30 de septiembre de 2015 5:00 hs

El deshielo entre Estados Unidos y Cuba avanza, con gestos y actos concretos, como el encuentro de ayer entre los presidentes Barack Obama y Raúl Castro al margen de la Asamblea General de la ONU, con el tema del embargo contra la isla en primer plano, el asunto principal por el cual aún las relaciones entre los dos países no son enteramente normales.

En ese sentido, el líder cubano pidió a su contraparte estadounidense que acelere el uso de sus prerrogativas para hacer modificaciones al embargo –como ya hizo recientemente– ante las dificultades políticas de que el Congreso levante el entramado legal de sanciones vigente desde 1962.

"El presidente cubano reiteró que para que haya relaciones normales entre Cuba y Estados Unidos debe ser levantado el bloqueo que causa daños y privaciones al pueblo cubano", dijo el canciller cubano Bruno Rodríguez en una conferencia de prensa en Nueva York al final de la reunión de los presidentes.

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"No habrá normalización con bloqueo, y no habrá progreso sustancial en el proceso de normalización sin cambios sustanciales en la aplicación del bloqueo", insistió el canciller, quien destacó que las decisiones ejecutivas tomadas hasta ahora por Obama "son de valor muy limitado". "El bloqueo impuesto a Cuba persiste en su totalidad, está en completa aplicación, no ha sido en absoluto modificado", añadió.

Castro y Obama se vieron las caras por una media hora. Fue el primer encuentro de los líderes desde que Washington y La Habana restablecieran relaciones diplomáticas en julio y comenzaran el proceso de normalización plena.

Pero ya se habían visto en una histórica reunión bilateral en abril durante la Cumbre de las Américas de Panamá, que formalizó el deshielo de las relaciones iniciado hace casi un año luego de más de medio siglo de mutua desconfianza.

Obama llegó a la reunión tras haber pedido el lunes el fin de "un embargo que no debería estar más en vigor" y mostrarse confiado en que el Congreso estadounidense "inevitablemente" levantará las restricciones, en un aplaudido discurso durante la Asamblea General.

En un momento simbólico, la intervención de Obama fue presenciada en directo por el propio Castro, que hacía su debut en la cita anual de la ONU y es el primer líder cubano presente desde su hermano Fidel en 2000.

Castro replicó destacando que la completa normalización de las relaciones entre los dos vecinos deberá esperar "un largo y complejo proceso", que, además del "fin del bloqueo", contempla la devolución del "territorio ocupado ilegalmente en la base naval de Guantánamo".

Tras la apertura de embajadas, los dos países han comenzado las negociaciones sobre esos asuntos, pero ahora la ruta es más intrincada y posiblemente durará años, mientras los dos países resuelven otros complejos asuntos como los millonarios reclamos por compensaciones.

Para empezar, en el Congreso estadounidense existe una férrea oposición al acercamiento con Cuba y el Partido Republicano que controla las dos cámaras rechaza considerar el fin de las sanciones contra la isla comunista.

Como viene haciendo desde hace más de dos décadas, Cuba tiene previsto someter a votación el próximo 27 de octubre una resolución en la Asamblea para condenar el embargo.

Rodríguez dijo ayer desconocer cómo se pronunciará Estados Unidos, que por ahora ha dicho no haber decidido el sentido de su voto.

La Casa Blanca se limitó a señalar que en la reunión de ayer los dos líderes hablaron del "proceso continuo de restablecer relaciones" entre Estados Unidos y Cuba.

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