generada por el covid-19.
El industrial dijo que aunque no descarta que algunas empresas puntuales hayan ido por ese camino en estas semanas por falta de abastecimiento del lugar de origen natural, “a su entender fue algo muy puntual y producto de una emergencia”.
“Con los problemas que venimos arrastrando hace años de competitividad y la caída de todos los rubros en ventas –salvo algunos muy puntuales–, nadie va a comprar más caro en la región si puede traerlo de afuera”, consideró.
Murara, sin embargo, mencionó que en los casos de algunos insumos provenientes de India se cortó la exportación con el fin de usar esa materia prima a nivel local. Esta situación, explicó, se logró destrabar tras gestiones gubernamentales y empresariales.
“La industria uruguaya venía funcionando dentro de un rango de mercado 100, pero con el coronavirus en general pasó a 70. O sea, lo que venías previendo ibas a vender en marzo y abril, en general se te va a ir hasta mayo porque vendiste menos. Es difícil alguna empresa se haya quedado sin abastecimiento, salvo por algún caso. No descarto no haya habido hechos puntuales”, señaló.
Por su parte, el presidente de la Cámara Nacional de Comercio y Servicios, Julio César Lestido, se expresó en la misma línea que Murara y señaló que no hay mediciones para negar o confirmar que haya ocurrido un cambio en los vínculos entre las empresas y sus proveedores.
“Sabemos que gente en forma voluntaria ha hecho mascarillas, pero lo interpretó como una forma de ofrecer y colaborar para suplir algunas deficiencias, en caso que las haya habido”, apuntó.