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Fotógrafos en la mira: los últimos acusados

La semana de la moda masculina de París comienza en el medio de una tormenta luego de que varios modelos denunciaran a los fotógrafos Mario Testino y Bruce Weber por acoso sexual

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15 de enero de 2018 a las 19:30

Piense en fotografías icónicas de personalidades de la cultura popular de las últimas décadas, imágenes que vio decenas, cientos de veces, retratos inmortales que no sabe quién tomó pero que, seguro, recuerda. Piense, por ejemplo, en Diana de Gales en blanco y negro, el mentón sobre las manos, los ojos delineados, la mirada confiada. O, tal vez, en su hijo Guillermo con la sonrisa de publicidad de pasta de dientes junto a su mujer y los dos niños; los cuatro perfectos, preciosos con el verde inglés estampado en el fondo; el cuadro moderno de la felicidad. O, por qué no, en Jennifer Aniston como si recién hubiese salido de su cama, el rostro iluminado, la camisa blanca, impecable, abierta, entre sexual y sensual. ¿De quién es ese ojo? ¿De quién es la mirada afilada capaz de captar la luz irrepetible? La repuesta: Mario Testino.

Piense ahora en la furiosa década de 1990. Recuerde las campañas de Calvin Klein. Aquellas en las que Kate Moss aparecía abrazada a Mark Wahlberg, ambos con el torso desnudo y solo vestidos por unos jeans y ropa interior blanca, de algodón que surgía con sutileza por debajo. O las de Versace con esos colores rabiosos y todas las modelos que serán recordadas siempre por ser mucho más que eso. Y, en este caso, el nombre, el artífice, el genio del lente es Bruce Weber.

La industria de la moda –con sus campañas, sus tapas de revistas y sus editoriales– lleva décadas celebrando a distintos fotógrafos. Testino y Weber son, probablemente, dos de los nombres más valorados por los que hoy hacen y deshacen dentro del mundillo del lujo y la belleza. La directora de Vogue Estados Unidos, Anna Wintour –tal vez el nombre más influyente y poderoso a la hora de decidir quiénes son los personajes, diseñadores, marcas a las que hay que prestarles atención– se quedó, de pronto, sin dos pares de ojos vitales para las páginas de su publicación, valorado por muchos como la biblia de la moda.

El sábado The New York Times publicó un extenso artículo con este título "Modelos hombres dicen que Mario Testino y Bruce Weber se aprovechaban sexualmente de ellos". En el artículo 15 modelos (algunos de ellos ya retirados) que trabajaron junto a Weber en algunas de sus campañas de moda declararon que el fotógrafo los hacía desnudarse innecesariamente y que tenía actitudes sexuales coercitivas.

En el caso de Testino los denunciantes son 13 modelos y asistentes. Ryan Locke –protagonista de campañas y desfiles de Gucci, Donna Karan y Nautica– fue crudo en sus declaraciones sobre Testino. "Era un depredador sexual", dijo el ex modelo. Varios de los incidentes que tuvo Locke con el fotógrafo peruano ocurrieron durante una campaña de Gucci en la década de 1990. Y, como sucedió en los casos de Harvey Weinstein y Dominique Strauss Kahn, el hotel tiene un papel protagónico.

Cuando Locke, en aquel momento, les contó a otros modelos que iba a conocer al artista le dijeron en chiste –como suelen decirse las verdades más inconfesables– que se ajustara el cinturón. Locke comprobó, tiempo después, que no había chiste en esa sugerencia. Según narró en The New York Times, Testino lo recibió para hacer el casting en el conocido hotel Chateau Marmont. Lo esperó de bata en su habitación. Hasta allí nada había sido demasiado grave, pero cuando Locke fue finalmente contratado para hacer la campaña de la firma italiana, en el medio de la sesión de fotos, Testino se tiró encima de él y le dijo: "Yo soy la chica y tú el chico". Locke se fue de inmediato del set.

"Debemos dejar de pretender que nosotros no sufrimos abusos sexuales", escribió el modelo Christopher Clark Cates
El asistente de Testino Roman Barrett, por su parte, dijo en la nota del diario estadounidense que el acoso sexual era una realidad constante. "Se comportaba mal en habitaciones de hoteles, en los asientos de atrás de los autos, en la primera clase del avión", declaró Barrett.

