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Hay que tener en cuenta que muchas veces estos embarazos coinciden con pobreza, abuso o violencia.

El embarazo adolescente y las madres del Pereira

Hay miles de nacimientos cada año de madres que tienen entre 15 y 19 años, y también los hay entre madres menores de esta edad

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09 de agosto de 2021 a las 05:03

Una inquietud me persigue desde hace largo tiempo sobre un tema que jamás he visto que inquietara a ningún movimiento feminista, a ningún movimiento defensor de los derechos humanos o de los derechos de los niños: el embarazo adolescente.

Informes de las pasadas autoridades del Ministerio de Salud Pública indicaban que el embarazo adolescente habría disminuido en los últimos años, pero igualmente ese número sigue siendo muy alto. Las madres pobres tienen muchos hijos y comienzan a ser madres a tempranas edades.

Las cifras que manejaba el anterior gobierno siempre me generaron dudas. El embarazo adolescente es muy alto y nótese que digo embarazo adolescente y no digo “embarazo no deseado”, que es otra cosa muy diferente. No todos los embarazos de las menores no son deseados.

Hay miles de nacimientos cada año de madres que tienen entre 15 y 19 años, y también los hay entre madres menores de esta edad. Hay que tener en cuenta que muchas veces estos embarazos coinciden con pobreza, abuso o violencia.

Un embarazo en esas edades significa, muchas veces, que tengan que dejar la escuela, el liceo o, si lo tenían, un trabajo. Eso condiciona la vida de esa madre y también del recién nacido. Esas madres adolescentes concurren al Mides para que las asistentes sociales las ayuden a tramitar en BPS el prenatal y la asignación familiar, y posteriormente en algunos casos la Tarjeta Uruguay Social.

¿Qué pasa con ese embarazo en cuanto al padre? Consultada la menor embarazada, muchas veces responde que el padre es un menor de edad como ella y que no se hará cargo, o que es un adulto que tampoco se hará responsable. Muchas veces agregan que “no le quiere pedir nada”, o dicen , con mucho orgullo, que ellas pueden solas con su hijo.

Evidentemente no es así porque recurren a programas del Mides, de INAU o de los gobiernos departamentales. Esto no podría ser una cuestión de que el progenitor quiera hacerse cargo o no. El Estado apoya por una ley que viene de mediados del siglo pasado con asignaciones familiares, ahora –con la crisis que tenemos– con canastas de alimentos o con la tarjeta del Mides, pero debería, automáticamente al iniciarse el trámite de prenatal en BPS, iniciarse acciones judiciales de reconocimiento de la paternidad y obligaciones económicas por parte del padre o, de acuerdo a la ley, de sus familiares directos hasta la mayoría de edad de ese niño que va a nacer. No debería seguir siendo optativo por parte de ese padre hacerse responsable de su hijo. Si no quiere por las buenas, el Estado por ley debería obligarlo, del mismo modo que obliga con las retenciones salariales por pensiones alimenticias. Ni los legisladores ni el letrista podría seguir olvidando a las madres del Pereira, como dice la canción.

Si verdaderamente importa el futuro, ya se debe trabajar por la primera infancia más desprotegida y por esas madres adolescentes que muchas veces son muy pobres y tienen hijos que crecerán en la pobreza.

Eduardo Rodas

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