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El glorioso Torque

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03 de abril de 2018 a las 09:20

Viendo el sábado pasado por televisión la camiseta del contrincante de Peñarol, alguien distraído pudo haber pensado que estaba jugando contra Uruguay Montevideo, club que en tres años será centenario y que nunca ha estado en primera división. Sin embargo, el pantalón de Uruguay Montevideo es blanco y no azul como el de Torque, club con apenas 11 años de existencia, que no solo juega ya en la categoría principal, sino que en su primera temporada le ganó a Peñarol, en el primer partido que disputaron.

La historia de una institución se construye de a poco y la de Torque, club sin hinchada, no empezó mal. Viene a inscribirse en la realidad de tiempos impredecibles cuando en los deportes y en los negocios nuevos clubes y empresas pasan de la nada a la relevancia. Marcas prestigiosas con larga historia detrás desaparecieron y otras, como Amazon y Facebook, han pasado a figurar entre las más cotizadas del mundo. En el fútbol pasa algo parecido. Torque no es la excepción.

En la primera división de España, La Liga, están el Éibar y el Girona, que no arrastran más de seis mil y once mil personas por partido respectivamente, en tanto clubes capaces de llevar 35 mil espectadores o más por partido, como el Elche o el Hércules, están en tercera, misma división en que se encuentra el Recreativo Huelva, decano del fútbol español.

La B de Inglaterra, o Championship, se parece hoy a lo que fue la primera división de ese país hace 40 años, pues en segunda residen desde hace tiempo grandes del fútbol inglés como el Nottingham Forest, Sheffield United y Leeds United, el cual, sin posibilidades este año de ascender, llevó el sábado pasado 35 mil personas a su estadio. Hay quienes se horrorizan que clubes con buen respaldo económico pero carentes casi de hinchada, como el Éibar, el Bournemouth (que en la Premier, con suerte, lleva solo 12 mil espectadores) o Torque compitan en las categorías principales del fútbol de sus países y logren mantenerse a flote, cuando otras instituciones con gloria y tradición cayerin en categorías inferiores. Olvidan sin embargo, que la realidad del fútbol, como otras realidades, es hoy un espacio cada vez más ilógico y lúdico, donde todo puede ser posible.
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