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Hotel Convento do Espinheiro, un oasis en el Alentejo portugués

Una recorrida por el edificio y las instalaciones del hotel, que datan del siglo XV

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25 de septiembre de 2018 a las 05:03

Por Alva Sueiras

La historia tras los muros

Cuenta la leyenda que la Virgen se apareció sobre un espino ante un pastor en el corazón de la dehesa alentejana. De este lugar de devoción se erigió una capilla que por orden del obispo D. Vasco Perdigão se amplió a Convento, priorato que sería entregado a los frailes Jerónimos a mediados del S.XV. 

El Convento do Espinheiro, construido durante el reinado de Alfonso V, recibía con frecuencia las visitas devotas de miembros de la corte y la nobleza, siendo alojados en la hospedería ubicada en la finca pía. 

Llegado el S. XVIII, el Convento fue duramente profanado. La capilla fue convertida en pocilga de cerdos y la piedra que cubría la lápida del poeta, músico, arquitecto y cronista García de Resende, fue vendida y convertida en mesa de cocina.

Con la extinción de las órdenes religiosas masculinas (1834), el Convento pasó a manos del estado portugués que lo vendió a privados por una cantidad ínfima, entrando en un periodo de decadencia edilicia hasta ser adquirido por Manuel Gabriel Lopes, quien recuperaría la habitabilidad de la estancia. En el año 1999, la familia Camacho acometería la faraónica labor de recuperar todas las áreas del Convento con la finalidad de reconvertirlo en lo que hoy entendemos como uno de los hoteles de lujo más destacados del país. 

El Hotel

El histórico hotel, ubicado a apenas cuatro kilómetros de Évora (ciudad patrimonio de la humanidad integrada a la red de ciudades más antiguas de Europa), fue proyectado respetando sus características edilicias y sus activos ornamentales, incorporando hábilmente toda la suerte de comodidades propias de un cinco estrellas.

Entre sus noventa y dos habitaciones, el hotel cuenta con cuartos de decoración inspirada en el diseño característiíco de los años cincuenta, en interesante contraste con la historia que duerme en cada piedra del edificio y habitaciones de estilo clásico, que armonizan con la base renacentista del Convento. Algunas de los aposentos se encuentran en el casco antiguo y otros, en un ala agregada con vistas al jardín y terraza privada. La Suite Real D João II, antiguamente reservada en exclusiva para los miembros de la familia real portuguesa; hoy es la estancia más amplia (110 m²) y con mayores lujos del complejo.

El terreno, de ocho hectáreas de extensión, incluye un cuidado y extraordinario jardín donde se encuentra la piscina exterior, permanentemente atendida para el servicio de  toallas y bebidas, una zona de recreación infantil para el deleite de los más pequeños y canchas de tenis y paddle para los que se encuentran con ánimo deportivo. 

El spa del hotel incluye piscina interior, jacuzzi, baño turco, sauna y un amplio repertorio de tratamientos para esos días en los que el cuerpo pide mimos. Así mismo, el alojamiento cuenta con seis salas de reuniones y celebraciones con capacidades que van desde diez hasta cuatrocientas personas. 

La Iglesia Nossa Senhora do Espinheiro, integrada en el edificio, conserva vestigios renacencistas, manuelinos, manieristas, góticos y mudéjares. En ella se ofician regularmente casamientos que son celebrados en el restaurante Divinus, el corazón gastronómico del hotel, gobernando por el chef Hugo Silva y ubicado en la antigua bodega del convento.

La propuesta gastronómica

La propuesta de Divinus asienta sus raíces en los generosos productos alentejanos, incorporando las técnicas y tendencias de la gastronomía internacional. Para comenzar encontramos delicias como el ceviche de salmón y pescado blanco con remolacha y manzana, las vieras marinadas con melocotón e hinojo, el huevo a baja temperatura con espárragos, setas y trigo sarraceno y el gazpacho de mejillones y camarones. Entre los pescados, fresquísimos y cocinados en su punto exacto, cabe destacar el pulpo a la parrilla con crema de pimientos rojos, patatas y grelos salteados, el róbalo asado con rissotto de camarón, lima y jengibre y la corvina con boniato, berenjenas y puntillitas.

Las excepcionales carnes regionales compiten en excelencia con los productos de mar, despuntando el cerdo de montanera con patata rellena de espinacas y colmenillas, el cordero con guisantes, batata y zanahoria y el novillo “Mertolenga” con estofado de cogumelos, espárragos, patata y foie gras. Para el fin de fiesta, postres como la tabla de quesos artesanales alentejanos, la sopa de fresas con helado de mascarpone y el arroz dulce con melocotón y chocolate blanco. Para una más amplia experiencia gastronómica, el restaurante ofrece un menú degustación de cinco pasos. La imponente carta de vinos cuenta con un amplio surtido de etiquetas destacando la selección de vinos regionales, tal vez no los más internacionalizados, pero sí entre los más destacados del país por su excelente calidad.

En paralelo a la propuesta de Divinus, el hotel ofrece una cocina más desestructurada e informal en el restaurante Olivo, con exquisitas y finísimas pizzas artesanales cocinadas con maestría en un horno mixto (a leña y gas) y un surtido de pastas capaz de reconfortar al estómago más distraído. Cabe mencionar la originalidad de incluir entre los postres, pizzas dulces, con Nutella o con Mascarpone y frutos secos.

Para acabar de coronar la propuesta, los amantes del vino podrán disfrutar en el antiguo aljibe del complejo hoy convertido en refinado wine bar.

El Hotel Convento do Espinheiro representa un remanso de paz en pleno campo alentejano, un conjunto monumental cargado de belleza, buen gusto e historia. Un rincón en el que guarecerse a descansar y dejarse seducir por los placeres de la buena mesa.
 

Esta nota fue originalmente publicada en el blog Delicatessen

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