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1 de diciembre 2023 - 14:12hs

Más de 50 años después de la última misión Apolo, Estados Unidos volverá a intentar el próximo 25 de enero el descenso de una nave espacial en la Luna, según anunció John Thornton, director general de la empresa estadounidense Astrobotic, que podría convertirse en la primera compañía privada en lograr esta hazaña.

El módulo de aterrizaje lunar, llamado Peregrine, no llevará a nadie a bordo, pero transportará cinco instrumentos científicos de la NASA, con lo que se quiere estudiar el entorno lunar como preparación para sus misiones tripuladas Artemis, cuyo primer desembarco está previsto para 2025.

Hace varios años, la agencia espacial estadounidense decidió contratar a empresas estadounidenses para enviar experimentos científicos y tecnologías a la Luna en el marco del programa Servicios Comerciales de Carga Útil Lunar (CLPS, por sus siglas en inglés), contratos a precio fijo que deberían contribuir a desarrollar la llamada “economía lunar” y proporcionar un servicio de transporte a costo menor.

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"Uno de los mayores retos de lo que estamos probando acá es intentar un lanzamiento y un aterrizaje en la superficie de la Luna por una fracción de lo que costaría de otra manera", declaró en rueda de prensa el jefe de la empresa, con sede en Pittsburgh, en el este de Estados Unidos.

"Sólo la mitad de las misiones que se enviaron a la superficie de la Luna fueron exitosas", aseguró. "Es ciertamente un reto abrumador. Voy a estar aterrado y emocionado al mismo tiempo en cada etapa", declaró el presidente de Astrobotic, firma fundada en 2007.

El despegue está previsto desde Florida y el módulo Peregrine será llevado a bordo del vuelo inaugural del nuevo cohete Vulcan Centaur, desarrollado por el grupo industrial United Launch Alliance.

La sonda tardará "unos días" en alcanzar la órbita lunar, pero tendrá que esperar a alunizar que las condiciones de luz en el lugar de destino sean las adecuadas, explicó Thornton. El descenso será autónomo, sin intervención humana, pero estará supervisado desde el centro de control de la empresa.

Según lo programado, el Peregrine alunizará en Sinus Viscositatis, un sitio adyacente a los Domos Gruithuisen, un enigma geológico a lo largo del límite entre el “mar” y las tierras altas en el borde noreste del Oceanus Procellarum, u Océano de las Tormentas, la mancha oscura más grande de la Luna.

El segundo vuelo de Astrobotic está programado para alunizar en el Polo Sur en 2025 utilizando el módulo de aterrizaje lunar Griffin, un rover alimentado por energía solar y baterías capaz de atravesar terrenos permanentemente sombreados y que caracterizará la distribución y el estado físico del agua polar para evaluar la potencial utilización de recursos in situ.

La start-up japonesa Ispace ya había intentado convertirse en la primera empresa privada en alunizar, pero la misión acabó en un accidente, un proyecto en el que también fracasó Israel en 2019, por lo que hasta ahora sólo alunizaron con éxito Estados Unidos, Rusia, China y, más recientemente, India.

Además de Astrobotic, la NASA firmó contratos con otras empresas, como Firefly Aerospace, Draper e Intuitive Machines. Esta última despegará en un cohete de SpaceX en enero.

Con su programa Artemis, la NASA espera establecer una base en la superficie de la Luna para comenzar a desarrollar la “economía lunar”; es decir: la exploración de los recursos potenciales, que pueden abarcar materiales procesables. Además, la agencia apuesta a que una base permanente pueda facilitar la exploración del espacio profundo.

 

(Con información de AFP y la NASA)

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