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El mundo del doblaje

Actores de Uruguay y el mundo que ponen voz a personajes hablan de esta técnica tan denostada como necesaria, pues hace más accesibles las películas, series y videojuegos

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02 de agosto de 2015 a las 05:00

Todos alguna vez hemos visto una película, una serie o jugado un videojuego que es hablado en español a pesar de ser el idioma original de ese producto. Algunas veces este doblaje ha sido fundamental para comprender aquello que estábamos viendo y otras veces descubrimos que la voz en castellano incluso supera a la original. Pero, en una cantidad de oportunidades, hemos maldecido el momento en que nos damos cuenta que la película que pescamos la televisión, en una tarde de domingo de zapping, no tiene subtítulos sino que está doblada a un español neutro insensible que le quita fidelidad a la interpretación de los actores o a la calidad del guión.

La realidad es que el doblaje genera en el espectador sentimientos encontrados, que oscilan entre el amor y el odio. Pero más allá de lo que verdaderamente nos parezca, también es una realidad que el arte del doblaje implica trabajo, creatividad y mucho talento por parte de sus creadores y ejecutantes. Además es una herramienta necesaria y democrática, fundamental para todos aquellos que no pueden valerse de los subtítulos.

Antonio Banderas doblaje
Antonio Banderas doblando al español el personaje Gato con Botas en las películas de Shrek

Un poco de historia

En el sentido formal, según la Real Academia Española, el doblaje en cine o televisión es aquella "operación en la que se sustituye la parte hablada por su traducción en otra lengua".

Si bien muchas veces este proceso puede pasar desapercibido, hacer doblajes incluye un nicho artístico muy fuerte y una pata empresarial con su propio peso dentro de la económicamente poderosa industria audiovisual.

Los pioneros de esta técnica fueron los estudios de animación de Walt Disney. Fue en el año 1938 que se estrenó el primer largometraje de la historia doblado íntegramente al español: Blancanieves y los siete enanitos. La traducción de la cinta llevó poco más de seis meses y no se mantienen copias ni registros de ese primer intento por parte de la industria de llegar a Hispanoamérica con sus contenidos.

Estos primeros doblajes al español se realizaron en Estados Unidos y contenían una extraña mezcla de acentos de las distintas regiones de América latina y España, ya que el rol institucionalizado del actor de doblaje aún no existía. Esta característica casi hace fracasar la expansión internacional de Disney, ya que el público rechazaba la combinación de voces y esto perjudicaba el rendimiento comercial de los contenidos.

En base a esta problemática, Disney decidió trasladar los estudios de doblaje a distintos países hispanoparlantes y que la dirección del proceso estuviese a cargo de directores y actores de habla castellana.

El primer gran estudio de doblaje en América Latina se abrió en Buenos Aires. Años después, en 1949, una delegación del estudio argentino se trasladó a México para encontrar la voz de Cenicienta a través de un concurso organizado por la emisora de radio XEW. La producción terminó eligiendo a la actriz y cantante centroamericana Evangelina Elizondo para interpretar a la princesa. El resultado fue tan bueno en calidad y taquilla que a partir de ese entonces México se consagró regionalmente como "la capital del doblaje".


El otro gran mojón en la historia de los doblajes al español fue en 1991, con el estreno de La Bella y la Bestia. Para esta película Disney tomó la decisión de producir dos doblajes diferentes: uno para América Latina producido en México y otro en España. Esta modalidad se mantiene hasta la fecha y, de hecho, la industria del doblaje en el país ibérico es hasta hoy casi omnipresente.

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El trabajo de hoy

La rutina del doblajista es bastante frenética y su trabajo forma parte de una larga cadena que comienza con la traducción del guión original de la película, documental o serie de televisión y que termina con la postproducción, en donde se perfeccionan todos y cada uno de los audios y sonidos de la cinta. En el medio de todo este recorrido está la grabación de voz que realiza el actor.

El estudio de grabación es algo así como la oficina del doblajista, en donde todo sucede. Allí hay únicamente un atril con el guión traducido, un par de auriculares, un micrófono y un monitor desde el cual se va trasmitiendo la acción que se está interpretando. Pocas veces el actor tiene la oportunidad de ensayar o de ver antes el material. Solo los grandes estudios como Disney o Dreamworks se reúnen directamente con los doblajistas antes de grabar para preparar un papel. Estos solo pueden ver la película una o dos veces y en una sala de reuniones aislada desde donde ninguna imagen inédita del proceso pueda filtrarse.

El último estreno de la alianza de Disney y Pixar es Intensamente. La película, que sigue en cartelera, viene recaudando a nivel mundial más de US$ 551 millones. En su versión para América Latina, los personajes principales de Alegría y Tristeza tienen las voces de las mexicanas Cristina Hernández y Kerygma Flores, respectivamente.

Ambas son actrices de doblaje muy reconocidas en México y le han prestado su voz a grandes celebridades. Hernández ha interpretado personajes de Anne Hathaway, Natalie Portman y Lindsay Lohan, mientras que Flores lo ha hecho con Kristen Wiig y Jennifer Garner.

Para el caso de Intensamente, el doblaje se llevó a cabo en un mes. "El personaje de Tristeza me llegó en el momento justo", declaró Flores en entrevista con Cinexesos México. "Estaba viviendo un momento personal complicado y pude conectarme perfectamente con el sentimiento que el personaje trasmite", agregó.

Es que el doblaje también tiene una dosis alta de actuación y muchos doblajistas coinciden en que tener una noción mínima de este arte es fundamental para hacer el trabajo bien.


