Para Michael Phelps, uno de esos deportistas que no acepta perder a nada, una medalla de plata es una derrota. Y la forma en la que el sudafricano Chad Le Clos le arrebató la dorada de los 200 metros mariposa, en la final olímpica de Londres, es lisa y llanamente una humillación. Como contrasta, también ayer el estadounidense escribió la página más gloriosa de la historia de los Juegos Olímpicos: convertirse en el máximo ganador de preseas.
Héroe en su hora trágica
Michael Phelps alcanzó el récord histórico de 19 medallas olímpicas tras sufrir una remontada en su prueba madre