Espectáculos y Cultura > ESPÍRITU INQUIETO

El nuevo disco de El Príncipe, el cantante que componía para el futuro

Eli-u Pena, la hija del cantautor Gustavo Pena y difusora de su obra, cuenta su trabajo en el disco Espíritu Inquieto, banda sonora del documental homónimo sobre una figura enigmática de la música uruguaya

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02 de julio de 2020 a las 05:01

Eli-u Pena siempre tuvo claro que su padre, Gustavo, más y mejor conocido como El Príncipe, fue construyendo a lo largo de su vida un archivo inmenso de canciones, proyectos, videos y registros de su obra. Siempre supo, también, que en algún momento iba a tener que tomar cuenta de todo eso. Por eso, una de las primeras cosas que hizo cuando su padre murió en 2004 fue ir a buscar ese archivo y digitalizarlo.

Al principio fue un trabajo intuitivo. Aunque recibió ofertas para digitalizarlo, decidió hacerlo ella misma, y convertir casetes y cintas de VHS en materiales digitales. Después vino el primer proyecto oficial: terminar la edición del disco La fuente de la juventud, que su padre había dejado pendiente. Luego, la edición a través del sello argentino Los años luz del álbum El amor en el zaguán. El siguiente paso fue interpretar esas canciones, aunque hasta ese momento fuera una estudiante de psicología que no se había planteado dedicarse a la música, al menos de esa forma. Fue un camino más para difundir la obra del Príncipe, algo que Eli-u sentía que le correspondía, en parte porque conocía las reglas de cuidado y manejo del archivo paterno.

En entrevista con El Observador, Pena contó que su padre “tenía muchas reglas sobre el cuidado y el orden del archivo, no es que tenía todo tirado ahí, o dejaba que cualquiera se llevara cosas". "Registraba todo y cuidaba mucho. Entonces bueno, mi tarea ha sido mantener ese cuidado pero al mismo tiempo poderlo compartir. Con el tiempo fui ubicándome y entendiéndome como divulgadora y archivista de mi padre, porque también recopilé información, y estoy involucrada en todos los proyectos sobre él, soy medio productora también, ya van como nueve discos con este editados, en los que estuve en todas las partes del proceso, investigando y seleccionando”, aseguró.

El más reciente de esos discos es Espíritu Inquieto, un álbum doble que se reparte en una cara A, en la que se recopilan grabaciones analógicas realizadas sobre todo en las décadas de 1980 y 1990, y una cara D, en la que las grabaciones publicadas son digitales, y por lo tanto, más recientes. En el disco hay tanto temas inéditos como rarezas, que suenan en el documental homónimo estrenado a fines de 2019, y que fue dirigido por Pena y Matías Guerreros.

Sobre la labor en la película, el nuevo disco, y el legado de Gustavo Pena , Eli-u Pena conversó con El Observador.

¿Cómo fue el trabajo en el disco, el proceso de seleccionar los temas y la restauración de las canciones?

Nunca es tan simple. El proceso de selección de las músicas se desprendió del trabajo que hice en la dirección musical del documental. Cuando se acerca Matías Guerreros con la propuesta de hacer una película documental, inmediatamente le dije, 'hagamos la película', usando un montón de ese archivo inédito, porque era la oportunidad perfecta para introducir algunos materiales, y obviamente que salga un disco, porque en la película solo se usan pedacitos de las canciones, y te pueden quedar las ganas de escuchar la versión completa. Al final quedó en dos discos por la cantidad de músicas, algunas que no son inéditas pero son versiones que me pareció que podían sumar a la edición, como ¿Cómo que no?, que no estaba incluida en ningún disco o la primera versión registrada de Mandolín, que me pareció un tesoro. El proceso lo fui haciendo yo en la medida que íbamos avanzando con la película. Cuando estábamos haciendo las entrevistas ya iba haciendo links con temas según la época, y tenía miles de carpetas con opciones. En los dos últimos años de trabajo - 2018 y 2019 - ahí ya se fue depurando. Después lo que suelo hacer con el material es trabajar el audio, de una manera simple, no llevado a la modernidad, porque son materiales que suenan de otra época, sobre todo el analógico. Se hace una mínima ecualización, para sacarle algunos zumbidos y sonidos molestos, pero sin perjudicar el audio, porque si metés mucha tecnología perdés calidad, aunque la intención sea mejorar. En este caso lo hicimos con Nicolás Oten, que fue el encargado del trabajo de sonido en la película. Inicialmente probé juntarlos para que fuera gentil al oido ese salto de lo analógico y lo digital, hasta que me di cuenta de que era mejor separarlos en dos discos y cuadró perfecto, porque el oído ya sabe a donde va a entrar.

