“El que realmente lo desea, puede llegar a cosas que tal vez no se habría atrevido a soñar, tanto personal como profesionalmente. No importa del lugar del que vengas”, dice Rodrigo Ormaechea (45), Chief Growth Officer de Coca-Cola Andina en Chile.
Ormaechea es un “duraznense orgulloso” con múltiples facetas que supo conjugar a lo largo de su vida. Cursó la escuela y el liceo público en Treinta y Tres, Melo, Durazno y Montevideo; estudió dos años de Hotelería en la UTU, se licenció en Gerencia y Administración por la Universidad ORT (trabajó como mozo varios años para pagarse la carrera), realizó un MBA en la London Business School y ostenta una carrera de basquetbolista profesional que lo llevó a jugar en Unión Atlética, Durazno y a ser capitán de la Selección Juvenil en Sudamericanos y Panamericanos.
Luego de obtener su título de posgrado, Ormaechea, se centró en la consultoría. Trabajó en Bain & Company en Inglaterra y en Virtus Partners en Chile, donde se instaló con su familia. En 2011 su carrera dio un giro al unirse al equipo de Coca-Cola Andina, una de las embotelladoras más grandes de Latinoamérica. Allí se desarrolló en posiciones de Planificación Estratégica y Comercial a nivel corporativo para Chile, Argentina y Brasil. Vivió en Chile tres años y luego casi cinco en Brasil para hacerse cargo del área Comercial y de Marketing. Desde julio de 2019 se instaló nuevamente en Chile, para asumir el rol de gerente de Crecimiento, Estrategia y Transformación Digital.
“Hay que tener compromiso con nuestros sueños, deseos de aprender constantemente y resiliencia para enfrentar los tropezones que siempre vienen”, dice Ormaechea, para quien “los éxitos y los fracasos” son solo “compañeros ocasionales que no definen quienes somos”.
¿Qué lo impulsó a irse al exterior?
El viaje comienza en 2007, cuando me fui a estudiar un MBA a Inglaterra, pero la idea de estudiar y vivir fuera venía de muy atrás influenciado por personas que habían pasado por esa experiencia y tenían una apertura y visión del mundo muy amplia que admiraba mucho.
El mudarnos a Chile con mi esposa más que decisión fue una necesidad, ya que terminando el MBA sobrevino la crisis subprime, teníamos una deuda enorme por el MBA y era dificilísimo encontrar trabajo en Europa. Yo trabajaba en la Universidad ayudando a nuevos estudiantes que querían trabajar en Consultoría y uno de ellos, que era chileno, me contactó con dos exsocios de la consultora McKinsey que habían hecho un spin-off en Chile. Me tomé un avión para entrevistarme con ellos, me hicieron una oferta y me fui a trabajar en un proyecto con ellos por cuatro meses y después me quedé durante tres años.
¿Le costó adaptarse? ¿Cómo vivió ese proceso?
El proceso de irse de Uruguay no es fácil porque uno extraña muchas cosas simples pero irse casado facilita mucho y cuando uno lo hace además persiguiendo un sueño y con ansias de aprender, cada dificultad es una prueba a superar. Como ejemplo, mi inglés no era bueno y al comienzo me costó mucho, pero nunca dejé de intentar expresar opiniones y preguntar. Terminaba los días con un dolor de cabeza bárbaro, pero con ganas de más.
Chile, al ser un país latino, es más similar a nuestra cultura y no nos costó adaptarnos, pues a nivel personal y profesional siempre nos sentimos apreciados y valorados. Brasil fue una nueva prueba a nivel cultural y de idioma, pero de un crecimiento profesional enorme.
¿Cómo le surgió la oportunidad de trabajar en Coca-Cola Andina?
Durante mi último año en la consultora tuve como cliente a Coca-Cola Andina y la compañía estaba en un proceso de restructuración que finalizó con el cambio del CEO. En paralelo yo fui asumiendo más responsabilidades y terminé ayudando al nuevo CEO en la llegada y él me propuso unirme a Andina al terminar el proyecto, en un cargo que no existía y que posteriormente iría creciendo para transformarse en la Gerencia de Planificación Estratégica. Esa posición aprovechaba lo poco que podía aportar (habilidades financieras y de consultoría) y disimulaba mi desconocimiento del negocio y haciendo crecer la posición ayudé desarrollar una estrategia de crecimiento, a adquirir otros embotelladores y hasta formé un área de Consultoría Interna.
¿En qué consiste su rol actual puntualmente?
