El oficio de Julia, de alguna manera hay que llamarlo, le había sido legado por su madre: adivinadora, lectora del futuro o, simplemente, bruja. La madre ejerció las supuestas dotes adivinatorias con bastante suceso hasta el mismo día de su muerte ocurrida un año atrás por culpa de un golpe de presión que la tumbó luego de haberle sugerido a un cliente que no participara de negocios, ni de viajes en las próximas 48 horas.
Historia de la bruja
Esta historia sucedió en una callecita del Paso Molino y, así como me la contaron, la cuento yo.