Doblaje a la uruguaya

Graciana Albertoni es una uruguaya de 27 años que actualmente vive en Argentina. Estudia teatro desde los 13 años, fue la primera licenciada en traducción literaria del país y hace dos años se mudó a Buenos Aires para poder realizar una carrera que la convirtiese en una actriz de doblaje certificada. Con el acento bonaerense casi naturalizado, habló con El Observador acerca de cómo es vincular el arte con las letras y relacionar esas dos grandes pasiones con el oficio del doblajista.

Albertoni recién está incursionando en este mundo, pero sus estudios le han permitido obtener un panorama claro de a qué se enfrentará. "Una de las mayores dificultades que tiene este mundo es tener que hacerse conocido dentro del nicho", contó. Hoy se encuentra en esa etapa inicial de realizar castings y dejar registros de su voz en diferentes empresas de doblaje.

Según contó, por fuera de las dificultades para conseguir trabajo, la práctica en sí le apasiona. Albertoni tiene la particularidad de combinar las tres cualidades fundamentales en las que se basa un buen doblaje, pues es actriz, traductora y, claro, doblajista. Por tanto aspira a un desempeño mucho más profesional de las tareas, que naturalmente se complementan entre sí.

Esta mentalidad que tiene de un trabajo integral va un poco en contra de las tendencias por parte de los grandes estudios de animación o de documentales, que muchas veces, por motivos de marketing, eligen a grandes estrellas para las voces de sus personajes, tanto para los originales como para las versiones dobladas.

El ejemplo más cercano de esta práctica es la película Minions. Los protagonistas humanos de la animación, Scarlet y Herb Overkill, fueron doblados al español por los cantantes Thalía y Ricky Martin, respectivamente, para toda América Latina. En inglés, las voces originales de estos personajes las interpretan los actores Sandra Bullock y Jon Hamm.


Pero este proceso también puede darse a la inversa: actores de doblaje que comenzaron como simples desconocidos y que hoy tienen voces que los convierten en celebridades y figuras imprescindibles para el negocio. Esto es particularmente notorio en el caso de las series animadas que duran años y suelen presentarse traducidas.

Quizá el máximo ejemplo en esto sean Los Simpson. Es probable que pocos espectadores latinoamericanos pensaran en la importancia de las voces de la familia de Springfield hasta que, por un conflicto sindical, Humberto Vélez fue despedido de la empresa mexicana para la cual trabajaba haciendo la voz de Homero. Desde aquel 2005, los "¡douh!" y "¡iuju!" del padre amante de la cerveza y las donas no suenan como si fueran los originales.

Otro caso es el de Mario Castañeda, la voz de Goku en la serie Dragon Ball-Z. Por este papel, el mexicano es un ídolo nerd, recibido en las convenciones de cómics y animé como una estrella de rock. No obstante, es probable que todo latino lo haya escuchado alguna vez, pues le ha dado voz a tantos actores importantes que es casi imposible enlistarlos: Bruce Willis, Jim Carrey, Ben Stiller, Mel Gibson, Hugh Grant, Robert Downey Jr., Jackie Chan, Tom Hanks y Robert De Niro, son solo algunos.

El poder inclusivo

Según Albertoni, en el Río de la Plata el doblaje "es una técnica muy bastardeada y subvalorada". El común de las personas sostienen que el doblaje hace a la película menos auténtica, ya sea por la discordancia entre la boca del personaje y su voz o por el uso del español neutro, que busca neutralizar los acentos y modismos regionales.

Albertoni destacó la importancia de pensar más allá del promedio de los espectadores antes de juzgar esta técnica: "El doblaje tiene un poder inclusivo mucho más grande de lo que imaginamos. Es gracias a él que las personas ciegas o con baja visibilidad, analfabetos, niños y adultos mayores, entre otros, pueden disfrutar de las producciones audiovisuales igual que cualquier otra persona".

Cada vez más este aspecto es considerado fundamental por parte de las grandes empresas audiovisuales cuyos objetivos no son necesariamente filantrópicos sino empresariales, pero que logran buenas resultados más allá de cuál sea su motivación.

Por ejemplo, Netflix, la plataforma de streaming de películas y series, está comenzando a incorporar funciones especiales para personas no videntes. Entre ellas se destaca la opción de insertar a los diálogos de los personajes un audio con la descripción verbal de las acciones físicas, expresiones faciales, vestuarios y cambios de escena que se llevan adelante a lo largo del filme o capítulo. Distintas salas de cine del mundo también han comenzado a implementar esta técnica con diferentes películas.

El verdadero poder del doblaje, resumió Albertoni, es "poder acortar la brecha entre culturas y comunicar de la manera más eficiente posible para que todo el mundo pueda disfrutar de un mismo mensaje".


Los reyes del doblaje

- Cristina Hernández. Es la actriz de doblaje más reconocida de México. Su último gran trabajo ha sido como el personaje de Alegría, de la mano de Disney-Pixar, en la película Intensamente.
-Mario Castañeada. Ha dado su voz latina a personajes emblemáticos como Goku y Iron Man, y a actores tan diferentes como Bruce Willis, Jim Carrey y Jackie Chan. Es una de las celebridades más buscadas en la convenciones de anime en todo el mundo.
- Humberto Vélez. Es afamado por su enorme versatilidad vocal. Le prestó su voz a Homero Simpson por más de 15 temporadas y también al oso Pooh en algunas de sus películas.
- Dany de Álzaga. Dirige la Escuela Argentina de Doblaje y ha participado en producciones internacionales tanto en Disney como en Marvel.


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