Gerardo Amarilla será el nuevo presidente de la Cámara de Diputados

El legislador del sector blanco que encabeza Luis Lacalle Pou ha ejercido una férrea oposición a la agenda de derechos impulsada por la izquierda

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21 de agosto de 2015 a las 05:00

Para los legisladores de la oposición, presidir la Cámara de Representantes es uno de los premios más importantes durante la gestión en el Parlamento. Se trata de un lugar donde pueden exponer ciertas capacidades de gestión, además de lo que habitualmente hacen al legislar y controlar al gobierno. También implica una exposición mayor a la del resto de los legisladores. Normalmente entre los 99 diputados se destacan unos pocos, ya sea por los temas que eligen tratar o bien por la llegada que tienen con los medios de comunicación. Por eso son un puñado de diputados los que tienen voz a nivel público, además de su voto en el Parlamento.

Presidir la Cámara resulta entonces un logro casi definitivo en la carrera de un legislador. Sin ir más lejos, el senador y excandidato Luis Lacalle Pou pudo avanzar en su carrera política con la visibilidad que le dio haber presidido la Cámara en el año 2011, en una elección a la interna de la bancada que no estuvo exenta de polémicas.

Desde el 1° de marzo de 2016 esa distinción será para el diputado blanco de Rivera Gerardo Amarilla, que pertenece al sector Todos. Ese grupo, que lidera Lacalle Pou, tiene por distribución proporcional que designar al presidente de Cámara para el segundo año de gestión, ya que fue el sector más votado dentro del segundo lema con más legisladores en el Parlamento.

Según supo El Observador, la resolución será adoptada en los próximos días por la bancada de Todos, pero ya es un hecho que Amarilla será el elegido. Hasta hace pocos días corría con chance una terna de legisladores. Además del diputado de Rivera, estaban con posibilidad de llegar a ese sillón el diputado por Maldonado Nelson Rodríguez, y el de Canelones Amín Noffouri. Estos dos últimos se bajaron de la candidatura una vez que observaron la ventaja con la que contaba Amarilla, explicaron fuentes del Partido Nacional a El Observador.

En filas de Lacalle Pou hay otros legisladores con más trayectoria que Amarilla, como por ejemplo Gustavo Penadés, pero la lógica de elección en la bancada nacionalista indica que se debe dar oportunidad a legisladores que no pasaron por ese cargo. Penadés ya fue presidente de Cámara en el año 2001, con 35 años.

Amarilla ha pulido un perfil radical a la hora de defender sus ideas y principios. Fue uno de los que ha levantado la voz con más fuerza en contra de la denominada agenda de derechos votada durante los gobiernos del Frente Amplio. Ha sido uno de los más críticos de la ley que despenalizó el aborto, de la regulación de la venta de marihuana, y otras leyes como el matrimonio igualitario.

Amarilla es integrante de una iglesia evangélica, y otorga una importancia relevante a la religión en su tarea política. Durante la última campaña, incluso, en su departamento pedía el voto a los ciudadanos con la promesa de cumplir con la misión divina. El legislador es autor del libro "Parlamento y fe".

Su relación con el líder blanco Lacalle Pou creció con el tiempo. Juntos, han trabajado su posición en contra a la minería de gran porte a cielo abierto. Intervinieron en la discusión por la instalación de Zamin Ferrous (Araitirí) en el interior del país, y por ese tema impulsaron interpelaciones en el Parlamento.

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