11 de abril de 2011 18:59 hs

El gobierno estadounidense insiste en culpar a "unos pocos" de los abusos contra presos iraquíes, pero nuevas revelaciones apuntan a altos mandos y a la política de detenciones. El mensaje oficial de la Casa Blanca es que los casos de tortura son una "excepción" y no una práctica generalizada, como alegaron tanto el presidente George W. Bush como el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld.

La última revelación proviene del periódico Washington Post, que en su edición electrónica de este domingo afirma que el Pentágono aprobó en abril de 2003 una lista de 20 técnicas para interrogatorios de prisioneros en la base naval de Guantánamo (Cuba), donde hay unos 600 detenidos, de los que sólo dos han sido acusados formalmente.

Directrices similares a las de Guantánamo fueron aprobadas para ser utilizadas en algunos detenidos en Irak, a los que se considera que pueden aportar información valiosa por ser sospechosos de actos de terrorismo o por estar supuestamente vinculados a grupos de insurgentes, revela el Washington Post.

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Turki sostiene que todavía la semana pasada hubo maltratos a los presos y declara que en noviembre pasado comunicó su "inquietud" al administrador de EEUU en Irak, Paul Bremer, pero entendió que "él no tenía el poder para pedir a los militares que cambiasen sus métodos".

Bremer, como otros miembros del gabinete de Bush recibieron los informes de la Cruz Roja durante este período, que describían casos de humillaciones, agresiones y uso excesivo de la fuerza, como ha revelado esta semana su presidente, Jakob Kellengerger. La Cruz Roja ha sido la única organización que ha podido visitar los centros de detención de EEUU en Irak, pero no hace públicas sus conclusiones, sino que se las comunica al país implicado de forma privada.

Sabrina Harman, una soldado de los seis acusados hasta ahora de los malos tratos en la cárcel de Abu Gharib, afirmó, en un correo electrónico que envió desde Bagdad al diario "The Washington Post", haber actuado bajo instrucciones directas de militares de inteligencia.

Las organizaciones de derechos humanos también han protestado el tratamiento de los prisioneros en las bases estadounidenses en Afganistán y en Guantánamo (Cuba). De hecho, algunos críticos acusan a Rumsfeld de crear un sistema de detención que viola el derecho internacional y que no está sujeto a supervisión independiente con el objetivo de obtener información de los prisioneros.

(EFE)

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