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El mundo después del coronavirus

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18 de mayo de 2020 a las 05:04

Por Francisco A. Itzaina 

Para aquellos con más de 70 años de edad se nos hace difícil desarrollar este tema. Pero hablando con otras generaciones percibo que esta dificultad es generalizada. ¿Quién puede predecir lo que va a suceder y cuánto hemos sido forzados a cambiar nuestra vida debido a esta pandemia? 

Voy a tratar de analizar este asunto, a pesar de los desafíos que esto nos imponga. El distanciamiento social y el riesgo de contagio de esta enfermedad, aún medio desconocida, nos han cambiado el mundo. Los más veteranos simplemente queremos no participar, que nos dejen afuera de los problemas que se están creando, queremos vivir tranquilos lo que nos queda de vida. Pero eso no es posible.

Estamos en un grupo de riesgo elevado debido a la edad. Casi el 50% de las muertes en Estados Unidos fueron de residentes de hogares de ancianos. Los que estamos bien de salud vamos a visitar a nuestros nietos y los saludamos desde la vereda del otro lado de la calle; no podemos abrazarlos ni a ellos ni a nuestros hijos. Lo mismo pasa con nuestros amigos. Nos hablamos por medios digitales y pretendemos substituir el contacto humano por la visión en la pantalla. Es mejor que nada, pero no es solución permanente.

Gradualmente, durante los próximos meses, a medida que derrotamos este virus y creamos antídotos como vacunas y remedios, vamos a ver una retomada del contacto humano que todos tanto precisamos. ¿Pero volveremos a lo que era antes? 

Los que trabajan se dividen en dos categorías: los que pueden hacer su trabajo desde casa y los que tienen que prestar servicios personalmente a otros. Los primeros ya asumieron herramientas como el trabajo desde casa y reuniones digitales como algo normal. Pero sus pequeños siguen corriendo entre los muebles mientras sus padres trabajan desde sus residencias, digamos a propósito que trabajan más de lo que lo hacían antes, de acuerdo con los relatos que he tenido hasta ahora, de forma generalizada.

¿Cómo conciliar el trabajo en casa con los cuidados paternos y maternos? Es todo un tema que esta sociedad va a tener que resolver. Porque nadie se equivoque, la mitad de los escritorios actualmente usados por las empresas no volverán a operar en el futuro. Con una mejor productividad desde casa y sin los costos de estos lugares de trabajo, la tentación será de eliminarlos cuanto antes, definitivamente. El mercado inmobiliario sufrirá grandes cambios, tanto en el área residencial, con necesidad de áreas mayores, como en el sector comercial, con descarte de escritorios como decíamos.

Los que trabajan en lugares que precisan un contacto directo con seres humanos, como peluquerías, restaurantes, supermercados, médicos y tantos otros, gradualmente volverán a operar normalmente. Pero habrá cambios: más entregas de alimentos y artículos de limpieza directamente a las residencias, más consultas a distancia cuando sean posibles, mayor distanciamiento de los atendientes, una pérdida en general de contacto humano. 

¿Y cómo cambiarán las escuelas y universidades? Hoy nuestros hijos y nietos ya están terminando sus cursos y estudiando a distancia, por internet. Esto va a influenciar nuestro comportamiento futuro con seguridad. ¿Cómo? No sabemos bien, pero definitivamente no será como era hasta ahora.

Claro que los chicos continuarán haciendo deportes y ejercicios físicos. Pero la sociedad como un todo, ¿no dará un paso atrás en su preparo físico, causando un nivel mayor de enfermedades propias del ostracismo? No sabemos. Esperamos que no. Pero es posible. Con la creación de vacunas y remedios que disminuyan nuestros miedos y los efectos de este virus, volveremos despacio a lo que éramos antes. ¿Será que futuras pandemias nos permitirán continuar nuestras prácticas pasadas? 

Habrá obviamente un impulso a la comunicación digital y a los entretenimientos a distancia. Los juegos y programas digitales se intensificarán. Habrá gran desarrollo en esta área. Siempre tuvimos la tendencia a generalizar y simplificar nuestros problemas. Pero el covid-19 no nos permite hacer esto, ya que cada día aparecen nuevos síntomas y nuevas incidencias en segmentos de la sociedad, desde niños a ancianos. 

¿Cómo nos protegemos de esta enfermedad maldita y otras futuras? El distanciamiento social será parte de nuestras vidas, y precisaremos más psicólogos para asegurarnos que podemos vivir más aislados en un mundo en que los abrazos y los besos entre humanos eran parte del día a día. El sector de alimentos tal vez no cambiará mucho, pero habrá más comidas en familia en las residencias y menos en restaurantes. 

La culinaria familiar tendrá un gran desarrollo. Los comercios precisarán hacer su marketing y tal vez la mayoría de sus ventas por internet. El turismo sufrirá cambios enormes. Viajar de avión tal vez no será más seguro sin grandes cambios en los protocolos de las aerolíneas y en los sistemas de ventilación de las aeronaves. Los viajes por tierra a corta distancia crecerán. Los hoteles serán afectados en el origen de sus visitantes, pero tal vez no tanto en el volumen de negocios. Las visitas turísticas a espacios abiertos con mayor ventilación tal vez aumentarán. Los automóviles serán menos necesarios y el transporte público precisará cambiar fundamentalmente para proteger a los transportados. Habrá cambios fundamentales en las fábricas automotrices y de aviones, y en las aerolíneas y empresas de transporte en masa. 

Habrá serias repercusiones en la necesidad de energía para transporte y por ende, y favorablemente, para los efectos de la polución causada por este. La industria de energía cambiará substancialmente de hidrocarburos a fuentes renovables, una tendencia ya en andamiento pero que se acelerará. Es imposible predecir lo que nos traerá el futuro. Pero es innegable que habrá cambios fundamentales en la estructura económica y sociológica de los países y del mundo.

Posiblemente las tendencias nacionalistas aumentarán y será más difícil emigrar y habitar otras regiones. ¿Y los sentimientos? El relacionamiento humano también cambiará substancialmente, creo. La libido, el amor y el odio, así como otros sentimientos, son humanos y seguirán marcando nuestras vidas. Pero los ejerceremos con una perspectiva tal vez diferente. 

No soy ni sociólogo ni psicólogo. No tengo capacidad de entrar en estos temas, pero con seguridad el futuro no será igual al pasado. 
¿Y el mercado de trabajo? Ciertamente muchos de los empleos que se mandaron a seguro de paro no se mantendrán en el futuro. El desempleo de 15% a 20% en el mundo capitalista no volverá a niveles de 5%. Parte porque algunas empresas quebrarán. Parte porque se está ganando productividad en algunos sectores. Parte porque los empresarios están temerosos y eso hace que tomen medidas de contención.


Esto demandará un cambio fundamental en la fuerza de trabajo y su preparación para ejercer las actividades del futuro. Esto provocará un peso social importante en términos de los que no pueden ser reentrenados. Y vamos a tener que asumir este cargo comunitario. Lo mismo se aplicará al sector público de la mayoría de nuestros países, actualmente letárgico, ineficiente, burocrático.

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