Reflexiones liberales > REFLEXIONES LIBERALES / RICARDO PEIRANO

Estamos trabajando mal

La economía crece al 3% anual y la inflación se ha moderado, pero mirando al mediano y largo plazo las cosas no son tan agradables

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17 de diciembre de 2017 a las 05:00

La economía crece al 3% anual, la inflación se ha moderado, y eso genera en filas del gobierno y del partido de gobierno cierto grado de complacencia, sobre todo mirando al corto plazo, es decir, al mantenimiento del grado inversor y a las elecciones próximas que son el gran objetivo. Mirando al mediano y largo plazo las cosas no son tan agradables: el déficit fiscal sigue estable en el rango del 3,5% (no ha subido pero tampoco ha bajado pese a los tres ajustes fiscales, abiertos o encubiertos en tarifas), el desempleo ha crecido poco pero se han perdido más de 50 mil puestos de trabajo en los últimos dos años. Y ni hablemos del tema educación, donde nos agarramos la cabeza de lo mucho que se habla y de lo poco que se hace.

De afuera nos ven bien, se coloca deuda con facilidad, el país goza de crédito sobre todo por su trayectoria de buen pagador, vienen inversiones importantes como UPM (o hay chance de que vengan si hacemos las cosas bien). Pero no estamos trabajando bien de cara al futuro. Lo ocurrido esta semana en el Parlamento con el tema de los cincuentones y con la reestructura del BROU muestran que cada vez es más difícil encontrar soluciones idóneas a temas que tienen una cierta complejidad. Para no decir nada de la falta de apoyo parlamentario a un TLC con Chile, firmado por el presidente Vázquez con la presidenta Bachelet. Duerme el sueño de los justos o espera que la Mesa Ejecutiva del Frente Amplio resuelva qué hace con esa patata caliente que firmó el presidente. No es buena forma de trabajar.

Tampoco lo es la que se empleó en el tema de los cincuentones. Había una propuesta de 2012, presentada por el BPS, presidido entonces por el actual ministro de Trabajo, Ernesto Murro, que tenía un costo de US$ 1.200 millones. En su momento no se le prestó atención. Ahora se acaba de aprobar una propuesta con un costo de US$ 2.500 millones y estuvimos a un tris de aprobar otra con un costo de US$ 3.700 millones, que fue la originalmente enviada por el propio Poder Ejecutivo.

Luego de peleas pírricas en la coalición de gobierno que tuvieron al ministro Astori con un pie fuera del gabinete si no se cambiaba el proyecto, se logró un "consenso" y se redujo el costo financiero. Pero con un costo mayor que fue el cambio injustificado e innecesario de las reglas de juego a las AFAP. En cuanto a los cincuentones se impide que la elección se realice en el momento de jubilarse, como había propuesto acertadamente el MEF, se crea un fideicomiso para administrar los fondos de ese colectivo cuyo costo no se conoce y, lo que es más grave, se topean las comisiones de las AFAP, cosa que no figuraba en el proyecto original y que nada tiene que ver con el problema a solucionar: es simplemente una patada al sistema previsional que puede terminar desvirtuándolo y provocando una restricción de la competencia y a la oferta para el trabajador. Lo curioso es que en el gobierno todos quedaron contentos: unos porque se bajó el costo, aunque no tanto como se hubiera conseguido en 2012, y otros porque se les dio una severa patada a las AFAP privadas. Tremenda manera de legislar y velar por los intereses del país.

Por último está la reestructura del BROU, absolutamente necesaria como la de tantos sectores por la disrupción digital, que es mirada con recelo por la bancada del gobierno, y rechazada por la bancada opositora y por el sindicato bancario. En la reunión de la Cámara de Diputados, Jorge Polgar, presidente del BROU, dijo algo tan sensato como que "el plan 2020 ubica al cliente en el centro de la atención del banco". Es algo que seguramente dijo (e hizo) Steve Jobs y por lo cual Apple es la compañía con mayor valorización bursátil del mundo. Es algo que dice, hace y practica la Amazon de Jeff Bezos, donde el cliente siempre tiene la razón. Y por ello, Amazon se está comiendo todos los mercados.

Los únicos que no quieren que el cliente esté en el centro de la atención son políticos o sindicalistas que nunca manejaron una empresa y que piensan que el BROU debe ser una especie de gran rey Midas, que convierta en oro todo lo que toque y que así pueda cumplir con una cantidad de fines sin preocuparse por eficiencia y sustentabilidad. Y aunque ahora la bancada de gobierno se mantuvo callada, es claro que tiene una agenda para ordeñar lo más posible al BROU, como ya ha hecho vía Fondes y otros inventos similares.

De modo que si bien a corto plazo los vientos son favorables, la forma de trabajo del gobierno está llevando a tomar decisiones inconvenientes que perjudicarán al país en el futuro. Y eso, vuelvo a repetir, sin tocar el tema educación, del que ya no se habla.

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