"¿Está el primer ministro despertando?" se preguntaba la prensa israelí el martes ante la ausencia de noticias sobre el estado de salud del primer ministro, que sufrió una grave hemorragia cerebral el 4 de enero.
Por órdenes del centro médico los doctores que le atienden se niegan a hablar con la prensa, ya que "no existen cambios significativos en el estado de salud del primer ministro".
"Dudo de que salga del coma, al menos a corto plazo, porque no ha habido demasiadas reacciones hasta ahora. Para una persona que no está recibiendo ningún tipo de anestesia es bastante sospechoso", declaró a la AFP Cecilio Barak, experto médico de Tel Aviv.
"La lágrima de Sharon", tituló Yediot Aharonot, refiriéndose a la supuesta emoción que los familiares creyeron ver en los ojos del dirigente.
Los expertos médicos coinciden en que en estos casos es difícil romper las ilusiones de una familia, que está esperando cualquier mejoría, por pequeña que sea, y la interpreta rápidamente como un signo de que está recobrando consciencia.
El martes, el jefe de gobierno aseguró que pretende negociar con el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abas, tras estos comicios, siempre y cuando éste se comprometa a desarmar a los grupos radicales.
El responsable israelí, que liderará el partido Kadima fundado por Sharon en las legislativas de marzo, subrayó que Israel sigue apoyando la Hoja de Ruta (plan de paz internacional para la región), pero recordó que Abas debe comprometerse a desarmar los grupos radicales, comenzando por Hamas.
En un encuentro con el ministerio de Asuntos Exteriores de España, Miguel Angel Moratinos, Olmert también pidió ayuda a Europa para lograr que Hamas deponga las armas, independientemente de su entrada al Parlamento palestino tras las elecciones del 25 de enero.
La ciudad cisjordana, en la que 600 israelíes conviven con la población palestina, es zona militar cerrada desde el lunes y los colonos que ocuparon un mercado palestino hace algunos años serán desalojados.
(AFP)