Volví a Chile en 2019 como encargado del área comercial. Sin embargo, en Chile el negocio estaba transitando dificultades que nos obligaban a replantear la estrategia de negocios. Así dejé el día a día de ventas y tomé la responsabilidad de liderar la estrategia de mediano y largo plazo, y a la vez conducir las áreas que hacen realidad proyectos transformacionales. Tengo a mi cargo áreas de Marketing, Planificación Estratégica, Business Intelligence, Road-to-Market, Transformación Digital y Revenue Management entre otras.
Ormaechea junto con su hijo
Desde el área de Transformación Digital desarrollamos y administramos un site de ecommerce que vende directamente a hogares y hoy estamos implementando plataformas de autogestión para nuestros clientes. Desde Planificación Estratégica lideramos la negociación de acuerdos para distribuir alcoholes incluyendo el primer acuerdo relevante en el mundo entre un embotellador de Coca-Cola y Anheuser-Busch InBev. Adicionalmente, represento a Coca-Cola Andina en el Consejo Global Comercial y de Clientes de Coca Cola, que es el foro comercial más importante para Coca Cola a nivel mundial.
¿Cuáles son los mayores desafíos a los que se enfrenta?
A nivel de digitalización, los hábitos de consumidores y clientes han cambiado y la oportunidad de aprovechar la información para tener propuestas de valor “masivamente personalizadas” es un desafío y oportunidad enorme. La sustentabilidad para nuestro negocio es un desafío muy relevante en el cual estamos trabajando para ser parte de la solución o quedaremos fuera de una ecuación sustentable para la sociedad. Estos y muchos otros cambios que estamos enfrentando nos obligan a tener a su vez nuevas habilidades y formas de pensar distintas en nuestros equipos; para esto, la diversidad en los integrantes es fundamental, lo que hace aún más relevante que exista la igualdad de oportunidades para distintos géneros, razas y origen social. Los problemas del futuro no los resolveremos con mentalidades del pasado. Cuanto más diverso un equipo, más probabilidades de llegar a una solución creativa.
¿Cómo fue su pasaje por Coca-Cola Andina Brasil?
La experiencia en Brasil fue maravillosa en múltiples aspectos. Fue mi primera experiencia al frente de un área comercial (Marketing y Ventas) de más de 1.800 personas en tres estados, en un idioma y cultura distinta. A nivel de mercado las magnitudes son incomparables y por tanto las cifras también, como ejemplo, atendíamos a 200.000 clientes y 30 millones de consumidores. Pero al mismo tiempo las soluciones son las mismas: un buen equipo, libertad para que cada uno muestre lo mejor de sí, valores y códigos claros y no negociar la actitud.
A lo anterior hay que sumar que fue en Río de Janeiro, una de las ciudades más hermosas del mundo y con una cultura muy particular. Tuve la oportunidad además de ser anfitrión de los Juegos Olímpicos, donde atendíamos directamente a todos los estadios. Vivir el espíritu olímpico, circular libremente en todos los estadios y tener contacto con los atletas fue increíble pero, además, poder transportar ese símbolo de paz y espíritu deportivo como es la antorcha olímpica y que mis hijos lo vieran fue una experiencia única.
¿Cuál fue el mayor logro de su carrera o de lo que se siente más orgulloso?
Es difícil escoger uno, pero me siento orgulloso en general de donde he salido y del lugar al que circunstancialmente he llegado, y de los equipos que he ayudado a construir, que han logrado resultados sorprendentes siempre.
Hoy, en particular, me siento muy orgulloso del equipo que tengo, con profesionales que saben muchísimo más que yo en lo que cada uno hace y con el cual en muchos aspectos hemos ayudado a convertir a nuestra compañía en benchmark dentro del sistema Coca-Cola a nivel mundial.
¿Tiene pensado volver en algún momento a vivir a Uruguay?
Esa es una posibilidad y un anhelo siempre latente. Extrañamos las cosas simples, la familia, los amigos, los asados, la playa. Es posible que las futuras formas de trabajo incluso lo faciliten, ya que uno puede trabajar desde cualquier lugar y ojalá que el desarrollo de Uruguay brinde más posibilidades profesionales.
El talento uruguayo es muy bueno y es muy valorado, pero generalmente a las empresas les falta acceder a mercados más grandes y competir con los mejores, que es la única forma de mejorar; profesionales para hacerlo no faltan.
¿Planes para 2021?
Es difícil hacer planes entre tanta incertidumbre, pero disfrutar a mi familia y ver crecer a mis hijos, pasar más tiempo en Uruguay, ver amigos, seguir aprendiendo y creciendo profesionalmente son los anhelos. Los planes son más específicos y menos interesantes.