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Haiti, Caetano Veloso y Gilberto Gil, 1993: ninguno es ciudadano

Para celebrar los 25 años del disco fundacional del modernismo brasileño, Tropicália, Caetano Veloso y Gilberto Gil grabaron Tropicália 2, un álbum que se abre con la amarga y maravillosa Haiti

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20 de febrero de 2015 a las 21:33

Es inevitable. Los versos de Haiti vienen a la cabeza cuando uno sube las escaleras hacia los pisos superiores de esa gran casona celeste que alberga a la Fundación Casa de Jorge Amado. Frente al “Largo del Pelourinho”, la vista desde la esquina domina la explanada y se extiende por encima de los techos inclinados del casco antiguo de Salvador de Bahía.

El sol de la tarde calienta los adoquines de la plaza semivacía, pero aun así se pueden imaginar los sucesos que inspiraron la canción: “una situación vivida en una fiesta de Olodum en el Pelourinho”, resume Caetano Veloso. Y sus mil palabras rapeadas sobre la percusión seca, electrónica, marcial, valen más que una imagen.

“Cuando fuiste invitado a la terraza / de la Fundación Casa de Jorge Amado / para ver desde lo alto la fila de soldados, casi todos negros / dando golpes en la nuca de malandros negros / de ladrones mulatos / y otros casi blancos / tratados como negros / solo para mostrar a los otros casi negros / (y son casi todos negros) / y a los casi blancos, pobres como negros / cómo es que negros, pobres y mulatos / y casi blancos casi blancos de tan pobres son tratados / Y no importa si los ojos del mundo entero / puedan estar por un momento posados sobre el Largo / donde los esclavos eran castigados / Hoy es un batuque, un batuque / Con la pureza de niños uniformados / de escuela secundaria en día de desfile / Y la grandeza épica de un pueblo en formación / nos atrae, nos deslumbra, nos estimula / No importa nada”.

“¿Cuál es la mejor canción de la historia?” le preguntaron a Jorge Drexler en una entrevista online colectiva del diario español El Mundo, en 2001. “Haiti, de Caetano Veloso y Gilberto Gil”, contestó el uruguayo

La denuncia social y racial que evidencia la canción desde la interminable y desoladora estrofa inicial recoge el espíritu original de la Tropicália de fines de los años de 1960. Aquel hipismo brazuca se condensó en una manifestación artística“con mensaje”, basada en las tradiciones folclóricas pero con inspiración vanguardista, crítica política y validación de la diversidad en un manifiesto libre, caótico, que fusionaba estilos desprejuiciadamente. Regreso al tropicalismo La canción compara la realidad brasileña con la de Haití, el país más pobre de América y uno de los más sumergidos del mundo; pero también el primero en obtener su independencia mediante una revolución encabezada por esclavos. “Piensa en Haití, reza por Haití. Haití es aquí, Haití no es aquí”.

Cumpliendo con cada una de esas características, Haiti se ganó su lugar como primer tema del álbum Tropicália 2, que Caetano y Gilberto Gil lanzaron en 1993, tras poco más de un año de trabajo.

¿Cómo surgió Tropicália 2? Según cuenta Caetano en la carátula del disco, que conmemora el cuarto de siglo de la edición del mítico Tropicália (1968) –unió a Caetano y Gil con Gal Costa, Tom Zé y Os Mutantes, Nara Leão y Rogério Duprat, así como los poetas Torquato Neto y José Capinan–, fue concebido inicialmente “como una forma de escaparle a otras formas de conmemoración que nos eran propuestas”.

El autor relata que el día de la fiesta de los 80 años de Jorge Amado, en el altillo que servía de camarín para muchos artistas y para muchos políticos, “frente a invitaciones para una celebración de las bodas de plata del tropicalismo en la plaza pública, con sinfónica y honras oficiales, me volví hacia Gil y le sugerí conmemorar los dos solos, haciendo un disco aparte, un disco que valiera por sí mismo como una reafirmación de la garra tropicalista”.

Gilberto, futuro ministro de Cultura del gobierno de Lula, se mostró entusiasmado con la idea. Caetano empezó a bocetar temas y Gil comenzó a arrimar sus canciones, como Baião atemporal y Tradição.

Entre esas primeras ideas figuran los gérmenes de las canciones Cinema Novo, Rap Popcreto, Haiti y Aboio, y la versión de la canción de Jimi Hendrix, Wait Until Tomorrow.