#Mentoo


En noviembre el modelo británico de 27 años Edie Campbell envió una nota al medio especializado en temas de moda Women's Wear Daily (WWD) una carta dirigida a la industria. En sus líneas denunciaba el silencio de los grandes medios frente al acoso que recibían los modelos hombres.

"Estamos profundamente conmocionados por estas acusaciones y las tomamos con mucha seriedad. A la luz de estos alegatos, no vamos a contratar nuevos trabajos de Mario Testino ni de Bruce Weber por el momento", dice el comunicado de Condé Nast.
El mensaje funcionó como una bola de nieve. Unas semanas atrás el modelo Christopher Clark Cates, de 33 años, publicó en su cuenta de Instagram un post extenso donde denunció cómo Weber le había mandado desnudarse para unos ejercicios respiratorios antes de una sesión fotográfica."Debemos dejar de pretender que nosotros no sufrimos abusos sexuales", escribió el modelo. Y terminó su post con el hashtag #Mentoo (los hombres también), en alusión a la campaña de denuncias femeninas #Metoo. Días más tarde, en una nota publicada por WWD , les pidió a las víctimas masculinas de acoso sexual que no se queden calladas.

Código de conducta


Antes de que el artículo de The New York Times se publicara el sábado, pero anticipando la tormenta que se iba a desatar en los días siguientes, Condé Nast (el gigante que publica, por ejemplo, revistas como Vogue, GQ y W) emitió un comunicado. El texto, con las firmas de Wintour y el CEO de Conde Nast Robert A. Sauerberg Jr estampadas, decía lo siguiente: "Estamos profundamente conmocionados por estas acusaciones y las tomamos con mucha seriedad. A la luz de estos alegatos, no vamos a contratar nuevos trabajos de Mario Testino ni de Bruce Weber por el momento". Además Condé Nast trabaja en un código de conducta para evitar estas situaciones en el futuro.

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I have something to say about the recent sexual accusations against Bruce Weber. I feel inclined to speak up based on his unequivocal denial of said accusations. This will not benefit my career, on the contrary, I expect it to potentially cast a negative shadow on my horizon; either way, I’m standing up • In February 2006, I got my first job as a model. Bruce Weber found images of my first test shoot online and booked me for L’Uomo Vogue. I’ll never forget pacing on my patio back in Memphis, TN as I talked to him on the phone. He detailed my future trip to Miami with all the bells and whistles; it’s safe to say, at 20 years old, I thought I’d made it • Located on his sprawling private compound, this was no small shoot. It was a handful of guys from all over the country, but none the less, we were all in the same boat. As we waited for the crew to setup, one by one we were called upstairs into a private bedroom with a balcony overlooking the ocean. I’ll never forget how cool and collected I wanted to be as my name was called. In reality, I was equally nervous and excited for my opportunity. Once in the room, Bruce asked me to shut the door behind me and told me to stand against the wall so he could shoot me in the natural light. [I’m not sure if you can imagine what it feels like to be shot by one of the most famed photographers in the world or not but simply put, as my first job, I figured I could only go up from here]. Within seconds, he asked me to take off my clothes and I immediately went from excited to questioning my existence - I’d never been so exposed in my life and to be quite honest, I was shy and unprepared. Regardless, with the weight of the room, I obliged as one can only hope for the best in such a scenario. I mean, this is Bruce Weber and considering his experience, there must be a formula to this madness. Unfortunately, as bright as the room was by an over exposed sun, an eclipse took hold in the form of Bruce’s alternative motives. He put down his camera and stood directly in front of my raw form and proceeded to lead me through his infamous ‘breathing technique’ to calm my nerves; all while making me more nervous and afraid. ↩️ Keep Reading...

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A la industria de la moda se le critica, con frecuencia, que durante años miró para el costado cada vez que explotaban casos de acoso. Parece que –pese a que los fotógrafos involucrados niegan las acusasiones– finalmente los principales actores están dando la cara frente al problema. Este martes, cuando comienza la semana de la moda masculina de París, se espera que hayan voces que se levanten para terminar así con años de indiferencia.

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