El gerente de la empresa Calvase, ingeniero agrónomo Guillermo Rovira, aseguró que faltarán semillas forrajeras en el otoño y se tendrá que importar. Hacer una pradera costará unos U$S 250 por hectárea.
“El panorama está complicado. Hoy tenemos disponibilidad de semillas pero sabemos que será por poco tiempo y no alcanzarán para todos los productores. Pensábamos que iba a ser una zafra muy difícil. En semilla forrajera de producción nacional nos situamos en uno de los años con menor producción en la historia”, indicó.
“Será un año en el que la semilla se va a terminar muy temprano. Recomendamos que el que tenga resuelto hacer algo trate de hacer las reservas y se asegure la semilla. Las que se van a terminar antes son las que se van a sembrar primero. Hay una gran demanda por avena y todo lo que son verdeos. Las praderas que se siembran más tarde también se terminarán pronto porque las semillas de esas variedades son muy pocas. El panorama no es muy bueno”, dijo Rovira.
Implantar una pradera con una mezcla clásica de semilla costará entre US$ 80 US$ 90 más el costo del fertilizante. En total se situará cerca de los US$ 250. “Va a salir más barata que el año pasado, no por las semillas cuyo costo será más alto sino porque hubo una baja muy importante en el precio del fertilizante y el combustible. El año pasado el costo de una pastura era de US$ 400 de los cuales más de US$ 200 eran por fertilizantes”, explicó.