27 de enero de 2012 19:37 hs

Spartacus ataca de nuevo. La mezcla explosiva de violencia y erotismo de la primera temporada y su precuela están intactas. Lo nuevo es el protagonista de la serie. El australiano Liam McIntyre es quien dará vida al líder de la rebelión contra el imperio romano.

La realidad alrededor de la serie compite con la ficción. El protagonista durante la primera temporada, Andy Whitfield, contrajo cáncer y la segunda temporada fue una precuela de unos pocos capítulos, mientras se esperaba la recuperación de Whitfield.

La enfermedad se agravó y se puso en marcha un casting para sustituir al protagonista. Uno de los participantes de esa audición fue un actor desconocido por Hollywood, que venía de adelgazar 20 kilos para hacer un personaje en una película independiente.

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No era la circunstancia ideal para McIntyre. Sin embargo había tres actores en competencia y pronto quedó solo él, aunque todavía no le aseguraban nada. Fueron meses al mando de un entrenador militar para el acondicionamiento físico, hasta que el australiano recibió la confirmación: “Fuiste elegido. Seguí entrenando”, dice McIntyre que le dijeron.

Andy Whitfield tuvo palabras de aliento para que la serie continuara y también para el futuro protagonista, hasta que finalmente perdió la batalla contra el cáncer, a los 39 años de edad.

Eso es historia y ahora la primera temporada de la serie está pronta y su estreno hoy en América Latina (hora 23 en Uruguay, en simultáneo por Cinecanal HD, Moviecity, Cityvibe y Citymix) es también el estreno en Estados Unidos y ya está comprometida la realización de al menos otra temporada.

Trascendieron algunas escenas del primer y del quinto capítulo, con un ataque a un burdel y también con con un incendio gigantesco, en el mueren cientos de personas. Órganos internos de muchos extras y personajes secundarios salen a la luz, como prevé con satisfacción el seguidor de la serie.

Liam McIntyre no es capaz de disimular su entusiasmo. El viernes 19 de enero el actor australiano llegó a México a dar una conferencia de prensa y tener entrevistas de diez minutos mano a mano con algunos medios latinoamericanos que fueron invitados para la ocasión.

El protector

Cuando llegó el turno de El Observador y fui presentado como un periodista uruguayo, lo primero que se le ocurrió a la nueva estrella fue comentar el desenlace del repechaje de las eliminatorias para el Mundial de Alemania 2006, en el que Australia eliminó a Uruguay por penales.

Fueron momentos difíciles, que pudieron superarse por la actitud conciliadora del australiano, con un “pero ustedes salieron campeones dos veces” y después, en español, con un “desculpe”.

Pasada esa zozobra, McIntyre habló de alguna similitud entre las alternativas de la realidad y la ficción: “Estaba siguiendo un camino similar al de Spartacus, en cierto modo, porque él también tenía esta gran responsabilidad. No sabe cómo pero tiene que lidiar con ese desafío. Tiene que creer. Yo tuve que ser, de alguna manera, un líder. Es algo similar a lo que le pasa a Spartacus, que debe asumir su responsabilidad y encontrar una manera de liderar a sus hombres, entender qué significa ser un líder”.

¿Y la presión que significa salir del anonimato para protagonizar una serie que fue un gran éxito en su primera temporada en Estados Unidos? Según Mcintyre eso no es un tema: “No podía preocuparme por la presión que significaba, porque no podía hacer nada con eso. Sólo tener miedo. Tenía que trabajar más duro de lo que nunca había trabajado en mi vida, desde el punto de vista físico y mental, para darle vida a este personaje. Trabajar muy, muy duro, para que tal vez, y sólo tal vez, pudiera lograrlo”.

¿Qué hay dentro de Liam McIntyre que nos pueda hacer creer que es capaz de ser un líder de hombres? En ésta, McIntyre, que se ha definido alguna vez como un nerd, duda: “¿Yo? ¿Liam? Bueno, mi nombre significa ´protector´, en irlandés. No sé qué dice de mí, como persona, pero es interesante. Más allá de eso, me preocupa la gente que quiero y como no bebo, he sido el que lleva a sus amigos de manera segura, después de la fiesta”.

Pero hay más, y tiene que ver con la profesión de actor: “Yo fui elegido para el papel porque los responsables de la serie entendieron que era el más capaz para interpretar la dimensión humana que tiene el personaje, más allá de la imponencia física necesaria. El guión está increíblemente bien escrito. Spartacus es un ser humano y si fui capaz de dar vida a sus pulsiones, ser un líder es una consecuencia de su sentir. Ojalá se pueda creer que este hombre está a la altura”.

“La felicidad es fantástica”

McIntyre todavía no extraña su antigua vida porque no siente aun que la haya perdido del todo. Sin embargo, hay algunos detalles que dan una idea de que las cosas cambiaron y van a ser muy distintas por un buen tiempo. “Hace muy poco yo trabajaba en la preparación de eventos para una sala, que incluía la colocación de la alfombra roja y la disposición de todos los elementos para que los artistas e invitados tuvieran toda la comodidad posible. Y ahora me tocó ir a Nueva York y estaban todos pendientes de mi comodidad. Fue una situaciónmuy rara, como si no fuera real, pero supongo que me tendré que acostumbrar”.

En la conferencia de prensa en México, se le preguntó cuáles eran sus sueños para el futuro y no pudo menos que sonreír y decir que la realidad los había superado, que ahora mismo estaba viviendo un sueño.

El actor asegura que no teme despertarse y volver a ser un tipo flaco y desconocido en su Australia natal, que aquello no estaba tan mal y que habrá sido un buen sueño, pero que está “comprometido con la serie, con la continuidad del trabajo de todo el equipo” y que está dispuesto a dar lo mejor para que la producción sea longeva.

Da la impresión de que este novato en la constelación de Hollywood tiene las cosas claras. En todo caso parece que en lo que más se le nota su inexperiencia es en la ausencia de soberbia que trasmite y que soprende a los periodistas acostumbrados a lidiar con esa fauna.

Liam McIntyre cumplirá 30 años el 8 de febrero y no puede evitar sentirse en la gloria. “En toda mi vida nunca había soñado con una cosa así. Cuando vi Gladiador, con Russell Crowe, pensé que sería fantástico estar ahí, pero no lo sentía como una posibilidad. Y ahora llegó. Por lo menos una vez por día me sorprendo pensando en lo extraordinario que es todo lo que pasó. Soy feliz, y la felicidad es fantástica”, arenga, como si estuviera recomendándola.

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