20 de junio de 2014 15:51 hs

"Sé el cambio’. Con este eslogan nació en Estados Unidos un movimiento llamado Benefit Corporations (B Corporations) en el que las empresas usan el poder del negocio para resolver problemas sociales y ambientales. Su propósito no es ser las mejores del mundo sino para el mundo. Se trata de organizaciones que tienen fines de lucro, pero no están focalizadas en la ganancia en sí misma sino en el impacto social, ambiental y económico que tienen sus productos y servicios.

Estas empresas -luego de un proceso interno de búsqueda de propósitos y de “asumir posición” para ser parte de la solución-, se agrupan mediante una certificación por un tercero creíble. En el caso de las organizaciones de América Latina, reciben la calificación a través de Sistema B (www.sistemab.org), una fundación chilena que es socio de B Corporations. La empresa se postula de forma online y se analizan sus prácticas y gestión interna.

A las empresas certificadas se les otorga un sello que puede aparecer en su sitio web o en el packaging de los productos.

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En la actualidad, se trata de una plataforma global de más de 1.000 empresas certificadas en 34 países. Y en Uruguay ya hay una empresa con la calificación “B”: 3 Vectores, un estudio de branding sustentable.

Su fundadora, Giselle Della Mea, explicó que al momento de posicionar una marca o diseñar un producto o servicio lo hacen con esta concepción. Mencionó como ejemplo dar trabajo a personas de bajos recursos, utilizar “metodologías del reciclado y cuidado del medio ambiente”, y añadió que cuando un consumidor ve que con ese modelo de negocios se están resolviendo cosas, se transforma en un capital invalorable en marketing.

Evolución de la RSE
En las empresas B la Responsabilidad Social Empresarial (RSE) forma parte de su modelo de negocios y no es un área separada. Según Della Mea, se trata de la evolución de la RSE.“Estaba más encarada del lado filantrópico. Yo te doy dinero, después manejate. Las empresas evolucionaron y optaron por no dar más plata sino tratar de ocuparse ellos mismos de los problemas”.

Asimismo, es diferente de las fundaciones que no tienen fines de lucro y, por ende, dependen de las donaciones. “Este modelo de negocio genera ganancia, con la cual puedo escalar en la solución. Les resolví el problema a 1.000 personas de bajos recursos que no tenían trabajo, ahora con la ganancia que obtuve, voy por los 2.000. Es un híbrido” explicó Della Mea.

Marco Legal
Al ser tan incipiente, en muchos países no cuentan con un amparo legal. Tal es el caso de Uruguay, según Julián Ruiz, especialista en derecho ambiental de Ferrere, que forma parte del grupo promotor del proyecto.

“Es muy importante que haya una legislación, para establecer sus derechos y obligaciones”, dijo. Aclaró que no tendrían beneficios fiscales, porque el atractivo está en solucionar un problema social y el foco no puede estar en pagar menos impuestos.

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