24 de julio de 2020 5:03 hs

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Algunos títulos para lo que queda del invierno

Quiero empezar este bloque de recomendaciones con el libro que acabo de terminar. El mes pasado les dejé el comienzo de Bonsai, del chileno Alejandro Zambra, y ahora me veo en la tentación de dejarles un fragmento de Poeta chileno, su último título y que acaba de llegar a librerías. Prefiero, de todos modos, que lo descubran por su cuenta; Zambra volvió, con esta nueva novela, a conmoverme con una historia de familias, paternidad, poetas y amores perdidos que es tan mundana y corriente, como bella y encantadora.

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Mientras leía Poeta chileno, estuve picoteando también Sombras rusas, de la argentina Liliana Villanueva, un libro que me compré hace tiempo y que tenía anclado a la mesa de luz. Sombras rusas es una crónica larga sobre su estadía como residente en Moscú, en un momento en que las cenizas de la URSS todavía humeaban. Villanueva es muy buena transmitiendo sensaciones, olores, rostros en la calle, paisajes, y este libro no es la excepción.

Sigo en esta parte del hemisferio. De hecho, me vengo a Uruguay, porque no quiero dejar de recomendarles Los que nunca olvidarán, la última novela de Fernando Butazzoni. Salió hace un par de semanas y es una reconstrucción fascinante de lo que sucedió en el único ajusticiamiento a un ex general nazi que tuvo lugar en el país. Pasó en 1965 en una casa de Shangrilá y fue una venganza clave para el Mosad, Israel y Alemania. Les dejo la entrevista que le hice a Butazzoni a raíz del libro hace algunos días en este link.

¿Hay muchos seguidores de Pedro Mairal por acá? Debo decir que no sentí lo mismo que todo el mundo al leer La uruguaya –que, creo, es bastante livianito–, pero sí me gustó Maniobras de evasión, una recopilación de textos breves y artículos que lo muestran, me parece, como un autor mucho más auténtico y en busca de una voz propia.

Ahora sí me voy de Sudamérica y cruzo el Pacífico hasta Japón. No, no voy a recomendar nada de Haruki Murakami, que me gusta pero no es el momento; el nombre que les quiero traer es el de la escritora Banana Yoshimoto. Hace unos años me crucé con el libro Lagartijas  y de inmediato tuve una especie de flechazo. ¿Les pasó alguna vez? La cuestión es que me puse a leerlo y me encontré con una colección de cuentos hermosos, que hablan de la melancolía de las grandes urbes niponas, que muestran las aristas de una cultura que nos es lejana y que está envuelta en un halo onírico que te deja en trance. Lagartija marida a la perfección con los días grises del invierno.

Hablando de cuentos, creo que nunca recomendé uno de mis favoritos: Once cuentos del Klondike, de Jack London. Pocos autores logran transmitir, como hizo London, la violencia invernal del Yukón, la crudeza de esa vida entre indígenas, inuits, trineos, buscadores de oro y jaurías de lobos. El silencio blanco, Encender un fuego y Bâtard son sensacionales. Termino esta sección con un el comienzo de este último cuento.

“Bâtard era un demonio. Esto se sabía en todas las tierras del Norte. 'Engendro del infierno' lo llamaban muchos, pero Black Leclere, su amo, le eligió el infamante nombre de Bâtard. Ahora bien, Black Leclere también era un demonio, y los dos hacían buena pareja. Y hay un dicho que dice que cuando dos demonios se juntan el resultado es el infierno. Eso era de esperar y, por cierto, fue lo que pasó”.

Entre libros: Gonzalo Baz presenta sus lecturas

Además de ser escritor (Animales que vuelven, 2017) y librero, Gonzalo es uno de los responsables de la editorial independiente Pez en el hielo, que está en el ruedo hace algunos años y que se destaca por darle voz a autores emergentes y tener un diseño cuidado –sus ediciones son, de verdad, coleccionables–. Al vivir rodeado de libros y literatura, era una buena idea invitarlo a ser parte del Qué leen los que leen de julio. Y, la verdad, no andábamos nada desencaminados porque sus elecciones son más que interesantes.
  • ¿Cuál fue el último libro que te dejó una huella?
    El último libro que me impactó fue Claus y Lucas, la trilogía de  Agota Kristof compilada por Libros del Asteroide. Está compuesto por tres novelas que siguen la vida de dos hermanos abandonados por su madre durante la guerra y puestos en manos de su abuela. La prosa es fría y directa como la piña en la boca que un niño le da a otro en la foto de tapa. La tercera novela del volumen es casi un ensayo sobre las relaciones entre memoria y escritura, sobre lo difícil que es narrar la historia propia. Me lo devoré en el verano y hasta ahora siento las réplicas de esa lectura.
  • ¿Qué estás leyendo ahora?
    Últimamente leo varias cosas al mismo tiempo. En este momento estoy terminando de leer Contra Amazon, de Jorge Carrión. Un libro compuesto por diecisiete crónicas que rescatan a las librerías y bibliotecas como generadoras de experiencia frente a la cultura algorítmica de Amazon y otras plataformas. También leo a Mario Ortiz, autor argentino que no conocía y que me recomendó un amigo. Cada uno de sus libros es un volumen de lo que él llama Cuadernos de lengua y literatura. Ahora estoy con el volumen XVIII que publicó Eterna Cadencia hace seis años. Se parece más a un cuaderno de notas y registros experimentales que a una novela. Me siento muy identificado con el tipo de escritura fragmentaria que propone.
  • ¿Qué libros esperan en tu mesa de luz?
    En mi mesa de luz tengo una montaña de libros. Probablemente lo próximo que lea son los libros que compré en el Sancochazo (feria de editoriales independientes) del sábado pasado: Poesía sin tierra. Cartas de una investigación, de Estefanía Pagano Artigas (Editorial Factor 30). Borrasca, del colombiano Hebert Rodriguez editado por La Kiosquera y ¿de qué sirve una casa?, de Andrés Olveira (Yaugurú).

