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24 de octubre 2022 - 17:17hs

El caso que puso bajo la lupa al exencargado de la seguridad del presidente, Alejandro Astesiano, lleva un mes. El 24 de setiembre estaba junto a Luis Lacalle Pou en Costa Rica, en un viaje que el mandatario hizo por placer. Un día después, fue detenido en Suárez y Reyes, y luego de eso la investigación de la fiscal Gabriela Fossati por falsificación de documentación para obtener pasaportes para ciudadanos rusos y ucranianos avanzó rápidamente. 

En sus palabras, "lo que no se consigue en los primeros días o meses, después no se consigue". Aunque la investigación sobre el escribano Álvaro Fernández y el ruso Alexey Slivaev ya venía desde hace un año, fue en el último mes que la fiscalía logró determinar el modus operandi de la banda.

Intentaban arrogarle la paternidad de ciudadanos rusos a hombres uruguayos, de forma de que los extranjeros pudieran acceder a la documentación nacional. Eso se tramitaba frente a la Dirección Nacional de Identificación Civil y frente a la Corte Electoral (para obtener el certificado de avecinamiento). Allí, Slivaev, Fernández y Patricia Medina se presentaban como testigos o gestores. Fossati ha declarado que la documentación adjunta, en varios casos, es "desprolija" y que funcionarios públicos podrían haber incurrido en omisiones o delitos. Lo hacían desde 2013, aunque Astesiano se sumó en 2021.

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Entre los motivos para obtener los pasaportes uruguayos –según Fernández– estaba el querer escapar de la guerra, realizar inversiones en Uruguay, obtener visas a Estados Unidos o para moverse libremente por Europa. En una audiencia que divulgó El Observador, Fossati señaló que están involucrados rusos "que están vinculados con poderes de inteligencia del país ruso de antes y de ahora".

También afirmó que hay otras dos organizaciones en el interior que gestionaban pasaportes a raíz de documentos adulterados, independientemente de la de Astesiano.

Los investigados

  • Alejandro Astesiano

El excustodio presidencial fue formalizado por los delitos de suposición de estado civil y asociación para delinquir. Se sumó a la banda en 2021 y, según consta en los mensajes que procesa la Fiscalía, era el encargado de hacer de puente con las oficinas públicas. En mensajes que leyó Fossati en diversas audiencias judiciales, advirtió que Astesiano, por lo menos en una oportunidad, cobró US$ 10 mil por hacer una gestión. 

En otros mensajes, le promete al escribano Fernández ponerlo en contacto con "el uno de la Dirección Nacional de Identificación Civil". De ese modo también se refería a jerarcas de otras reparticiones del Estado.

El exfuncionario tuvo reuniones para tramar negocios ilícitos con sus cómplices en el cuarto piso de la Torre Ejecutiva, donde tenía su despacho. La fiscal dijo en audiencia que su oficina denotaba la importancia que tenía y sobre su escritorio había dos fotos, una con el presidente, Luis Lacalle Pou, y otra con el expresidente Tabaré Vázquez. 

Además, sobre el excustodio se abrió otra línea de investigación. Se lo indaga por diferentes favores, presuntamente ilícitos, que le hacían dos funcionarios del Ministerio del Interior. Según informó El Observador este domingo, uno de ellos es el subdirector de la Policía Nacional, Héctor Ferreira. 

Astesiano fue detenido el 25 de setiembre en la residencia presidencial de Suárez y Reyes, la misma noche en la que volvió de un viaje personal con el presidente a Costa Rica. Lo esperaba allí Claudio Correa, el director de Inteligencia, quien tuvo una conversación secreta con Lacalle Pou. Luego el custodio fue detenido.  

De todas formas, sabía desde antes que lo iban a detener, y borró gran parte de la información de su celular. Al viernes 14 de octubre Policía Científica solo había podido recuperar el 2% de la información. 

Formalizaron la investigación en su contra el 27 de setiembre, fecha en la que le pasó un mensaje a la fiscal del caso, que ella interpretó como una advertencia. Luego de haber pedido la prisión preventiva de Astesiano, el excustodio se le acercó y le dijo: “Para lo que quiera estoy”. "Yo realmente no me quise ni imaginar qué quiso decir", señaló Fossati.

  • Alexey Slivaev

Es un ciudadano ruso que vive en Uruguay hace 15 años. Era quien ubicaba a los potenciales clientes y arreglaba los honorarios. En algunos casos, oficiaba de traductor.

Conseguía los clientes a través de un grupo en Facebook que compartía con 8.000 rusos a quienes informaba sobre las bondades de Uruguay. 

Él fue la punta por la que empezó la investigación. La Dirección Nacional de Identificación Civil (DNIC) detectó que el ciudadano ruso Roman Karpov estaba presentando una partida de nacimiento falsa para sacar su pasaporte. Slivaev fue demorado cuando quiso ir al hotel Smart, donde estaba alojado Karpov, para retirar sus pertenencias. Esto fue interpretado por Fossati como un interés por entorpecer la investigación y fue detectado porque la fiscal había pedido que un policía se radicara en el hotel para evitar irregularidades.