Si bien Haiti está firmada por los dos, Caetano asume la autoría casi total del tema. “Hice toda la letra y la música del estribillo, inclusio la relación tonal entre el estribillo y la armonía que acompaña a las estrofas; Gil creó el riff de guitarra que va sobre las palabras”, según detalló en el libro Sobre las letras.

Pionero hip hop

En Haiti, afirma Veloso, como en O cu do mundo (El culo del mundo), aparece una visión de la sociedad como mera degradación de la condición humana. Esas escenas de pesadilla surgen en un contexto de “permanente preocupación con la idea de Brasil”.

Caetano es etiquetado a menudo como un intelectual de primer orden y su obra es calificada de clave para la percepción cultural de Brasil desde el exterior. El cantautor lo asume como una responsabilidad y, si bien no está plenamente de acuerdo en su trascendencia como formador de opinión, reconoce que ha intentado influir en la autopercepción de sus compatriotas. Haiti es un ejemplo de esta vocación, desnudando el racismo y la prepotencia ocultos en una celebración tradicional.

Sin falsa modestia –la composición ha sido elogiada por su osadía estética– Veloso opina sobre su creación. “Creo que el abordaje en forma de rap, con un patrón rítmico diferente, la fuerza de las imágenes, la visión pionera de explicitar la no aceptación de la masacre de los 111 presos de Carandirú: en suma, el hecho de haberme anticipado a los mejores músicos y poetas del hip hop brasileño que surgieron en los años de 1990 son razones para que me guste especialmente esa composición”.

La canción compara la realidad brasileña con la de Haití, el país más pobre de América y uno de los más sumergidos del mundo; pero también el primero en obtener su independencia mediante una revolución encabezada por esclavos. “Piensa en Haití, reza por Haití. Haití es aquí, Haití no es aquí”

Casi como una elegante ironía escénica, Caetano, Gil y toda su banda (con Carlinhos Brown en percusión) vistieron de inmaculado blanco –símil frac en el caso de los cantantes– para la presentación en vivo del disco Tropicália 2 en los multitudinarios recitales realizados en Río y San Pablo en 1993.

Además del conflicto racial-social y del episodio de la cárcel paulista de Carandirú –murieron 111 presos durante un incendio-, en Haiti el autor hace referencia al conservadurismo político y religioso que defiende la pena capital y condena el aborto, la corrupción, la brecha social y la televisión chatarra que espectaculariza la mediocridad.

Menciona también a Paul Simon y su viraje estético hacia la world music, primero con el oído vuelto a África, en Graceland (1986), más tarde a Brasil, en The Rhythm of the Saints (1990).

El investigador brasileño Túlio Villaça hace un análisis interesante en el cual explica que en Haiti, Caetano y Gil recorren el camino de Paul Simon, solo que en sentido inverso; mientras que el ex Simon & Garfunkel toma como punto de partida la música estadounidense tradicional e intenta incorporar ritmos brasileños a su lenguaje, los brasileños zarpan desde Olodum para incorporar el estilo originalmente estadounidense del rap.

La diferencia, entiende Villaça, es que Caetano y Gil no caen en paracaídas en una cultura extraña y ajena, sino que “tienen un punto de apoyo que es el movimiento de hip hop brasileño, particularmente paulista, y a partir de esta referencia se construye Haiti con una mezcla de ritmos mucho más orgánica que la que obtiene Paul Simon”.

“¿Cuál es la mejor canción de la historia?” le preguntaron a Jorge Drexler en una entrevista online colectiva del diario español El Mundo, en 2001. “Haiti, de Caetano Veloso y Gilberto Gil”, contestó el uruguayo, que por entonces no había ganado Oscar ni Grammys, y que lo más cerca que había estado de Caetano Veloso –uno de sus principales referentes– había sido como telonero suyo en Montevideo.

En 2010, una desgraciada circunstancia le brindó una oportunidad artística. Radio Televisión Española (RTVE) organizó un festival solidario para colaborar con Haití, cuya capital Puerto Príncipe había sido arrasada por un intenso terremoto el 12 de enero. Drexler, junto a un seleccionado de músicos españoles, eligió hacer una intensa versión en español de Haiti. Piensa en Haití, reza por Haití. Haití es aquí, Haití no es aquí.

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