Memorias, testimonios, biografías, recuerdos

Hace algunos días alguien en Twitter pidió recomendaciones de biografías. Yo aporté con dos que me salieron en el momento, pero después me quedé pensando que fueron muchas las biografías (o memorias o testimonios) que en los últimos años han marcado mis lecturas y que me dejaron ratos placenteros. Creo que una vida bien contada puede ser casi tan atrapante como una ficción, así que acá van algunos títulos recientes que, espero, les sean de interés.

  • Antes que anochezca: la autobiografía del escritor cubano  Reinaldo Arenas. Es un relato crudo de las persecuciones a los homosexuales después de que Fidel Castro tomara el poder de la isla, y también un diario de exilio del autor. La tristeza puede ser hermosa y estas memorias son la prueba.
     
  • George Lucas: Una vida: el biógrafo  Brian Jay Jones desgrana la vida y obra del creador de Star Wars Indiana Jones. Es una biografía bastante tradicional, pero gustó mucho más de lo que pensé que iba a gustarme.
     
  • Éramos unos niños: memorias de  Patti Smith. Aproveché a leerlo cuando vino a tocar a Montevideo el año pasado y no decepcionó. Me fascina todo lo que sucedió en el hotel Chelsea de Nueva York en los años 70 y Patti me habló de eso y más: su infancia, sus inicios en el arte, la intensa amistad con el fotógrafo Robert Mapplethorpe, la contracultura en movimiento, la vida en la cornisa.
     
  • Magnetizado: el argentino  Carlos Busqued se mete con la vida del asesino de taxistas Raúl Melogno. Una escabrosa radiografía del mal que te deja boquiabierto.

  • Amor y anarquía: de  Martín Caparrós. Otra figura argentina, esta vez la anarquista María Soledad Rosas, que se vinculó, por amor, con el movimiento squatter en Turín. Imposible de soltar. De lo mejor que leí de Caparrós.
     
  • París era una fiesta: las memorias de  Ernest Hemingway en París. Leerlo te transporta sin escalas a una época y un lugar en el que de lo único que se trataba la vida era de pasarla bien, escribir en cafecitos parisinos, leer todo el día, ir a fiestas literarias hasta altas horas de la madrugada y tomarse unas cuantas copas con los integrantes de la Generación Perdida. Lleno de anécdotas y pasajes divertidísimos, es mi favorito de Hemingway.
     
  • Mientras escribo: no me podía olvidar de las memorias del rey,  Stephen King. A medio camino entre una autobiografía y un manual de escritura, es esencial para entender a uno de los escritores más importantes de la época contemporánea. Ideal para escritores, lectores y todos los que alguna vez hayan tenido una historia de este señor en las manos.

La librería del mes: Diomedes Libros

Camilo dos Santos
La primera vez que escuché hablar de ella fue en un taller de escritura. Un compañero escribió una crónica y eligió la frase “Hay un derrumbe en el fondo” para empezar su texto. No sé por qué, pero me quedó resonando y no creo que haya una mejor manera de describir a esta librería liderada por Jorge Artola desde hace ya varios años: como un enorme laberinto plagado de montañas de libros en las que en cualquier momento puede suceder una avalancha. Pero esas montañas, además de pintorescas, guardan varios secretos –como lo explica esta genial nota que Martín Otheguy publicó hace un tiempo en Montevideo Portal– y es por eso que Diomedes Libros (Bv. España y Pablo de María, Montevideo) es la ganadora del todavía nada prestigioso pero sí muy simpático Premio Epígrafe a la Librería del Mes.

Una nueva colección y una despedida

Para el final, no quería dejar pasar la noticia de una nueva colección de libros ilustrados para niños y adultos que Luisina Ríos, gran amiga de la casa, editó para Lumen. Son cuatro tomos creados por ilustradores uruguayos –Leandro Mangado, Sabrina Pérez, Claudia Prezioso y Sebastián Santana Camargo– los que componen la colección Komorebi y que se pueden encontrar en librerías. Algunos tienen diálogos, otros están compuestos únicamente por ilustraciones, pero todos son muy bellos. 

Me despido con el epígrafe de  Mañana tendremos otros nombres, de Patricio Pron, una gran novela de amor que elige empezar con una frase de otra gran novela de amor:

En su año cuarenta y tres de vida, William Stoner aprendió lo que otros, mucho más jóvenes, habían aprendido antes que él: que la persona que uno ama al principio no es la persona que uno ama al final, y que el amor no es un fin sino un proceso a través del cual una persona intenta conocer a otra.

John Williams, Stoner 

 

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