15 de diciembre de 2012 21:11 hs

¿Qué tan preocupante es que se mantenga un hacinamiento crítico similar al que había en abril, cuando se desató la última ola de motines?

Hace 15 años que voy al Comcar: he visto la caída, el punto más bajo, y creo que el Comcar de hoy no es la peor de las versiones que he conocido. Con lo cual no quiero decir que se haya superado la emergencia, pero hay que ver esto en perspectiva y en proceso. En abril en el Comcar había cinco módulos que estaban como hoy están el 1 y 2. A su vez, se remodeló el módulo 3 y se están construyendo 1.000 plazas.

¿Eso solucionaría el hacinamiento en el Comcar?

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Sí, durante un año o un año y medio. Para 2014 habría que pensar en la restauración de los módulos 4 y 5. La construcción del nuevo módulo, la rehabilitación del módulo 3 y la remodelación de los módulos 4 y 5 permitirían absorber el crecimiento de la población reclusa hasta 2015. Pero en ese momento el Comcar estaría en el entorno de las 5.000 personas y hoy tiene 2.800. Si se mantiene el ritmo de crecimiento, con las nuevas construcciones se soluciona el hacinamiento, pero solo hasta 2015 con una prisionización muchísimo más fuerte que la actual.

¿Y eso cómo se revierte?

La clave pasa por revisar la política criminal. Uruguay no puede sostener el crecimiento de la población reclusa en 7% y 8% año tras año. Por la construcción de plazas desde 2009, más todo lo que se proyecta en los próximos años, no cabe ninguna duda que el escenario 2015 es el de un sistema equilibrado, sin hacinamiento crítico, pero muchísimo más grande, un sistema que para mantenerse dentro de un panorama saneado requeriría más inversiones permanentemente. El sistema carcelario sería cada vez más grande, cada vez más costoso, y en ese punto es que corresponde preguntarse hasta cuándo, hasta dónde. El problema se reproduce cíclicamente mientras va aumentando. No es un modelo sostenible. Uruguay, con 275 presos cada 100 mil habitantes, no tiene los recursos que tiene Estados Unidos para encarcelar a 750 personas por cada 100 mil.

¿Cómo se puede detener ese crecimiento?

Hay dos ejes. Examinar la aplicación de la prisión preventiva y sobre todo promover la aplicación de medidas sustitutivas. Pero además hay que pensar en las posibilidades de reinserción. Si un preso está trabajando pero al mismo tiempo consume drogas, el trabajo poco soluciona. En el Comcar se debería instalar un pabellón para el tratamiento de unas 200 personas en régimen de internación voluntaria.

¿Seguimos corriendo atrás del problema?

Se corre detrás del problema porque se invierte, se construye, pero como la población reclusa no deja de aumentar, el problema no se resuelve y se agrava, porque se está gastando mucho dinero. El sistema es un obeso que está cada vez más obeso. No es lo mismo el análisis sobre 7.500 personas, como teníamos en el 2007, que sobre casi 10.000. En 2013, seguro vamos a tener más de 10.000 presos.

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