¿El Príncipe tenía una noción de que lo que estaba haciendo iba a ser más apreciado con el tiempo? Incluso algunos comentarios suyos en la película dan esa impresión.

Si, creo en lo personal que tenía esa certeza. El otro día hablaba con un amigo de mi padre y me decía lo mismo, que él tenía esa noción de que estaba componiendo para el futuro. Como una intuición al respecto. También por lo que vivía, supongo, porque él se daba cuenta, y yo me acuerdo, que cuando mi padre compuso Pensamiento de caracol, en los 80, imaginate, ese tema en ese contexto no lo entendía mucha gente. Le gritaban cosas en algunos conciertos. La gente no estaba muy en sintonía con ese tipo de poesía. Él seguía componiendo y atesoró ese material con tanto cuidado porque daba por hecho que eso era algo, que aunque no pasara por el estudio y no tuviera superproducción, era un material valioso para todos, no solo para él. Y al mismo tiempo, él siempre me habló del archivo, yo sabía arreglar casetes, sabía todo de antemano. Fue curioso el curso que tomaron las cosas, pero al mismo tiempo hoy escucho sus músicas y resulta increíble, son como para ahora. Y eso es una cualidad que tiene el arte en general. Las cosas siempre son en el fondo como deben ser, aunque anhelemos otra cosa. Me da tristeza que mi padre no haya podido ver en vida lo que él dio, pero al mismo tiempo, estoy segura de que él sabía, entonces tampoco es que necesitara. Pasa con muchos artistas, que durante su vida parece que no consiguieran el feedback que uno piensa que merecen, pero creo que a la vez el artista sabe internamente y de algún modo le llega. Por ahí hubiera sido positivo que mi padre hubiera tenido las condiciones para comprarse cuerdas, o los instrumentos, o poder grabar en un estudio, pero también te muestra que no importa, y también eso forma parte del contenido que trae. Las condiciones materiales no importan, si hay algo que está pujando y que tiene que salir, lo va a hacer de cualquier manera. A mí lo que me parece que estaría bueno es aprender de esto, porque tendemos a repetir esa fórmula: el artista está presente y no lo entendemos o no le damos vida, o lo incomprendemos tanto que tiene que hacer un esfuerzo impresionante para poder vivir de lo suyo, y 15 años después nos damos cuenta de todo. Son defectos que tenemos. Hoy por hoy pienso cómo podríamos corregir eso, porque pasa en todo el mundo y en todos los tiempos. 

¿Cómo fue el proceso de asumirte como responsable del archivo y de la divulgación póstuma del trabajo de tu padre?

Racionalmente llegué después, lo primero fue intuitivo. Pero siempre manteniendo eso de que no esté todo tan dado, nunca estuve asociada a grandes sellos, nunca hubo una gran movida marketinera. Es más bien como una cosa de boca a boca. Ahora sí está más accesible su obra, pero cuando la gente escucha algo del Príncipe, y tiene esa reacción de "a ver qué es esto", tiene que hacer una búsqueda. Hay que investigar un poco. Y me gusta y me interesa que eso sea así. Porque requiere una disposición activa de la persona, hay algo que lo lleva a investigar. Y eso parte de un acercamiento mayor a algo que puede ser una moda. Tiene eso de que hay que buscarlo un poco, es un poco más profunda la manera. De repente escucho algo en la radio, me bombardean, me acostumbro y lo incorporo, pero de una forma medio superficial. Pero acá te entra directo a una entraña y se queda. Y eso me parece una cualidad maravillosa, que ahora que pasaron 15, 16 años, es un proceso más lento pero más firme. 

¿Queda todavía material inédito de El Príncipe?

Si, hay bastante material inédito, lo que ocurre es que no todo es como lo que escuchamos. Hay cosas más estropeadas por el paso del tiempo, si no fueron digitalizadas, pero a veces eran casetes que ya sonaban mal, o cosas que están inacabadas o cortadas, cosas familiares, grabaciones nuestras improvisando. Él grababa todo. Después está todo lo último, que ya era digital, con muchos temas instrumentales. Hay bastantes proyectos que se pueden iniciar. Voy a seguir trabajando en esta línea, pero ahora voy a darme y dar un tiempo, porque la película significó siete años de trabajo y te absorbe. Mi plan siempre fue difundir, con cuidados, no es solo tirar el material. Me tomo mi tiempo, averiguo todo. No sé por ejemplo cuantas canciones hay. Pero quizás este año lo determino. 

Cómo ver la película
Mientras que el disco Espíritu inquieto está disponible en plataformas digitales, y se maneja una edición física a través del sello Little Butterfly Records, la película tiene algunas exhibiciones gratuitas a través de la plataforma Vimeo. La producción la habilita para ver de forma libre de manera intermitente, anunciándolo a través de las cuentas de redes sociales del filme.
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