26 de julio de 2013 20:15 hs

El argumento es muy simple. Un avión está a punto de estrellarse y los pasajeros y la tripulación también pierden el control, todo esto en tono de comedia. Es la última propuesta de Pedro Almodóvar, uno de los grandes protagonistas de la historia del cine español, con una obra muy personal en la que se destaca la irreverencia de las tramas y un inconformismo punk que empezó a cultivar desde su primera película, en 1980, Pepi, Lucy, bom y otras chicas del montón y que nunca abandonó del todo.

Almodóvar exploró los callejones más oscuros del alma española. Le subió la falda al pudor y dejo al descubierto un mundo kitsch, extravagante y provocador. Cuando empezó a tener éxito muchos temieron (o anhelaron) que el autor se sosegaría, se acomodaría a la tibieza del éxito y la fama.

De hecho, la cinta Mujeres al borde de un ataque de nervios, de 1988, refleja la madurez de un autor que se siente cómodo con sus actores, sus temas y su público, y que es capaz de equilibrar su arte y su rebeldía como para hacer una comedia, que sin renunciar a su credo, puede ser elegante y celebrada por las mayorías.

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Sin embargo, el director manchego seguiría incomodando a su público. Sus cintas posteriores (Átame, Tacones lejanos, Kika) demostraron que no estaba dispuesto a abandonar ninguna bandera.

Mujeres… había sido nominada al Oscar como mejor Película extranjera, premio que ganó Todo sobre mi madre, en 1999, en tanto que en 2002 Hable con ella se llevó la estatuilla por Mejor guion original. El Almodóvar del siglo XXI está por encima del bien y del mal. Se ganó la libertad de hacer lo que le dé la gana y en el caso de Los amantes pasajeros, lo ejerce a cabalidad.

La crítica española no es unánime ni mucho menos. La revista Cinemanía dijo que esta comedia es “un equilibrio imposible entre el kitsch trasnochado y la genialidad”, en tanto que según el diario ABC “la risa es un premio que se queda desierto”.

Salvador Llopart, del diario La Vanguardia, citado por EFE, fue desfavorable: “Hay que explicar sencillamente lo que uno ve: una comedia con poca gracia”. Sin embargo, el crítico pide respeto por el director manchego: “Hay que recordar que Almodóvar ha sido –y es– un creador fundamental, capaz de liberar fuerzas escondidas durante la alegre España de la transición. Por eso merece respeto. Aquí, donde a veces se le niega”.

De respeto nada, parece haber pensado el crítico Carlos Boyero, del diario español El País, quien tituló su artículo con el nombre de una película de Almodóvar: ¿Qué he hecho yo para merecer esto? y acusaba a Los amantes pasajeros de entroncar con “las comedias más cochambrosas de Mariano Ozores (...) aquel cine subdesarrollado y sonrojante”.

Sin embargo, en el diario El Mundo, sí han comulgado con la decimonovena película de Almodóvar: “La película, admitámoslo, se mantiene a distancia de la precisión, exuberancia y hondura, todo en uno, de las grandes películas que componen uno de los ‘corpus’ cinematográficos más originales, intransferibles y corrosivos del cine contemporáneo (...) Pero la firma sigue ahí”, escribe hoy Luis Martínez, cronista y crítico del periódico.

“Es Almodóvar devolviéndonos, para bien o para mal, la perfecta imagen de lo que somos. Brillante”, concluye.

El jueves es la oportunidad del público uruguayo de formar su propia opinión sobre la útlima entrega de este director inclasificable

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