6 de septiembre de 2013 20:52 hs

Es una realidad comprobable, sobre todo en Argentina, que muchos profesionales de la psicología son además escritores de éxito. También que gran parte de los libros que publican terminan en el tenebroso estante rotulado “de autoayuda”, y que la calidad literaria de esos textos, en general, deja mucho que desear.

No sucede lo mismo con Agustín Acevedo Kanopa, joven psicólogo uruguayo que ya publicó un libro de poemas, Caja negra, una novela premiada, Antes del crepúsculo, y que ahora apuesta por el formato cuento con este Eucaliptus, un valiente libro que, lejos de querer ayudar a nadie, bucea en los recovecos de la mente propia y ajena para tratar de entender la aterradora y triste alienación del hombre moderno.

Son ocho relatos, la mayoría breves, con la excepción del primero, que con sus 47 páginas funciona ya como una nouvelle. Ese primer texto es un anticipo de lo que vendrá y un ejemplo del poder persuasivo de la literatura de Kanopa que, a partir de anécdotas mínimas, logra atrapar al lector y situarlo a su lado mientras escudriña en la compleja psiquis de los personajes.

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Las vacaciones de un matrimonio en las costas de Rocha le sirve a Kanopa para ejemplificar la absoluta disociación de los componentes de una pareja que, a pesar de compartir carpa, se encuentran a miles de kilómetros uno del otro. Esa distancia se muestra, con gran fuerza narrativa, a través del pensamiento del protagonista masculino, que siempre está en otra parte.

Los largos viajes mentales, a veces delirantes, siempre incontenibles, tienen además la particularidad de que parecen alterar el tiempo y el espacio. Esto sucede en todos los cuentos, donde la aparente historia real termina fagocitada por esos monólogos interiores que terminan imponiéndose, o al menos alterando dramáticamente el curso previsible de la narración.

Otro rasgo común de los textos es que los personajes suelen ser atormentados por el recuerdo personal. Son poseídos por una memoria que acecha y que resulta muchas veces un enemigo temible, indestructible. Hay ocasiones también, como en “Vito”, que narra una noche en la vida de una prostituta, donde ese recurso sirve para explicar la metamorfosis que en última instancia significa vivir, y también para marcar el minúsculo instante donde murió la niña inocente y nació la mujer de la calle.

Hay una obsesión en todo el libro por señalar el peso de ese pasado que nunca muere, que convive con el presente y que lo condiciona. Se podría objetar, tal vez, que la huella del psicólogo es demasiado evidente a lo largo de todo el volumen, donde también hay lugar para hurgar en traumas y demás lugares comunes de esa ciencia, pero el poder narrativo de Kanopa se impone por sobre ese detalle, que según avanza la lectura se borra de la mente del lector.

Varios de los cuentos muestran a un escritor talentoso, seguro de sí mismo, que convence al lector con una prosa inteligente, plagada de imágenes líricas, y de sólidas metáforas. Los lobos marinos, por ejemplo, cuenta la historia de un hombre que graba conversaciones ajenas a hurtadillas, en ómnibus, en la calle, en cualquier lugar.

El relato tiene al menos dos partes notables, como son la inicial disertación del protagonista sobre las diferencias entre la imagen y el sonido, y la reflexión acerca de la veracidad de las conversaciones que registra.

En medio de una época dorada para los charlatanes, para los vendedores de recetas mágicas, de culto a la imagen, hay que celebrar libros como este Eucaliptus, que demuestra que la palabra verdadera siempre encuentra el camino. Un libro para mirarse hacia adentro y pensar.

$ 290

Es el precio del libro de Agustín Acevedo Kanopa, de 141 páginas, editado por Estuario

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