Estilo de vida > EL VIAJE DE EDUARDO BECHARA

El hombre que busca poetas

El escritor colombiano Eduardo Bechara recorre América del Sur para publicar escritores inéditos y darles un espacio

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30 de mayo de 2015 a las 05:00

El escritor colombiano Eduardo Bechara Navratilova surfea en la casualidad. La vive día a día, la trabaja, la cultiva. La organiza y luego la cumple, aunque suene contradictorio. Bechara ha tomado tanto en su vida las riendas de la casualidad que bien pondría colorado a Paul Auster, un autoconvencido cultor de la casualidad.

Ya su sangre es de un híbrido extraño: padre libanés y madre checoslovaca (pariente cercana de la tenista Martina Navratilova). Él, un bogotano que desembarcó en el mundo en 1972. Estudió periodismo y narrativa. Publicó dos novelas y tiene un blog en el diario El Tiempo de Bogotá.

En 2007, Bechara realizó un viaje de 8.000 kilómetros por la costa de Brasil, en un experimento de crónica que se publicó en Colombia, pero que llegó al mundo a través de internet.

El año siguiente fue un año especial en su vida. Estaba estudiando escritura creativa en la universidad de Temple, en Filadelfia, cuando recibió un correo de alguien llamado Astrid Bechara. Esta mujer le decía que su hermano se llamaba Eduardo Bechara Baracat, que era cordobés y era físicamente "parecidísimo".

Después del intercambio de varios correos, la mujer le dijo que compartían otros gustos: el Bechara cordobés también explotaba su lado creativo, era compositor de música folclórica y deseaba ser escritor. "Hasta teníamos el mismo lunar en la cara y parecido el lóbulo de la oreja", explica el Bechera colombiano.

Los homónimos se cruzaron correos (el primero tuvo el wildeariano título de "La importancia de llamarse Eduardo Bechara") y trabaron relación a distancia.

El Bechara cordobés le dijo que se estaba yendo a vivir al balneario de Itacaré, en Bahía, por donde casualmente había pasado el Bechara colombiano en su viaje por Brasil.

En 2009 se vieron cara a cara los dos Eduardos y de alguna forma se cerró un círculo de coincidencias. De ese tiempo juntos, el colombiano escribió un libro aún inédito: Encuentro con mi otro yo.

Lo que todavía no sabía el Bechara bogotano es que en 2010, de un diálogo con su homónimo en la ciudad cordobesa de Dean Funes, se abriría otro universo creativo y de complejidad aun mayor.

Versos sudamericanos

Los dos Eduardos Bechara discutían sobre la poca importancia que se les daba a los poetas en América del Sur, de su falta de exposición y de espacio para quienes ejecutan el callado arte de escribir versos.

El Bechara colombiano pensó en un viaje a través del continente a la búsqueda de poetas jóvenes y viejos, publicados e inéditos, con el objetivo de poner en primer plano una de las profesiones más dignas que puede dar una región o una ciudad. Así es que quedaron flotando las ideas y cada uno siguió su camino por la vida llevando el nombre del otro.

En el medio de todo el asunto, su amistad pasó de la cuestión mínima a volverse un hecho mediático cuando en 2012 los dos Eduardos fueron invitados centrales del programa de Chiche Gelblum en Argentina. Por si alguien no cree en la veracidad de toda esta historia, puede ver la entrevista completa en YouTube.

Cuando el bogotano regresó a su país, comenzó a bajar a tierra aquel delirio que había craneado con su homónimo y le dio forma a través de un proyecto para planificar y solventar el viaje poético.

Golpeó varias puertas y recibió la bendición de Pavimentos de Colombia, una empresa de material para la construcción cuya presidenta, Luz María Jaramillo, se enamoró del proyecto. Aunque lo calificó de "quijotesco", le aseguró a Bechara que lo apoyaría porque "algo lindo podría salir de ahí".

El escritor tomó su agenda de contactos de poetas, una computadora y una valija y salió a recorrer Sudamérica en un trayecto que va desde el extremo austral de Ushuaia, en Tierra del Fuego, hasta Caracas, llegando a pasar por el extremo norte del continente, el Cabo Gallinas en la península colombiana de La Guajira.

En total, Bechara va a cumplir un recorrido que superará los 26 mil kilómetros, en un camino que zigzaguea por todos los países, todos los climas, todos los accidentes geográficos y buena parte de las culturas regionales de las naciones del subcontinente. En cada sitio rescatará sus voces poéticas, en los que Bechara llama "un viaje por la inspiración de Sudamérica".

Su intención es editar una antología de poesía, que tendrá una primera selección de su parte y luego pasará por un jurado compuesto por escritores colombianos. Bechara cree que llegará al final del camino, en territorio venezolano, "posiblemente dentro de tres años".

Si bien su largo camino es constante ha sido interrumpido por las fiestas de fin de año y por una enfermedad de su madre, que vive en Bogotá. Bechera no tiene hijos ni pareja. "No podría hacer esto si tuviera familia". Su casa es algún hostel o la casa de otro poeta, donde le gusta ver su vida y cómo esta se conecta con lo que escribe. Vive "con pies de pluma", intentando no gastar mucho dinero, porque las financiaciones de su espónsor se agotan con facilidad.

Con parada en Montevideo

En este fin de mayo, la ruta lo tenía en Montevideo, luego de que comenzara en enero de 2013 en Ushuaia, con la poeta Anahí Lazzaroni, una mujer de 50 años que sufre enanismo y vive con su madre sin salir de su casa.

Pero rápidamente la lista se engrosó y hoy, a más de dos años que haber empezado su aventura geopoética, al llegar a Montevideo ya se entrevistó con 1.300 poetas en su recorrido.

La cifra pueda parecer abultada pero Bechara sabe que esto sucede porque en el Río de la Plata tiene un verdadero "nudo poético", en una zona que tiene ciudades grandes, como Buenos Aires, Mar del Plata, Bahía Blanca, Rosario y Montevideo.

Sabe que en otras etapas las entrevistas serán más esporádicas, pero confía encontrar poetas incluso en los páramos más extremos del continente.

Bechara tomó el Café Brasilero como oficina improvisada para sus entrevistas con los poetas uruguayos que quiere conocer y leer para el eventual ingreso a su antología.

El día que El Observador se tomó un café con Bechara, el colombiano venía de entrevistarse con el poeta Diego de Ávila. Bechara está en Montevideo desde hace un mes y estará por lo menos una semana más.

Además de las entrevistas a los poetas, el colombiano "duplicado" registra su viaje y sus alternativas en la página oficial del proyecto (enbuscadepoetas.com) y está llevando un cuaderno de viaje, donde anota desde pequeñas anécdotas hasta episodios jocosos e inverosímiles que le suceden en el camino.

Esa bitácora funciona como el espejo personal, el confesionario y el cable a tierra de todo este viaje mágico y misterioso que algún día verá la luz.

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