7 de febrero de 2014 20:14 hs

El problema de Uruguay es que vive en un barrio complicado” suele decir el economista argentino Guillermo Calvo , que ganó fama mundial por haber anticipado en 1994 la crisis mexicana conocida como “del Tequila”. Execonomista jefe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) , director del Centro Internacional de Economía de la Universidad de Maryland y presidente de la Asociación Internacional de Economistas, este profesional nacido en Buenos Aires que actualmente se desempeña como profesor de Economía, Asuntos Públicos e Internacionales de la Universidad de Columbia, conoce de cerca la realidad de Uruguay, país al que visita con asiduidad. Advirtió que la economía mundial se apresta a “desbarrancar”, principalmente por los desequilibrios que está incubando China, la segunda potencia económica global. Eso, a su juicio, provocará una “fuerte caída” en el precio de los commodities causando un “cimbronazo” en países como Uruguay, que exportan materias primas. Alertó que la recuperación de Estados Unidos revertirá el flujo de capitales hacia la región y que eso afectará a los países con desequilibrios fiscales, como el caso local. Previó asimismo que los problemas en la vecina orilla provocarán una “devaluación” del peso uruguayo.

A continuación el resumen de la entrevista que Calvo concedió a El Observador por correo electrónico desde su despacho en Nueva York.

¿Cómo observa la actualidad de la economía mundial y en qué medida cree resueltos los focos de tensión en el mundo desarrollado, como el problema fiscal y de deuda de Estados Unidos y la crisis en Europa?

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Creo que estamos en un momento en que la economía mundial se puede desbarrancar. No tanto por la deuda de los países desarrollados ni la crisis europea, sino por el hecho de que Estados Unidos parece estar en vías de recuperación, lo que puede revertir fuertemente el flujo de capitales en las economías emergentes. Esto se puede acelerar ahora que la Reserva Federal ha empezado a cortar el flujo de crédito (el así llamado Quantitative Easing).

Hay analistas que sostienen que la próxima gran crisis internacional tendrá su epicentro en algún punto del mundo emergente y que China y Brasil son probables candidatos a desencadenarlas, dado algunos desequlibrios de esas economías. ¿Cómo lo ve usted?

Coincido, aunque a mí me preocupa más China. La razón es financiera. Casi la mitad del crédito en la China hoy día se da a través de shadow banks (sistema bancario en las sombras, no regulado) como los que causaron la gran recesión (o crisis subprime). Recientemente uno de esos bancos tuvo que recibir un salvataje porque estaba a punto de quebrar. Aún no se sabe muy bien quién hizo el salvataje, pero probablemente el episodio no debe haber pasado desapercibido para los otros shadow banks. Esto puede resultar en un frenazo o sudden stop del crédito en China, aunque no caigan bancos. Si eso ocurre, la demanda china puede colapsar, lo que puede generar una fuerte caída del precio de las commodities, como fue el caso luego de (la quiebra de) Lehman. Eso, sin duda, repercutirá muy fuertemente en los productores de commodities. Brasil, Argentina, Chile, Perú y varios otros en la región como Uruguay van a sufrir un fuerte cimbronazo.

¿Qué opina del manejo económico que ha hecho en Argentina el kirchnerismo en la última década?

El kirchnerismo fue muy beneficiado por términos de intercambio muy favorables. Además, y a pesar de que Argentina no tuvo acceso al mercado de capitales, las bajas tasas de interés internacionales generaron un desincentivo a la huída de capitales. Por el lado “bueno”, hubo intentos de redistribución del ingreso a favor de los más desfavorecidos, pero se hizo de manera muy desprolija. Por un lado, se han hecho transferencias a los sectores más pobres, pero, por el otro, a través de subsidios a la energía, se han hecho aún más fuertes transferencias a las familias más ricas del país. Un pecado mortal fue dejar que el déficit fiscal se saliera de cauce, lo que, junto con el hecho de que el déficit se monetiza casi totalmente, ha sido responsable del aumento sostenido de la inflación.

Otro pecado mortal fue el “cepo cambiario”. Eso ha traído dos consecuencias muy malas. Una es que interfiere con la inversión, especialmente la que se origina en el exterior (es decir, la “inversión directa externa”). Esto ya se refleja en una fuerte caída en la tasa de crecimiento. La otra consecuencia es que el cepo impidió a las firmas extranjeras repatriar ganancias, lo que ha resultado en un aumento significativo de los depósitos bancarios de corto plazo en espera de una oportunidad de huir hacia el exterior. Las cifras son importantes. Algunos estiman que son al menos 5% del PIB. Eso es una bomba de tiempo similar a la que se experimentó en el episodio conocido como “el rodrigazo” que tuvo lugar en 1975 (así se le llamó al ajuste que dispuso el ministro de Economía de Isabel Perón, Celestino Rodrigo, que devaluó 160% y causó una fuerte explosión inflacionaria).

¿Esos controles cambiarios y la devaluación del peso serán el preámbulo de una crisise conómica, política y social en Argentina de características similares a la de 2001-2002?

Si esto ocurre, las consecuencias políticas tal vez no sean tan serias como las de 2001, pero le aseguro que no van a pasar desapercibidas y van a cambiar el equilibrio político en el país. Es muy difícil predecir quienes van a tomar el mando luego de eso, pero dada la falta de liderazgo político –con una oposición populista y sin imaginación– me cuesta ser optimista sobre el rumbo futuro del país.

¿Cómo observa a Uruguay posicionado en ese contexto? Hay quienes aseguran que se han abatido los canales de contagio que pueden sacudir a Uruguay en caso de que caiga Argentina.

Uruguay ha manejado su macroeconomía bastante bien, aunque me preocupan un poco los desequilibrios fiscales y de cuenta corriente que han surgido recientemente. Supongo que los organismos multilaterales van a estar muy dispuestos a dar una mano como en la crisis del 2001/2. Pero me sorprendería mucho que, al menos por un corto tiempo, no se sintiese el golpe en, por ejemplo, una devaluación del peso uruguayo. Lo peor para Uruguay y para el mundo es si otros países se derrumban junto con Argentina. Ya he mencionado el caso de China, lo que sería muy serio. Pero también sería preocupante si Turquía, que está en la cuerda floja, sufre una fuerte salida de capitales y se ve forzada a poner un cepo como Argentina. Eso podría llevar a que los inversores piensen que se va a generalizar y se salgan de todos ellos, incluido Uruguay.

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