La frase del título bien podría funcionar para cualquier película, pero en ese género llamado biopic donde el cine se ocupa de la vida de personajes famosos en diferentes áreas de la actividad humana, parece que las aguas se dividen entre grandes obras para el recuerdo y otras dignas del mejor olvido, tanto en su realización como en la taquilla.
El director Dahan se defendió aduciendo que no pretendió filmar una biografía sino un momento particular de la vida de Kelly, cuando tuvo una crisis de identidad y dudó si seguir fungiendo como la esposa de Rainiero, encarnado por el actor Tim Roth.
El papel protagónico lo tiene Nicole Kidman, una actriz con pasta e indudables recursos, pero que ha encabezado algunas superproducciones que terminaron en la nada, como Australia.
Como en vida, la princesa de Mónaco sigue envuelta bajo un manto de glamour, tragedia y susceptibilades. Grace of Monaco participa fuera de competencia, pero hay dos biopics que van por la Palma de Oro este año. Ellas son la británica Mr Turner y la francesa Saint Laurent (ver Filmes).
Tijeras y pinceladas
“Quise hacer un filme sobre la personalidad de Turner, pero eso no significa nada por sí solo. Quise saber quién era él, cómo era y cómo hizo lo que hizo. Todas esas respuestas deben ser exploradas, porque era un hombre tan complejo”, dijo el director Mike Leigh en una entrevista con el canal de la Tate Gallery.
La calidad plástica de Turner y la cinematográfica de Leigh están fuera de duda, lo que augura un buen resultado.
Por su parte, la biografía de Yves Saint Laurent estaba en el debe de la cinemotografía francesa. Bertrand Bonello se enfrenta a una figura también polémica, que representa una de las cimas del diseño de su país en el siglo XX. Entre el reparto femenino está Lea Sedoux, quien brillara en La vida de Adele.