19 de abril de 2023 17:32 hs

El Parlamento Europeo (PE) aprobó por amplia mayoría una ley que cierra la puerta a la importación de productos como el cacao, el café, la madera, el caucho, el aceite de palma, la carne vacuna, la soja, el café, el caucho, la madera y el chocolate, entre otras materias primas y derivados, que procedan de zonas deforestadas después del 31 de diciembre de 2020.

“Es la primera norma en el mundo que pone fin a la deforestación importada", aseguró el eurodiputado liberal Pascal Canfin, del bloque Renovar Europa, durante el debate con relación a la ley que, ahora, deberá ser ratificada por los poderes legislativos de los 27 países que integran la Unión Europea (UE).

Según el texto aprobado por el bloque, al que los estudios identifican como responsable del 16% de la deforestación mundial a través de sus importaciones y el segundo destructor de bosques tropicales después de China, las empresas que deseen importar estos productos deberán también asegurarse de que fueron producidos respetando los Derechos Humanos y los derechos de los pueblos indígenas.

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"Todos los estudios muestran que los europeos no quieren contribuir a la deforestación importada, pero no tienen posibilidad de saber si son cómplices cuando toman una taza de café o una taza de chocolate", indicó Canfin con relación a la legislación, sancionada un día después que el PE adoptara el plan climático de la UE, que busca reformar su mercado de carbono imponiendo, entre otras medidas, una "tasa carbono" en sus fronteras.

La eurodiputada ecologista Marie Toussaint aseguró durante el debate que la normativa contra la deforestación es "un gran paso adelante para los bosques del mundo, el clima, la biodiversidad, pero también para los Derechos Humanos y la regulación de una economía enloquecida". No obstante, consideró fundamental la ampliación del alcance a productos provenientes de ecosistemas frágiles, como los manglares.

En este sentido se expresó Greenpeace. La ONG consideró que el texto es apenas "un primer paso" y que la normativa presenta "lagunas" al excluir, por ejemplo, otros ecosistemas, como la sabana, y al no apuntar a los bancos europeos que financian proyectos que destruyen los bosques. Esta posibilidad está abierta debido a que el texto será revisado en tres ocasiones, lo que permitiría a los eurodiputados incluir otras zonas y otros productos si lo consideran conveniente.

"El reglamento de la UE sobre deforestación es muy prometedor, pero su eficacia dependerá de la implementación estricta de cada Estado miembro y del apoyo tangible que el bloque ofrezca a sus socios comerciales para adaptarse a la normativa”, advirtió Luciana Téllez Chávez, investigadora de medioambiente de la ONG Human Rights Watch.

El relator del texto, el legislador de derecha Christophe Hansen, del Partido Popular Europeo, reconoció que la norma implica cierta "carga administrativa" de cara al trabajo que deberá en los próximo 18 meses realizar Comisión Europea (CE), el brazo ejecutivo de la UE, que deberá clasificar a los países como de bajo o alto riesgo antes de la entrada en vigor de la nueva legislación.

Según se desprende del debate, los productos procedentes de países con bajo riesgo de deforestación serán sometidos a un procedimiento simplificado, mientras que los controles serán mayores en los países con alto riesgo. Además, las compañías deberán ofrecer información, como las coordenadas geográficas del lugar de producción; al tiempo que los controles de trazabilidad se realizarán con herramientas de vigilancia por satélite y análisis de ADN.

"Es esencial, dado que la UE es uno de los principales importadores de productos agrícolas que generan deforestación", aseguró vía redes sociales la eurodiputada ecologista finlandesa Heidi Hautala con relación a una deforestación a escala global que provoca, según la ONU, la pérdida de 10 millones de hectáreas de bosques todos los años.

La norma, de ser aprobada por los 27 países que integran el bloque, supone una amenaza para las exportaciones de muchas economías del sudeste asiático, pero también para muchos países de América latina y el Caribe, tradicionales proveedores de materias primeras utilizadas en la producción de alimentos, pero también de insumos, por ejemplo, usados en muebles, calzados y papel, como así también para los derivados del aceite de palma.

La normativa, además, establece que 12 meses después de la entrada en vigencia, la CE deberá evaluar si el reglamento se extiende a otras tierras boscosas, pero con menor densidad arbórea forestal, ocasión previa a examinar si la ley debe ampliarse a otros ecosistemas y materias primas, como el maíz y los productos cárnicos derivados del cerdo, la cabra, la oveja y aves de corral.

(Con información de la agencia AFP)

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