Rozando los dos dígitos, la inflación interanual alcanzó en febrero su mayor registro en casi 10 años. Si bien fueron la suba en el precio de los productos de huerta, el aumento del dólar, los ajustes tarifarios y las subas salariales en algunos sectores, las que arrimaron la inflación a menos de dos décimas del 10%, el aumento es bastante generalizado a nivel de los rubros que componen la canasta.
Los analistas privados no descartan que los precios superen el umbral del 10%, si las autoridades no toman medidas de corto plazo. Este escenario, obligará al gobierno a sentarse en una mesa de negociación con los funcionarios públicos para discutir un incremento salarial adicional al que ya se aprobó en enero pasado.
Según los datos difundidos ayer por el Instituto Nacional de Estadística (INE), los precios al consumo subieron 1,66% durante el mes de febrero, la mayor para ese mes desde 1995. La suba del mes fue incluso mayor a la que esperaban los analistas consultados por el Banco Central (BCU) en febrero, que proyectaban un aumento de 1% respecto a enero. El registro de inflación en los 12 meses finalizados a febrero trepó a 9,82% en la última medición interanual. De esa manera, los precios al consumo muestran su mayor ritmo de aumento desde agosto de 2004. La inflación se aleja así del rango meta trazado por las autoridades, de entre 3% y 7% a partir de julio de este año.
De los 12 rubros relevados por el INE, siete muestran un ritmo de crecimiento superior a 10%, dos de los cuales incluso aumentan más de 13% en el período –educación y artículos para el hogar–.
Los datos procesados por la Unidad de Análisis Económico de El Observador muestran que el núcleo duro de precios –que deja de lado los bienes y servicios más volátiles de la canasta de consumo y los servicios públicos– superó en su variación interanual los dos dígitos por primera vez desde 2008, con un registro de 10,09%, muy superior al 9,36% a enero.
Ese componente de núcleo –o inflación subyacente– permite visualizar con mayor claridad la trayectoria de largo plazo de los precios. Las mayores presiones siguen siendo de origen doméstico. Los bienes y servicios no transables son aquellos que no se comercializan con el exterior y por lo tanto, forman sus precios en el mercado local. Ese componente de la canasta de consumo está aumentando sus precios a una tasa interanual de 10,8%, en el terreno de los dos dígitos por quinto mes consecutivo.
A las presiones domésticas se agregan las que provienen del exterior, en particular por un tipo de cambio al alza, que se distancia cada vez más de los valores del mismo mes del año pasado. De hecho, el dólar promedio de febrero se ubicó 17% por encima del segundo mes de 2013. De ese modo, la inflación de los bienes y servicios transables –que se exportan o importan y por lo tanto, fijan sus precios en moneda extranjera, en el mercado internacional–, suben a una tasa de 8,4%, acelerando más de un punto su aumento respecto al registro de 7,2%.
Futuro poco alentador
El escenario para frenar las presiones inflacionarias en el corto plazo no parece muy alentador. En el indicador del IPC de marzo pesaran los ajustes del boleto ($ 1) y de la leche tarifada ($ 1,50). Además, las avícolas aumentaron el pollo alrededor de 5%.
“En ausencia de medidas inmediatas, la inflación podría ubicarse por encima de 10% en los próximos meses”, alertó la consultora CPA Ferrere. Agregó que con una “situación de fuerte tensión en el sistema de precios” durante la primera mitad del año, es de esperar el anuncio de medidas de política económica orientadas a rebajar algunos precios clave de la economía, como las tarifas de energía y combustibles y eventualmente bienes de la canasta básica, tal como se ha realizado en otras oportunidades.
El director de la consultora Vixion Consultores, Aldo Lema, considera que más que pasar o no el umbral de 10%, “lo relevante es que la inflación se mantendrá en ese entorno por algunos meses, con la pérdida adicional de credibilidad que ello significa” para anclar las expectativas de los agentes al rango meta de 4% a 7% que fijaron las autoridades del equipo económico. Asimismo, indicó que una indexación inflacionaria más rebelde obligará a procesar “ajustes más costosos”, seguramente a posteriori de las elecciones.“Probablemente las autoridades confían que el reciente manejo monetario contractivo y la incipiente desaceleración salarial, junto a la menor actividad y la deflación regional, ayudarán a moderar algo la inflación desde el segundo semestre. Quizá también apunten a la necesidad de un dólar (transitoriamente) estable”, pronosticó.
Por su parte, para la economista Tamara Schandy de la consultora Deloitte, “es difícil afirmar con certeza que la inflación vaya rumbo a superar el 10%”, porque en el corto plazo depende de los precios de las frutas y verduras, que tienen mucha volatilidad. “Lo verdaderamente relevante es la dinámica de la inflación subyacente: la inflación en los rubros no transables ya está en 10,4% con los datos a febrero y la inflación en los rubros transables se viene acelerando y es probable que siga en esa línea si el tipo de cambio continúa subiendo”, advirtió Schandy.