El futbolista Karim Benzema, nacido en Francia pero de padres argelinos, se quejó este viernes de ser acusado de simpatizar con el fundamentalismo islámico en Palestina y los Hermanos Musulmanes franceses.
El crack de la selección gala salió al cruce del ministro de Interior francés, Gérald Darmanin, quien sin aportar pruebas habló de "vínculos notorios" del jugador con los Hermanos Musulmanes.
Alegó que ese grupo es un instrumento de propaganda de una concepción rigorista de la religión musulmana y que esa organización utiliza la notoriedad de algunas personalidades para popularizar esa visión.
Luego desafió a Benzema a desmentir su proximidad con el grupo integrista francés y su "indignación selectiva" por la situación de los palestinos de Gaza.
Idéntica acusación reiteró este viernes la líder ultraderechista Marine Le Penn, quien dio por sentado que Benzema "tiene una clara simpatía por el islamismo más radical".
El astro de la selección francesa desde 2007 y hasta el año pasado, cuando ganó el Balón de Oro de la FIFA, juega en la actualidad como delantero en el Al-Ittihad Jeddah Club de la Liga Profesional Saudí.
A través de una intervención radial de su abogado, Hugues Vigier, el futbolista adjudicó ar razones de "baja política" y electoralismo que lo hayan metido en una polémica que está afectando a sus hijos porque ven que "acusan a su padre de ser un terrorista".
El ministro Darmanin señaló este jueves que si Benzema quería "mostrar su buena fe" tenía que publicar en sus redes sociales un mensaje de condena del atentado yihadista del pasado día 13 en Arra, en el que un profesor fue asesinado en su liceo.
El alto funcionario sostuvo que su desmentida debía ser pareja con su solidaridad con los palestinos de la Franja de Gaza, en el marco de la ofensiva de Israel.
El letrado del deportista replicó que cree que "en estas condiciones, no tendrá muchas ganas de hacerlo" y que su cliente no es quien tiene que mostrar sus buenas intenciones, sino el ministro, que tendría que "tener el valor político" de admitir que lo que dijo de él es "falso".
El representante legal del astro futbolístico recordó que los Hermanos Musulmanes son un movimiento integrista proscrito en algunos países pero no en Francia, y que establecer esa vinculación han tenido consecuencias "devastadoras" para Benzema.
Contó que hablando con el futbolista, este le dijo: "he escuchado tantas cosas sobre mí y tantas cosas injustas. Pero ahora son mis hijos, son mis hijos los que sufren porque acusan a su padre de ser un terrorista".
La líder del Partido Nacional de ultraderecha, Marine Le Pen, se sumó hoy a la polémica al sostener que Benzema tiene “claras simpatías con el islamismo más radical” pero las declaraciones del ministro son una “cortina de humo”.
"No tengo la información precisa de Gérald Darmanin, pero lo cierto es que el señor Benzema, que ya ni vive en Francia, tiene claramente una simpatía por el islamismo más radical", sostuvo la excandidata a la presidencia de Francia, que puja por aprobar una ley contra todas las ideologías islamitas.
Para Le Pen, "hay una contradicción" en la actitud del ministro, porque si bien reprochó a Benzema su proximidad con los Hermanos Musulmanes, al mismo tiempo no ha "escuchado nunca a Darmanin pedir la prohibición de los Hermanos Musulmanes".
(Con información de agencias)