3 de octubre de 2014 18:44 hs

Hay algo tremendamente hipnótico en Perdida, la última cinta de David Fincher, uno de los pocos directores a seguir que ha dado Hollywood en las últimas décadas. Lo dicho, sin embargo, no debería causar sorpresa ya que cada nuevo trabajo del realizador estadounidense pasa a ser un acontecimiento, por su precisión, su oscuridad, su estilo visual y su manejo del suspenso.

Varias cintas suyas se caracterizan por ser thrillers atrapantes, entre ellas Pecados capitales, Al filo de la muerte y Zodíaco. No obstante, hay algo de su última película que la hace diferente y, a la vez, contemplativa del resto de su filmografía en cuanto a formas y temáticas. Quizá Perdida no sea su mejor largometraje, pero es posible que esta película signifique una redefinición de su trabajo hasta ahora, al dotarlo de más humor y sarcasmo, y de una focalización mayor en la naturaleza de los vínculos personales y sociales.

Como ya lo hizo con anterioridad con novelas como El club de la pelea, de Chuck Palahniuk, o con la primera parte de la saga de Millennium, de Stieg Larsson, Fincher vuelve a valerse de una novela para hacer cine, esta vez con Gone girl (mismo título que lleva la película en inglés). Se trata de un bestseller de 2012 de la escritora Gillian Flynn, quien además adaptó el guion para la pantalla grande.

Más noticias
La cinta, que cuenta con la actriz Reese Witherspoon como una de las productoras, narra la historia de una pareja en sus treintas, formada por Nick Dunne (Ben Affleck) y su esposa Amy (Rosamund Pike), quien desaparece de su hogar el día del quinto aniversario de casados.

A simple vista ambos proyectan una imagen de felicidad y glamour, ya que son jóvenes, bellos y habitan una casa de grandes proporciones, que hasta cuenta con una habitación para el gato. Pero a medida que comienza la búsqueda de Amy, la fachada de felicidad va desvaneciéndose y Nick va perfilándose, ante el escrutinio despiadado de los medios y el seguimiento de la Policía, en el principal sospechoso de la desaparición de su mujer.

De allí en más la cinta se va construyendo en base a los relatos de uno y otro, viajando de la actualidad al pasado reciente, con una estructura similar a la del libro, si bien puede objetársele a la cinta, a diferencia de la novela, que predomina el punto de vista de Affleck sobre el de Pike.

No es posible hablar mucho más del argumento sin traicionar una de las varias vueltas de tuerca en la que se basa esta película. Sí es posible apuntar, que a diferencia del resto de la filmografía de Fincher, Perdida se centra en una relación de pareja que sirve como excusa para el suspenso pero también para reflexionar sobre el matrimonio y sobre cómo los tiempos modernos influyen y redefinen las relaciones.

Fincher, quien en sus comienzos realizó publicidades y videoclips, navega como pez en el agua en su retrato de la mentira como base de la realidad y en evidenciar cómo la estética de la publicidad y la televisión formatea las relaciones sociales.

A su vez, Perdida deja constancia de cómo las redes sociales contribuyen a crear una vitrina para una opinión pública volátil y amante del melodrama. La idea de fachada está presente también en su crítica a la sociedad americana poscrisis económica de 2008, que encuentra su metáfora visual en la casa suntuosa pero despersonalizada que habita la pareja.

Red hacia la realidad

La experiencia de tener que lidiar con la prensa y el disgusto del público es una de las razones que llevó a Fincher, según él mismo declaró, a elegir a Affleck, un actor muy cuestionado en cuanto a sus dotes interpretativas y que, sin embargo, viene cosechando una gran carrera como director, que se coronó con el Oscar que recibió en 2013 por Argo.

En Perdida, no obstante, Affleck da una de las mejores interpretaciones de su carrera y sorprende por su credibilidad, pese a que, quizá como otro sarcasmo de Fincher, la supuesta inexpresividad que se le adjudica como actor sea crucial para el personaje (el director se ríe, de cierta manera, de esto en la escena en que le tiran a Nick ositos de goma dependiendo de si su rostro expresa credibilidad o no).

Por otro lado, así como Millennium catapultó a Rooney Mara, el personaje de Amy seguramente significará un antes y un después en la carrera de Pike, que si bien cuenta con una larga trayectoria, no parece haber tenido un papel a la altura de sus posibilidades interpretativas. La actriz inglesa brilla en un rol que le fue disputado por varias actrices de renombre, el cual le permite desarrollar su versatilidad. La película también se apoya en muy buenos papeles secundarios, entre ellos el interpretado por Neil Patrick Harris, quien personifica a un exnovio millonario obsesionado con Amy.

Perdida cuenta además, como es habitual en Fincher, con una factura técnica impecable, que incluye a su usual colaborador, el director de fotografía Jeff Cronenwerth, que realiza un trabajo menos oscuro que en otras cintas, y la música del líder de Nine Inch Nails, Trent Reznor, y Atticus Ross, quienes obtuvieron el Oscar en 2010 a mejor banda de sonido por La red social.

Pero más allá de sus 148 minutos de metraje, la película de Fincher cobra una especie de autonomía que la conecta con el afuera, tanto ficcional como real, motivo por el cual al espectador le es difícil dejar de rumiar esta cinta. Más allá de las referencias a películas, programas de televisión y arquetipos de personajes, Perdida (Gone girl) tiene un título y una temática parecida a la ópera prima de Affleck como director: Gone, baby gone (Desapareció una noche) que trata sobre el secuestro de una pequeña. Por otro lado, si se comparan los pósters de ambos filmes, la similitud es notoria.

A su vez, en el caso de Pike, es llamativo que su personaje tocara el cello de niña cuando la actriz toca este instrumento en la vida real, o la referencia que se hace a Orgullo y prejuicio, de Jane Austen, en cuya adaptación cinematográfica de 2005 la actriz inglesa se dio a conocer.

Estos puentes que Fincher teje, como una red que sale de su propia cinta hacia el afuera, se sienten como una pieza más del rompecabezas atrapante que el director ha sabido construir a lo largo de su filmografía.

EO Clips

Te Puede Interesar

Más noticias de Argentina

Más noticias de España

Más noticias de Estados Unidos