La denuncia que realizaron el viernes pasado los taxistas sobre llamados a unidades que luego fueron asaltadas es solo un ejemplo de los múltiples delitos que se pueden cometer utilizando un teléfono celular cuyo número no se sepa a quién corresponde.
También de esa manera se realizan robos a personas que son contactadas a través de sitios de ventas online, “cuentos del tío” con excusas de familiares enfermos o accidentados, transacciones con drogas y hasta secuestros.
Será la Unidad Reguladora de Servicios de Comunicación (Ursec) la que en nombre del gobierno entablará esa negociación con las empresas ANTEL, Claro y Movistar, según aseguraron a El Observador fuentes oficiales.
El planteo inicial surgió por parte del Ministerio del Interior, que advirtió que muchas prácticas delictivas se están realizando a través de este método.
El ministro del Interior, Eduardo Bonomi, dijo a El Observador que este tema es una preocupación que su cartera tiene desde hace tiempo.
“El celular es uno de los elementos esenciales del robo. Para robar y planificar hay un uso importante de los teléfonos robados y de números que no están a nombre de nadie”, manifestó el ministro del Interior.
Agregó que “muchas veces los que utilizan el prepago lo tienen por cinco días, diez días o una semana, planifican delitos y después lo dejan”.
Relató que cuando su cartera empezó a analizar el tema planteó “la necesidad de elaborar un proyecto de ley” con las cuestiones vinculadas a los teléfonos y la delincuencia.
“Después las telefónicas plantearon que no fuera por ley sino por acuerdo, pero me parece bien que se avance en esto”, dijo el ministro Bonomi.
Las compañías aún no fueron notificadas oficialmente sobre el objetivo de cambiar el sistema actual, pero el tema será abordado en breve, según las fuentes. Representantes de Claro y Movistar consultados por El Observador aseguraron no tener conocimiento del asunto.
Más medidas
Esta idea del gobierno no es la única que se llevará adelante para desestimular los delitos en los que los teléfonos móviles son protagonistas.
Desde el pasado 1º de diciembre, comenzó a elaborarse una lista de teléfonos robados. Las tres empresas comenzaron a intercambiar los códigos de terminales que se denuncian como hurtados o extraviados y proceden al bloqueo de los mismos.
A través de esta práctica, Bonomi señaló que se podrá, al menos, frenar el robo de teléfonos. “Si lo roba y no lo puede comercializar se desestimula la práctica”, dijo.
La idea también es evitar que una empresa proporcione el servicio a una persona que adquirió un teléfono robado.
Esa lista está conformada por el código IMEI de esos móviles. Ese código es un número de identificación único que tiene cada aparato. Funciona como una cédula de identidad o huella digital, ya que no hay dos IMEI iguales. Todos los celulares con chip tienen este registro de serie.
Cuando el equipo es robado o extraviado, si el dueño tiene ese número anotado, se lo comunica a la empresa y esta puede bloquear el teléfono por completo. De esta manera, aunque el ladrón cambie el chip, no podrá encender el aparato.
Esto evita, por ejemplo, que la cantidad de información que hoy guardan los equipos (información personal, casillas de correo, números de tarjetas o cuentas corrientes, dirección de domicilios o trabajos, entre otros) pueda ser utilizada en contra del dueño de los datos.
Para obtener el número IMEI se debe introducir en el teléfono los dígitos *#06#, sin oprimir la tecla “enviar”. En la pantalla aparecerá el número que tiene 17 dígitos.
Aumento
Cuando comenzó a analizarse la posibilidad de crear la “lista negra” para bloquear los aparatos, el ministro Bonomi concurrió al Parlamento a explicar el incremento de las rapiñas registrado en el primer semestre de 2001. Bonomi dijo en julio en la Comisión de Constitución y Legislación del Senado que el aumento más grande estaba “relacionado con la rapiña de celulares”.
Y al parecer, la situación va mucho más allá de Uruguay. El ministro comentó en ese momento a los legisladores que el director del Observatorio de Violencia y Criminalidad del Ministerio, Javier Donnángelo, le dijo que el robo de teléfonos “aumentó el número de rapiñas en todo el mundo y se debe a que se trata de un objeto chico, pero con cierto valor, que se lleva en la mano y se utiliza en la calle”, lo cual facilita el arrebato. Lo dijo
“Hay un uso importante de los teléfonos robados y de números que no están a nombre de nadie para cometer delitos”
“Muchas veces los que utilizan el prepago lo tienen por cinco o 10 días, planifican delitos y después los dejan”
Eduardo Bonomi
Ministro del Interior