Cuando Slivaev quiso ir a la habitación donde Karpov tenía sus valijas, un celular y dinero, una oficial de inteligencia encubierta le pidió los datos, pero él se negó a dárselos y se fue

  • Álvaro Fernández

Dentro de la organización, el escribano Álvaro Fernández era el encargado de ubicar uruguayos a quienes podrían arrogarle la paternidad de los naturales rusos. 

A su vez, por su profesión, gestionaba los documentos necesarios para certificar sus vínculos con Uruguay frente a la DNIC y la Corte Electoral. En los allanamientos a su estudio y su apartamento se encontraron la mayoría de los documentos que hoy analiza la fiscalía. 

Hay documentos en los que consta que llegó a cobrar US$ 10 mil por estos trámites y si bien él declaró en fiscalía que el dinero lo manejaba Slivaev, hay tres recibos de ciudadanos rusos a él a través de Western Union. El escribano es el que más ha colaborado con la investigación, pero, en palabras de Fossati, esa colaboración ha sido "selectiva", dado que pudieron determinar la falsedad de algunas de sus declaraciones. 

  • Patricia Medina

Es la pareja del escribano Fernández y según Fossati tenía un rol importante en la organización puesto que le indicó en varias oportunidades cómo manejarse. 

En el allanamiento del estudio de Fernández encontraron documentos de rusos que tenían pasaportes adulterados que le daban un poder a Patricia Medina, en algunos a ella sola y en otros junto con Slivaev. Incluso, algunos poderes generales para el manejo de una unipersonal. 

Al viernes 14, la fiscal pudo detectar su presencia en dos documentos,  pero expuso que solo ha podido relevar el 5% de la información que le enviaron de la Corte Electoral.

Algunos de los ciudadanos rusos con documentos falsos declararon en fiscalía que Medina y Fernández utilizaban una gestoría ubicada en Maldonado. A Medina se la detuvo en un domicilio cercano a la parada 25 de la Playa Mansa.

El 3 de octubre ella envió un mensaje a otra persona que decía: "Sí, no puedo hablar mucho, gracias. Esto es una bomba para mí. Los teléfonos están intervenidos, beso". Su pareja había sido detenida la semana anterior.

Medina fue imputada por la coautoría de un delito de suposición de estado civil y la autoría de asociación para delinquir. Antes de ser detenida, borró prácticamente todos los mensajes de su celular.

  • Dos jerarcas policiales

Por sus vínculos con Astesiano, indagan a dos jerarcas policiales. Uno con cargo jerárquico y otro con un cargo "muy jerárquico", dijo la fiscal en audiencia. El Observador informó este domingo que uno de ellos es el subdirector de la Policía Nacional, Héctor Ferreira. 

En la audiencia del viernes, Fossati citó algunos mensajes en los que Astesiano pedía favores a los jerarcas policiales. En uno de ellos pidió que enviaran patrulleros a un evento de su barrio y recordó que él trabajaba como seguridad privada, por lo que interpretó que estaba pidiendo que las fuerzas públicas se pusieran al servicio de su actividad particular.

Al mismo funcionario, en otro momento Astesiano le informó que la hija de un compañero de Recursos Humanos de Presidencia quería ingresar a la Escuela de Policía pero no tenía una materia salvada. Había que entrar en junio pero ella la materia la iba a dar recién en julio, en ese momento le pidió que le “aguantaran” el lugar. Según la fiscal, la respuesta del funcionario policial fue que se había hecho la gestión, lo que todavía no se comprobó en la investigación.

Diego Battiste La fiscal del caso, Gabriela Fossati

Las tres líneas de investigación

La fiscalía indaga sobre tres puntos que se interconectan. El primero responde a la trama de pasaportes generados a raíz de partidas apócrifas. De eso, se desprende una indagatoria por lavado de activos, por la que las investigadoras tienen en la mira por lo menos dos apartamentos. 
De los mensajes analizados en los teléfonos de los imputados, se abrió otra línea de investigación que responde a un posible tráfico de influencias entre los jerarcas policiales indagados y Astesiano.

"Me puedo equivocar pero no voy a mentir": la reacción del presidente

Lacalle Pou dijo estar golpeado por la noticia, dado que a Astesiano le confiaba lo más preciado para él, que son sus hijos. Insistió en que no sabía que su excustodio había sido condenado por estafa en 2014. 

"Cuando yo dije que no habían antecedentes las dos veces que se me dio documentación, dije la verdad. Y para mí eso es importante, para con el país y para con los uruguayos”, dijo en rueda de prensa. 

Luego de la detención de Astesiano pidió el legajo de todos sus custodios y trasladó a 10 de ellos a otra repartición. 

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