Los shows de Illya Kuryaki and the Valderramas tienen esa cualidad única de remitir a un pasado nostálgico al mismo tiempo que destilan un aire moderno, actual. Será porque siempre intentaron mantenerse a la vanguardia de lo que pasaba en Latinoamérica que ahora, en 2013, estamos llegando a acompasarnos con lo que sucede en las cabezas de Dante Spinetta y Emmanuel Horvilleur.
“Es la fiesta con IKV , nuestra nave aterrizó en tu barrio”, dice Funky Futurista, uno de sus más recientes temas. Bien podría ser una nave espacial o una máquina del tiempo la que los trajo el pasado jueves a Montevideo por primera vez desde su regreso en 2011.
Horvilleur y Spinetta hicieron de La Trastienda un boliche repleto no sin antes generar un poco de ansiedad: pasados 20 minutos de las 22, sonaron esos falsetes que dan inicio a Chaco, tema que da nombre a su segundo y consagratorio disco de 1995.
Así se sucedieron con la misma vigencia temas de principios de los años de 1990, pegados con hits recientes, sin ningún problema de continuidad. Al swing del reciente Ula Ula le siguió Jaguar House y Jugo, de 1995 y 1997, respectivamente. Si bien muchos de los asistentes estaban en su adolescencia en esa época, algunos tantos todavía llevaban pañales.
Y fue el mismo Spinetta el que se hizo ese cuestionamiento. “Este tema es de 1991, ¿vos ya habías nacido?”, le preguntó a alguien del público, antes de lanzarse en un mashup de sus hits iniciáticos: Es tuya Juan y Fabrico cuero. Por su reacción –le dedicó una estrofa de la canción del dinosaurio Barney– probablemente había nacido unos cuantos años después.
Si bien este es un show con alto contenido nostálgico, también hay momento para el homenaje. Águila amarilla, canción compuesta luego de la muerte de Luis Alberto Spinetta, despierta cada vez que la tocan en vivo una suerte de comunión que, sea en Buenos Aires o aquí en Montevideo, termina con aplausos y cánticos dedicados al “Flaco”.
El éxito del dúo sin dudas recae en sus carismáticas figuras. Sin embargo, su sólida e imponente banda es uno de los factores que hicieron de este un gran show. Los locales Matías Rada en guitarra y Francisco Fattoruso en bajo se lucieron como comandantes de esta nueva formación. Aun así, la gran sorpresa de la noche fue la presencia de Hugo Fattoruso, cerrando el funk cuasi tropicalista de Monta el trueno.
El baile tuvo muchos puntos altos –Coolo y Jennifer del Estero– y apenas descansos, pero luego del “falso final” hubo lugar para “lentas” como Ruégame –con un excelente Spinetta en guitarra y voz– y Abismo –por Horvilleur–, de los discos Versus y Chaco.
Como comenzaron, los dos hits máximos de ese disco dieron el punto final al show: el electrizante Remisero y el infaltable Abarajame. Luego de eso, la nave partió a otro barrio, dejando en el aire la estela del funk y más ganas de bailar.