26 de septiembre de 2014 8:16 hs

Después de apuntar a objetivos militares y territoriales en los primeros días de ofensiva, las fuerzas de la coalición internacional liderada por EEUU bombardearon ayer campos petroleros y refinerías que estaban en poder del grupo yihadista Estado Islámico (EI).

Desde que se anunció la intervención en Siria, que se sumó a la que ya se estaba llevando a cabo en Irak, los insurgentes del EI han sufrido bajas militares y, ahora, fueron atacados en el corazón de sus finanzas.

Durante la tercera noche de bombardeos en el territorio sirio, la alianza internacional entre otros objetivos tuvo instalaciones de crudo en las provincias nororientales de Al Hasaka y Deir al Zur.

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Washington anunció que llevó a cabo, junto a sus aliados árabes, un total de 13 ataques con cazas y aviones no tripulados contra 12 refinerías en poder del EI en “zonas remotas” en el este de Siria.

El petróleo de los campos y refinerías que controla el EI en Siria e Irak es una de las principales fuentes de ingresos de esta organización, que a finales de junio proclamó un califato en ambos estados, donde ha conquistado amplias partes de su territorio.

Según fuentes rebeldes sirias consultadas por EFE, los yihadistas hacen negocio con el crudo a través de intermediarios, como contrabandistas y dueños de gasolineras.

Para el portavoz de la principal formación política kurdo-siria, el Partido de la Unión Democrática (PYD, en sus siglas en kurdo), Nauaf Jalil, los extremistas han vendido el petróleo a bajo precio a todo aquel que le interesara comprarlo dentro de Siria, bien fueran los insurgentes o el propio régimen de Bachar Al Asad. En tanto, para voceros del Ministerio sirio de Petróleo, el principal cliente es Turquía.

Para la investigadora del instituto Chatham House de Londres, Valérie Marcel, hay multitud de refinerías que producen entre 5 y 50 barriles diarios (bd), y las que fueron bombardeadas solamente producen un total 500 de bd.

Pero según el militante Leith al Deiri, de Deir Ezzor, “la extracción en los campos petroleros ha cesado casi totalmente desde el inicio de los bombardeos”.

Sin embargo, otro militante, Rayan al-Fourati, huido recientemente de Deir Ezzor, indica que los yihadistas mantienen en actividad los campos petroleros y gasíferos, las centrales eléctricas y las represas, que controlan al pagar un suplemento de salario a los empleados de estas infraestructuras, que siguen además recibiendo dinero del gobierno sirio.

Algunos empleados decidieron quedarse en sus puestos después de “haber recibido garantías (del EI) de que no se les haría daño”.

No se puede saber cuánto dinero recauda el EI con la venta ilegal de petróleo, ya que no se sabe el precio al que vende el barril, aunque este es seguramente inferior al precio de mercado, que oscila en torno a los US$ 100.

Las tarifas oscilan entre US$ 20 y US$ 55 el barril, lo que supondría unos ingresos de entre US$ 1 millón y US$ 3 millones diarios, según las estimaciones.

El rey Abdalá II de Jordania afirmó recientemente que los yihadistas de EI podían “producir en un año hasta US$ 1.000 millones en productos petroleros derivados, lo que significa que podrán pagar a muchos combatientes extranjeros y adquirir armas”.

A fines de julio, los 15 países del Consejo de Seguridad advirtieron contra cualquier compra de petróleo a grupos con el EI, o el Frente Al-Nosra (rama siria de Al Qaeda), ya que podría acarrear sanciones.

“Tales operaciones constituyen un apoyo financiero a los terroristas y podrían generar sanciones”, advirtió el Consejo de Seguridad. (Basado en agencias)

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