10 de marzo 2021 - 11:28hs

A los 18, para Ady Beitler la justicia estaba adentro de un juzgado, por eso eligió estudiar derecho. Se recibió y trabajó durante un año en el estudio Ferrere, en Uruguay. En el 2007 dejó la actividad y se fue a Harvard para hacer un máster en análisis económico del derecho. Ya no regresó a Uruguay.

En el 2010 comenzó a trabajar en el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Allí se dio cuenta que la justicia estaba en otro lado. “Ese es un viaje de ida, nunca más volvés cuando te das cuenta”, comentó en diálogo con El Observador.

En el mundo se desperdician más de 300 millones de toneladas de comida, mientras que hay 2.000 millones de personas que no pueden acceder a un plato de alimentos. Esta fue la premisa para que en 2017, Beitler fundara Nilus en Buenos Aires.

Hasta ese momento, la forma clásica de acercar alimentos a personas que estén en situación de inseguridad alimentaria era a través de donaciones. Pero el emprendedor se dio cuenta que, si bien este sistema tiene muchos beneficios, no es eficaz para erradicar el hambre.

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El mayor problema, es que no se hace llegar más que “un porcentaje ínfimo” de los alimentos que se desperdician. Esto sucede porque en la mayoría de los países de América Latina, no hay incentivos económicos para donar la comida.

“Cuando vas a un productor y le pedís que done parte de la producción que no vendió te dicen que no, porque eso les cuesta dinero”, desarrolló Beitler.

Cuando el experto en derecho económico detectó este inconveniente, decidió crear un modelo de negocio que pateara el tablero. Comenzó a vender este servicio, para obtener dinero y así poder pagar por los alimentos que no se utilizan.

El beneficio es que el precio se ve drásticamente reducido, pero la empresa logra generar una ganancia para pagarle al productor y tener personal altamente calificado.

En este proceso, Beitler se dio cuenta que para bajar los costos, era imprescindible integrar tecnología. A través de una plataforma, Nilus conecta en tiempo real a productores con personas que necesiten donaciones, con el fin de hacer que la cadena logística tenga una mayor eficiencia.

Además han podido entender cuáles son las necesidades que existen en los barrios donde operan. Qué comida necesitan las personas más carenciadas y cuáles son los cambios de hábito que tienen que promover para que se coma más comida sana. “Baja costos, porque aumenta la precisión”, explicó Beitler.

Actualmente, Nilus está en pleno proceso de expansión. Además de tener presencia en Argentina, también está en México y Puerto Rico. El modelo de negocio les ha permitido trabajar con empresas de la talla de Google, Walmart o MercadoLibre lo que terminó potenciando el emprendimiento en poco tiempo.

La vuelta a casa

Por motivos personales, Beitler se instalará en Paysandú en los próximos días. Si bien está muy “contento de volver”, no sabe a ciencia cierta cómo plasmará su pasión profesional en tierras uruguayas.

Más allá de que seguirá como CEO de Nilus, tiene claro que en el corto plazo intentará hacer algo similar en Uruguay. De igual modo, explicó que primero deberá “patear la calle”, para ver cómo puede incidir en las comunidades y a partir de allí delinear un proyecto claro.

No descarta instalar la empresa en Uruguay, dado que están en medio de un proceso de internacionalización, pero hizo hincapié en que aún no lo tiene claro. “Lo que funcione tiene que salir de mucha experiencia. Porque para hacer justicia hay que, repito, patear la calle”, sentenció.

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