De hecho, las exportaciones totales de cannabis alcanzaron US$ 5,3 millones a año cerrado en 2022, según un reporte elaborado por la agencia de promoción estatal Uruguay XXI con base en datos de la Dirección Nacional de Aduanas (DNA). Esta cifra representó una disminución de 35% en comparación con lo exportado en 2021. Durante el año pasado también se exportó menos que en 2020.
Las colocaciones al exterior se componen en su amplia mayoría por las flores de cáñamo con menos de 1% de THC (componente psicoactivo bajo), luego las flores con más de 1% de THC y, por último, de biomasa (la materia prima más básica del proceso de producción de cáñamo).
El comercio mundial de cannabis, en tanto, ha crecido sostenidamente desde, al menos, 2019 demuestran los datos de la base de datos New Frontier Data que también consideró el reporte de la agencia estatal. En 2021 se vendieron US$ 29,4 mil millones y en 2022 esta cifra creció a US$ 36,7 mil millones si se considera al cannabis con fines recreativos más el de fines medicinales sumados.
Asimismo, durante el año pasado las exportaciones de cannabis que se produjo en el país significó, en términos de volumen, el 1% a nivel internacional, lo que dejó a Uruguay en el puesto decimoprimero, expresó el mismo informe.
Poco competitivo
La realidad de esta industria en el plano local no es alentadora, debido a que está enmarcada en un contexto complejo. Muchos estados han avanzado en su regulación, tanto con fines recreativos —como México o Colombia— como medicinales —algunos estados de Estados Unidos—. Pero lo han hecho de manera lenta. En consecuencia, varias empresas que apostaron por el rubro no han podido enfrentar esta situación, explicó la vocera de la Cámara de Empresas de Cannabis Medicinal de Uruguay, Andrea Kruchik.
La industria cannábica en Uruguay, por su parte, es exigente en términos de inversión de capital, lo que hace que se necesite un enfoque a largo plazo para obtener resultados, destacó Kruchik.
Aunque el mercado internacional ha mostrado interés, las limitaciones regulatorias para el acceso al cannabis medicinal y la falta de competitividad han dificultado la comercialización a nivel global, agregó la representante de la gremial. Kruchik explicó además que tiene una agenda agitada en términos de empresarios del exterior interesados en invertir en Uruguay, a los que debe aclararles esta situación.
A pesar de tener una ley aprobada, la normativa todavía no se ha completado, lo que impide su desarrollo en el mercado local y perpetúa un mercado negro, dejando a muchas pymes en una situación vulnerable, desarrolló Kruchik.
Para la vocera de la cámara que nuclea empresas de la industria cannábica, el informe que publicó recientemente Uruguay XXI no es del todo fiel, ya que no aclara, por ejemplo, que el país se ha vuelto “poco competitivo”, debido a los altos costos y la falta de voluntad para agregar valor al producto.
“Es imposible competir” en el mercado internacional, indicó Kruchik. “Mientras a Uruguay le cuesta US$ 2 producir y colocar una flor medicinales con alto THC*, en Europa se puede llegar a vender a US$ 1,4, a Sudáfrica le cuesta US$ 1 —con empaquetado final— y a Colombia centavos de dólar”, detalló.
La vocera expresó que en la actualidad solo se puede exportar flor de cáñamo —materia prima—, lo que impide generar productos elaborados o servicios vinculados a la industria, como el turismo cannábico.
Uruguay XXI
Para superar estos desafíos, Kruchik propone dos acciones clave para impulsar la industria: completar la regulación del acceso al cannabis medicinal para generar fuentes de trabajo y aprobar una ley que permita el turismo cannábico para igualar derechos entre los ciudadanos uruguayos y los turistas.
Uno de los empresarios argentinos que ha apostado en esta industria en Uruguay, el argentino Facundo Garretón, coincidió con Kruchik sobre la situación internacional del rubro. Garretón es parte de la compañía YVY Life, que llevó adelante varias inversiones en la industria cannábica uruguaya.
En Uruguay “no se han realizado modificaciones en la regulación del cannabis en los últimos años”, dijo. El empresario destacó que, a pesar de la demanda existente tanto en el ámbito medicinal como en el de uso adulto, las regulaciones en Uruguay han avanzado de manera muy lenta, lo que ha generado obstáculos para el desarrollo del sector.
Al ser consultado sobre las razones que explican la lentitud en actualizar la normativa de la industria, Garretón atribuyó esta situación a la “burocracia estatal” y a la “lentitud para tomar decisiones” políticas al respecto. Afirmó que Uruguay no ha regulado aspectos clave de la cadena de valor productiva, como la fabricación de alimentos, cosméticos o bebidas a base de cannabis. Según el empresario, el país se ha quedado solo con la regulación básica que permite el cultivo y venta de la materia prima, sin desarrollar oportunidades de valor agregado.
Uruguay XXI
Empresas quebradas
“La cadena de valor del cannabis en Uruguay se compone de un centenar de proyectos que concentran 120 licencias en diversas actividades”, asegura el informe de Uruguay XXI. El documento agrega que existen 58 empresas habilitadas por el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca para cultivar cáñamo. Por su parte, hay 10 empresas que poseen licencias para comercializar estos productos.
Además, existen 39 proyectos en el mercado medicinal, investigación y recreativo habilitados por el Instituto de Regulación y Control del Cannabis (Ircca).
Sin embargo, las empresas de la industria están en una seria situación. Según supo Café & Negocios con fuentes del sector existen, al menos, cuatro empresas que fueron a la quiebra. La más relevante es Boreal, una planta de procesamiento de cáñamo medicinal ubicada en Salto, que inauguró el presidente de la República, Luis Lacalle Pou en 2020. Según informó el diario local Cambios, alrededor de 40 personas quedaron sin trabajo luego de que la empresa no pudiera continuar con su operativa.
A esta compañía se le sumaron otras menores que también quebraron, como CPlant y Cannabhanga. A su vez, Selenio Nueve está en serios problemas, detallaron fuentes de la industria.
(*) En una primera edición de la nota, se indicaba que Uruguay era poco competitivo en la producción y exportación de flores de cáñamo, cuando debió decir que esto sucede con las flores medicionales.